Para reflexionar… ¿Qué Le Dijo Al Plato?

“… Porque sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Un niño estaba cenando con sus padres en la casa de un anciano. El niño vio al anciano curvar la cabeza y hablar en voz baja. El joven se volvió y le preguntó a su madre: “¿Qué le dijo el señor Jorge al plato?”

A menudo nos olvidamos de dar gracias a Dios por todo lo que nos da. Es así a la hora de comer, a la hora de comprar un coche, a la hora de comprar ropa nueva, al ir al mercado a hacer las compras del mes, etc. Pedimos mucho, pero agradecemos muy poco.

Pedimos un buen trabajo y el Señor nos lo da. ¿Nos acordamos de agradecerle por una bendición tan grande? Pedimos una casa en un lugar mejor y Él nos atiende. Hablamos de nuestro gozo con todos los familiares y amigos, pero ¿recordamos que ha sido Dios quien nos bendijo? ¿Nos tomamos un momento para decirle al Señor: “Gracias”? ¿Recordamos, al menos, glorificar a Dios por tener el dinero para el autobús que nos lleva al trabajo, la universidad, la iglesia?

El mayor problema para el hombre es buscar a Dios solo cuando lo necesita. Nunca se acuerda de magnificar el nombre de Jesús porque no necesita nada. ¡Todos somos así! Pero tenemos que cambiar nuestra actitud.

Si Dios nos da tanto, siendo ingratos, ¿cómo sería si fuéramos hijos agradecidos y obedientes, como Él quiere que seamos?

Sin Dios, no podemos hacer nada.

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