Para reflexionar… Sin Anestesia

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

“El egoísmo es el anestésico que adormece el dolor de la estupidez”. (Frank Leahy)

Para qué vivimos ¿Para qué estamos en este mundo? ¿Cuál es nuestra verdadera misión? Dios nos ha elegido para traer vida al mundo, iluminar los lugares oscuros, extender la mano y bendecir a los necesitados.

¿Significa esto que no tenemos que preocuparnos por nosotros mismos, nuestras propias necesidades, nuestros intereses personales? Cuando nuestras actitudes muestran amor y cuidado por nuestro prójimo, se satisfacen todas nuestras necesidades, se satisfacen todos nuestros intereses, se suple perfectamente toda la felicidad buscada. Cuando servimos a quienes nos rodean, en realidad estamos sirviendo a Dios y, de esa manera, nos servimos a nosotros mismos.

La vanidad, el egoísmo, la mezquindad de una persona lo aleja de Dios y, lejos del Señor, no ve las bendiciones que el Señor ha preparado para quienes le obedecen y hacen Su voluntad.

¿Queremos pasar nuestros días anestesiados en nuestra indiferencia? Creo que no. Yo mismo prefiero siempre disfrutar de todo lo que el Señor ha preparado para mí.

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