Para Reflexionar… ¿Haces Falta O No?

“Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).

En una tienda de ropas, una cliente preguntó al gerente: “¿Dónde está Rosa? ¿Está enferma?” “No”, “ella se fue”. “Y ¿el señor ya contrató otra? Tengo una amiga que está necesitando de colocación”, dijo la cliente. “Ella no está haciendo falta y, por eso, no habrá ninguna contratación”, contestó el gerente.

¡Es muy triste cuándo descubrimos qué no hacemos falta! El hijo de Dios transforma el ambiente, deja sus marcas, hace la diferencia en un ambiente obscuro. Es imitado, admirado, elogiado por todos que lo conocen. Y se deja algún lugar, todos lamentan, todos sienten su falta.

Los hijos de Dios son aquellos que oirán el “siervo bueno y fiel”, el “benditos de mi Padre”, “serás una bendición”.

Cuando alguien nos dice que no hacemos falta, o que nadie se importará con nuestra partida, es hora de que coloquemos nuestras vidas en el altar de Dios y preguntar, “lo que debo hacer”. Es hora de tener la vida renovada por el Espíritu y comenzar a caminar según la voluntad soberana del Señor Jesús.

¿Tú haces falta en el lugar donde está?

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