“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

Lección de objeto: La pelota flotante

Lección de objeto: La pelota flotante

No es con nuestra fuerza, sino con el Espíritu de Dios

Verdad central

El Espíritu Santo nos ayuda a hacer lo que Dios quiere y nos da poder para mantenernos firmes.

Texto bíblico

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos».
—Zacarías 4:6

Edad recomendada

Niños de 6 a 12 años.

Duración

20 a 30 minutos.

Objetivos

Al finalizar la lección, los niños podrán:

  • Reconocer que no pueden vivir la vida cristiana dependiendo solamente de su propia fuerza.
  • Comprender que el Espíritu Santo es una persona divina, no una fuerza impersonal.
  • Identificar algunas maneras en las que el Espíritu Santo ayuda al creyente.
  • Pedirle a Dios que los ayude a obedecer, testificar y mantenerse firmes.
  • Recordar Zacarías 4:6 mediante la pelota flotante.

Materiales

Para cada manualidad:

  • Dos popotes o pajillas.
  • Un popote flexible para formar la parte curva.
  • Una hoja de papel blanco.
  • Una bolita liviana de poliestireno o una pelota de ping-pong pequeña.
  • Cinta adhesiva.
  • Tijeras.
  • Lápices o marcadores.
  • Una manualidad terminada para la demostración.

Recomendaciones de seguridad

  • Las tijeras deben utilizarse bajo la supervisión de un adulto.
  • Las bolitas pequeñas pueden representar peligro de asfixia; no son apropiadas para niños menores de tres años.
  • Cada niño debe utilizar su propio popote. No deben compartirlo.
  • Si solamente se hará una demostración, debe soplar el maestro.
  • Evita usar bolitas que puedan ser inhaladas accidentalmente.
  • Si un niño tiene dificultades respiratorias, puede observar o participar de otra manera sin soplar.

Preparación de la manualidad

1. Forma el cono

Utiliza la hoja blanca para elaborar un cono ancho y poco profundo, semejante a un pequeño embudo.

Deja una abertura en la parte inferior para introducir el popote vertical.

2. Coloca el popote vertical

Introduce uno de los popotes por la abertura inferior del cono. Asegúralo con cinta adhesiva para evitar que el aire se escape por los lados.

El extremo del popote debe quedar en el centro del cono.

3. Forma la “L”

Une el popote flexible al extremo inferior del popote vertical. La parte doblada servirá como boquilla para soplar cómodamente.

Asegura la unión con cinta adhesiva para que no se escape el aire.

4. Coloca la bolita

Pon la bolita liviana dentro del cono, directamente sobre la salida del aire.

5. Sopla suavemente

Sopla de manera continua por el popote flexible. El aire saldrá por el centro del cono y mantendrá la bolita suspendida.

Introducción

Muestra la bolita a los niños y pregunta:

  • ¿Qué sucederá si la suelto?
  • ¿Puede permanecer suspendida por sí sola?
  • ¿Qué necesita para mantenerse arriba?
  • ¿Podemos ver el aire?
  • ¿Cómo sabemos que el aire está allí?

Deja caer la bolita dentro del cono, pero todavía no soples.

Di:

—Esta bolita no puede elevarse por sí misma. Por más que quiera flotar, no tiene la capacidad para hacerlo. Necesita recibir ayuda.

Ahora sopla por el popote hasta que la pelota se levante.

Pregunta:

—¿Qué está sosteniendo la pelota?

Los niños probablemente responderán:

—¡El aire!

Di:

—No podemos ver el aire, pero podemos observar lo que está haciendo. El aire está moviendo y sosteniendo la pelota. Hoy esta experiencia nos ayudará a recordar una verdad muy importante: no podemos vivir la vida cristiana dependiendo solamente de nuestra fuerza. Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo.

Explicación científica sencilla

Al soplar, el aire sube por el popote y sale rápidamente por el centro del cono. Esa corriente empuja la pelota hacia arriba. El movimiento del aire alrededor de la pelota también ayuda a mantenerla dentro de la corriente, evitando que se desplace fácilmente hacia los lados.

Si dejamos de soplar, la corriente desaparece y la pelota cae.

Este fenómeno se relaciona con el movimiento y la presión del aire. Una demostración semejante, realizada con una pelota de ping-pong y un secador, se utiliza para explicar el principio de Bernoulli. NASA describe cómo la pelota permanece dentro de una corriente de aire incluso cuando esta se inclina.

