Para reflexionar… ¿Qué Haremos?

“Si permanecéis en mí…” (Juan 15:7).

“Estaba lleno de planes y sueños. Pero las luchas fueron tantas que no puedo dar un paso más y quiero parar con todo”, comentó un hombre a su gran amigo.

Qué difícil es perseverar, avanzar sin rendirse, afrontar dificultades y pruebas. Al principio, todo es fiesta, es euforia, es entusiasmo. Pero, en general, no dura mucho.

Jesús dijo que somos como las ramas de la vid. Separados del árbol, pronto se secan y no dan fruto. Solo ligados a Cristo podremos seguir viviendo con la motivación de grandes victorias. Solo recibiendo el gozo del Espíritu Santo seremos capaces de enfrentar las tormentas de la vida sin desanimarnos. Solo vinculados al Señor podemos ser luz en este mundo y bendiciones para los afligidos.

Y si entendemos que solo podemos ganar las batallas mientras estamos conectados con el Señor Jesús, ¿por qué nos alejamos? ¿Por qué seguimos otros caminos? ¿Por qué insistimos en pensar que no necesitamos a Dios? ¿No es hora de dejar a un lado el orgullo y la vanidad, pedir perdón al Señor y regresar a la casa del Padre?

La decisión es nuestra. ¿Que haremos?

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