Para reflexionar… El Pasado Apagado

“Que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras” (Tito 2:14).

Dos hombres conversaban en el trabajo. Uno de ellos dijo: “Me gustaría ser feliz, vivir una vida tranquila y victoriosa, pero estoy preso a lo pasado, encadenado a cosas que hice y de las cuales no consigo liberarme”. El otro comentó: “Es claro que los tormentos del pasado y las amarguras de actos practicados pueden soñar con una liberación. Al final, es exactamente eso que hace nuestro Señor, Salvador y Libertador, Jesucristo. Con Él, las cosas antiguas quedan olvidadas en el pasado y una nueva vida, llena de fe y esperanza, empieza a nacer en nosotros, llenando nuestros corazones de alegría y dicha”.

Muchas veces el pasado nos aprisiona de tal manera que no conseguimos entender qué un simple recomienzo puede traernos el regocijo de una nueva vida, más tranquila, más bendecida, con todos nuestros sueños realizados. Y ¿lo que es necesario para que eso sea una realidad? Apenas un paso, un paso para el Señor Jesús.

Cuando el Señor entra en nuestras vidas, rellenando el vacío de nuestros corazones, entonces las cosas viejas se quedan para detrás y nuevas y maravillosas experiencias nos revisten, mostrando que, con Dios, las cadenas del pasado son completamente deshechas.

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