Para reflexionar… Todo salió mal – ¿Y Qué?

“No temas, cree solamente” (Marcos 5:36).

“Cuando todo parece ir mal, tenemos a alguien a quien apelar”.

¿Qué hacemos cuando todo va bien? Sonreímos, compartimos nuestra experiencia con todos en casa, llamamos a los amigos para hablar de nuestra hazaña y alegría, nuestro buen humor se vuelve contagioso. ¿Y cuándo todo sale mal?

Es muy fácil tener fe y esperanza cuando todo va bien. Es muy fácil difundir el amor cuando nuestros esfuerzos tienen éxito. Es muy fácil sonreír y cantar cuando nuestros días transcurren sin problemas. ¿Y por qué no podemos actuar de la misma manera cuando nuestros intentos fallan? ¿Por qué no seguir sonriendo, teniendo fe y esperanza y sembrando amor cuando las frustraciones se acumulan? ¿Por qué? ¿Por qué?

La verdadera fe te hace creer incluso cuando todo sale mal. Te anima, incluso cuando hay muchas decepciones. Levántate, incluso cuando sus rodillas estén lastimadas por caídas en el camino. La fe verdadera nos recuerda todo el tiempo: “No temas, solo cree”.

La fe genuina nos muestra, ante los fracasos, que en cualquier circunstancia tenemos a alguien a quien apelar: Jesucristo. No se cansa de ayudarnos a empezar de nuevo. Búscalo y cree que todo se resolverá.

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