Para Reflexionar… Más rico… Más barato

“¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5)

“El hombre es más rico cuando sus placeres son más baratos”.

¿Cuáles son nuestros sueños? ¿Qué placeres buscamos, incesantemente, en este mundo? ¿Qué nos falta y creemos que es esencial para nuestra felicidad? ¿Y por qué no lo tenemos todavía? ¿Son caros? ¿Somos pobres?

Hay mucho que podemos tener, que nos traerá una gran alegría y que no cuesta nada. ¿De qué sirve tener mucha riqueza si no tenemos paz? ¡Y la paz nos la da el Señor Jesús sin cobrarnos nada! ¿De qué sirve tener el coche más moderno y lujoso, si no tenemos salud ni esperanza? ¡Y estos son ofrecidos por el Señor, sin costo alguno! Y todavía podemos tener fe, gozo en el corazón, el nombre escrito en el Cielo, sin pagar un centavo por ello.

Si tenemos estas bendiciones más valiosas que los tesoros del mundo, ¡no somos pobres! Somos ricos… ¡muy ricos!

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