Conexión bíblica

Explica:

—La pelota no puede mantenerse flotando mediante su propia fuerza. De manera parecida, nosotros no podemos vivir como seguidores de Jesús dependiendo únicamente de nuestras capacidades.

Podemos intentar ser pacientes, amar a quienes nos tratan mal, decir siempre la verdad, rechazar la tentación o compartir el evangelio. Pero pronto descubriremos que nuestras fuerzas son limitadas.

Dios nunca quiso que viviéramos la vida cristiana solos.

Antes de regresar al cielo, Jesús prometió que enviaría al Espíritu Santo para estar con sus discípulos. El Espíritu Santo vive en cada persona que ha creído verdaderamente en Jesucristo. Él nos enseña, nos recuerda la Palabra de Dios, nos ayuda a comprender la verdad y nos da poder para testificar.

El Espíritu Santo no es aire, viento, energía ni una fuerza mágica. Es Dios y posee voluntad, conocimiento y personalidad. Utilizamos el aire de esta manualidad solamente como una comparación que nos ayuda a recordar que, aunque no podemos verlo con nuestros ojos, podemos reconocer su obra.

El contexto de Zacarías 4:6

Zorobabel tenía una misión muy difícil: debía dirigir la reconstrucción del templo. La tarea parecía demasiado grande y había muchos obstáculos.

Dios le enseñó que la obra no sería terminada por el poder de un ejército ni por la fuerza humana, sino por la intervención de su Espíritu.

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos».
—Zacarías 4:6

El mensaje no era que Zorobabel debía quedarse sin hacer nada. Él tenía que obedecer, trabajar y perseverar. Pero debía reconocer que el verdadero poder para cumplir el propósito procedía de Dios.

De la misma manera, nosotros debemos estudiar, esforzarnos, obedecer y tomar buenas decisiones, pero nunca pensar que podemos hacerlo independientemente del Señor.

Desarrollo de la demostración

Primera demostración: depender de nuestra fuerza

Coloca la bolita dentro del cono sin soplar.

Di:

—Imaginemos que esta pelota representa a una persona que dice: “Yo puedo obedecer a Dios sin orar, sin leer la Biblia y sin depender de Él. Soy suficientemente fuerte”.

Levanta la pelota con la mano y suéltala. La pelota caerá.

Pregunta:

—¿Qué ocurrió?

Explica:

—Nuestras emociones, deseos y fuerzas pueden cambiar. Si confiamos solamente en nosotros mismos, pronto descubriremos nuestras limitaciones.

Segunda demostración: el Espíritu Santo nos capacita

Sopla suavemente hasta levantar la bolita.

Di:

—Cuando creemos en Jesús, el Espíritu Santo viene a vivir en nosotros. Él nos ayuda a comprender la Biblia, obedecer a Dios, rechazar el pecado y hablar de Cristo.

Aclara:

—Esto no significa que el Espíritu Santo nos controla como si fuéramos objetos. Él obra en nosotros, pero también debemos responder con fe y obediencia.

Tercera demostración: permanecer cerca de la corriente

Inclina ligeramente la manualidad, si es posible, manteniendo la pelota suspendida.

Di:

—En ocasiones enfrentaremos problemas, tentaciones o momentos difíciles. El Espíritu Santo puede ayudarnos a permanecer firmes y continuar confiando en Dios.

No promete que nunca tendremos dificultades, pero sí que no estaremos solos.

¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo:

  • Nos convence de pecado.
  • Nos ayuda a reconocer que necesitamos a Jesús.
  • Vive en cada verdadero creyente.
  • Nos ayuda a comprender la Palabra de Dios.
  • Nos recuerda las enseñanzas de Jesús.
  • Nos guía de acuerdo con la verdad bíblica.
  • Produce en nosotros un carácter semejante al de Cristo.
  • Nos ayuda a orar.
  • Nos da poder para testificar.
  • Nos fortalece para rechazar la tentación.
  • Nos capacita para servir a otros.
  • Nos ayuda a mantener la esperanza en momentos difíciles.

No debemos atribuir al Espíritu Santo cualquier pensamiento o sentimiento. Él nunca nos guiará a hacer algo contrario a la Palabra de Dios.

Aplicación para el niño creyente

Si ya has creído en Jesucristo como tu Salvador, el Espíritu Santo vive en ti. No necesitas enfrentar solo las tentaciones, los temores ni las decisiones difíciles.

