Para reflexionar… Vivir Con Mucho Amor

“Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1  Corintios
16:14).

Al visitar a una amiga muy humilde, Ana escuchó: “Lo siento,
no tengo una poltrona confortable para ofrecer. Mi esposo y
yo enfrentamos muchas dificultades y no podemos comprar
muebles mejores”. Ana, sonriendo a su amiga, le dijo: “No te preocupes. Lo único que noté en tu casa fue el cuidado con
el que arreglas tu sala.  Felicitaciones, todo está muy
hermoso.”

Los buenos ojos solo ven cosas buenas. Los corazones llenos
de amor siempre observan las cosas positivas en   las
personas. Un cristiano verdadero, nunca ve los defectos…
solamente las cualidades de los hermanos que participan con
él en las reuniones de la iglesia.

¿Por qué comentar si el vestido de la hermana es hermoso o feo? Mejor ver que la hermana es una bendición en todo lo
que hace para el Señor. ¿Por qué mirar si el hermano está afinado o desafinado en la canción de culto?  Es mejor
glorificar a Dios por él estar alabando al Señor con
lágrimas en los ojos.  ¿Por qué criticar el sermón del predicador? Alabemos al Señor por haberlo dejado todo para
entregarse enteramente al Señor Jesús, trabajando   con
determinación y amor para llevar a muchos a la vida eterna.

Todo lo que decimos y todo lo que miramos, sea hecho con
mucho amor.  Así engrandeceremos el nombre del Señor y
seremos mucho más felices.

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