Cuando sientas deseos de mentir, puedes pedirle que te ayude a decir la verdad. Cuando alguien te ofenda, puedes pedirle fuerzas para perdonar. Cuando tengas miedo de hablar de Jesús, puedes confiar en que Él te dará valor.

Esto no significa que obedecer siempre será fácil. Significa que Dios te ha dado todo lo necesario para comenzar a vivir de una manera que lo agrade.

Tu responsabilidad es:

  • Leer y obedecer la Biblia.
  • Orar.
  • Confesar el pecado.
  • Rechazar lo que desagrada a Dios.
  • Seguir la dirección que el Espíritu da mediante la Palabra.
  • Depender de Dios cada día.

Aplicación para el niño que todavía no ha creído

El primer paso no es intentar ser mejor mediante tu propia fuerza. Todos hemos pecado y necesitamos el perdón de Dios.

Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en la cruz para recibir el castigo que merecíamos y resucitó. Si reconoces tu pecado y confías en Él como tu Salvador, Dios te perdona, te da una vida nueva y coloca su Espíritu en ti.

No eres salvo por portarte bien, asistir a la iglesia o realizar buenas acciones. La salvación es un regalo que recibimos por medio de la fe en Jesucristo.

Frase clave

El maestro dice:

—¡No con mi fuerza!

Los niños responden:

—¡Sino con el Espíritu de Dios!

Repitan varias veces, aumentando y disminuyendo el volumen.

Juego para memorizar el versículo

La pelota sube y baja

Lee Zacarías 4:6 con los niños:

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos».

Divide el versículo en cuatro partes:

  1. No con ejército.
  2. Ni con fuerza.
  3. Sino con mi Espíritu.
  4. Ha dicho Jehová de los ejércitos.

Mientras la pelota esté flotando, los niños repiten una parte del versículo. Cuando la pelota caiga, guardan silencio. Vuelve a soplar y continúan con la parte siguiente.

Al final, intenten recitar el versículo completo.

Preguntas de repaso

  1. ¿Por qué la pelota no puede flotar por sí sola?
  2. ¿Qué mantiene la pelota suspendida?
  3. ¿Qué misión difícil tenía Zorobabel?
  4. ¿Qué le dijo Dios en Zacarías 4:6?
  5. ¿Quién es el Espíritu Santo?
  6. ¿Es el Espíritu Santo solamente una fuerza?
  7. ¿Cuándo viene a vivir el Espíritu Santo en una persona?
  8. ¿De qué maneras ayuda al creyente?
  9. ¿Puede el Espíritu Santo guiarnos en contra de la Biblia?
  10. ¿Qué situación necesitas enfrentar con la ayuda de Dios?

Actividad personal

Entrega a cada niño una tarjeta con la siguiente frase:

“Espíritu Santo, ayúdame a…”

Invítalos a completar la oración con una necesidad concreta:

  • Decir la verdad.
  • Perdonar.
  • Controlar mi enojo.
  • Obedecer a mis padres.
  • Hablar de Jesús.
  • No tener miedo.
  • Tratar bien a mis compañeros.
  • Comprender la Biblia.

Aclara que no deben compartir en público situaciones personales si no desean hacerlo.

Límites de la comparación

Es importante explicar correctamente la ilustración:

  • El Espíritu Santo no es aire.
  • La pelota no representa perfectamente al creyente.
  • Soplar no representa una fórmula para recibir al Espíritu Santo.
  • El Espíritu Santo no entra y sale de un creyente cada vez que comete un error.
  • La manualidad solamente ilustra que necesitamos el poder y la ayuda de Dios.

Las lecciones de objeto ayudan a recordar una verdad, pero nuestra doctrina debe proceder de la Biblia y no del experimento.

Oración final

Padre celestial, gracias porque no nos has dejado solos. Reconocemos que nuestras fuerzas son limitadas y que necesitamos tu ayuda. Gracias por darnos al Espíritu Santo. Ayúdanos a comprender tu Palabra, rechazar el pecado, obedecer tus mandamientos y hablar de Jesús con valor. Enséñanos a no depender orgullosamente de nosotros mismos, sino a confiar en ti cada día. En el nombre de Jesús. Amén.

Verdad para llevar a casa

Así como la pelota no puede mantenerse flotando por sí sola, yo no puedo vivir la vida cristiana mediante mis propias fuerzas. Necesito depender cada día del Espíritu Santo.

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