“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

Lección bíblica: La naranja de la oración

Lección bíblica: La naranja de la oración

Subtítulo

Aprendemos a orar gajito por gajito

Tema central

La oración es una conversación sincera con Dios. Podemos alabarlo, agradecerle, confesar nuestros pecados, presentar nuestras necesidades, interceder por otros y confiar en su voluntad.

Texto bíblico principal

Mateo 6:5-13

Texto complementario

Filipenses 4:6-7

Versículo para memorizar

«Orad sin cesar».
1 Tesalonicenses 5:17, RVR1960

Verdad central

Orar es hablar con Dios; Él me escucha, me ama y sabe qué es lo mejor para mí.

Edad sugerida

De 5 a 11 años.

Objetivos

Al finalizar la lección, los niños podrán:

  • Explicar con palabras sencillas qué es la oración.
  • Reconocer que Jesús enseñó a sus discípulos a orar.
  • Identificar seis elementos que pueden incluir en sus oraciones.
  • Comprender que la oración no es una fórmula para conseguir todo lo que desean.
  • Practicar una oración sincera y basada en la Biblia.

Materiales

  • Infografía «La naranja de la oración».
  • Una naranja entera y varios gajos.
  • Seis gajos hechos de cartulina.
  • Tarjetas con las palabras: alabanza, gratitud, confesión, peticiones, intercesión, fe y confianza.
  • Biblia.
  • Hojas, colores, tijeras y pegamento.
  • Un recipiente o canasta.

Nota para el maestro

La naranja es solamente una ayuda visual para recordar diferentes elementos de la oración. No todas las oraciones tienen que incluirlos en el mismo orden. La Biblia registra oraciones muy breves, clamores urgentes, alabanzas, confesiones y acciones de gracias.

Lo importante no es repetir una fórmula, sino acercarnos a Dios con sinceridad, reverencia y fe.


Desarrollo con el método IPEAR

I — Interés: Una naranja con muchos gajitos

Muestre una naranja entera y pregunte:

  • ¿Qué fruta es esta?
  • ¿Qué encontraremos cuando retiremos la cáscara?
  • ¿Todos los gajos forman parte de la misma naranja?
  • ¿Qué creen que podría enseñarnos una naranja acerca de la oración?

Pele la naranja y separe lentamente sus gajos.

Explique:

—Así como esta naranja contiene varios gajitos, nuestra conversación con Dios puede incluir diferentes cosas. Podemos alabarlo, darle gracias, pedir perdón, contarle nuestras necesidades, orar por otras personas y expresar nuestra confianza en Él.

Todos repetirán:

«¡Voy a aprender a orar gajito por gajito!»


P — Presentación bíblica: Jesús enseña a orar

Jesús acostumbraba hablar con su Padre. Oraba antes de tomar decisiones importantes, cuando necesitaba fortaleza, antes de ayudar a otras personas y en momentos de profundo sufrimiento.

Sus discípulos observaban su vida de oración y comprendían que orar era importante.

Jesús también vio que algunas personas utilizaban la oración de una manera incorrecta. Oraban públicamente para parecer espirituales y recibir elogios. Otras repetían palabras sin pensar, creyendo que mientras más hablaran, mayores posibilidades tendrían de ser escuchadas.

Jesús explicó que Dios no se impresiona con discursos complicados. Nuestro Padre celestial ya conoce nuestras necesidades.

Entonces les enseñó un modelo que conocemos como el Padre Nuestro:

«Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre».

Jesús comenzó reconociendo quién es Dios. Él es nuestro Padre celestial, santo y digno de adoración.

Después enseñó a decir:

«Venga tu reino. Hágase tu voluntad».

La oración no consiste solamente en pedirle a Dios que haga lo que nosotros queremos. También expresamos nuestro deseo de que su voluntad se cumpla.

Luego añadió:

«El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy».

Dios desea que le presentemos nuestras necesidades y dependamos de su provisión diaria.

También enseñó:

«Y perdónanos nuestras deudas».

Debemos reconocer nuestros pecados y pedir perdón sinceramente.

Jesús continuó enseñando a pedir ayuda frente a la tentación y protección contra el mal.

El Padre Nuestro no es una oración mágica. Es un modelo que nos enseña cómo acercarnos a Dios y qué asuntos son importantes cuando hablamos con Él.


E — Explicación: Los seis gajos de la oración

Gajo 1: Alabanza

Reconozco quién es Dios y lo adoro.

Alabar significa expresar admiración por el carácter y las obras de Dios.

Podemos decir:

  • «Dios, tú eres santo».
  • «Eres poderoso y bueno».
  • «Tú creaste todas las cosas».
  • «Eres fiel y siempre dices la verdad».
  • «No existe nadie como tú».

Base bíblica: «Santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9).

Movimiento

Los niños levantan las manos y dicen:

«Dios, tú eres digno de alabanza».


Gajo 2: Gratitud

Doy gracias a Dios por lo que es y por lo que hace.

Podemos agradecer por:

  • La salvación.
  • La Biblia.
  • La familia.
  • La iglesia.
  • Los alimentos.
  • Los amigos.
  • La salud.
  • La ayuda de Dios durante las dificultades.

No agradecemos únicamente cuando recibimos regalos. También podemos dar gracias porque Dios permanece con nosotros en los días difíciles.

Base bíblica: «Dad gracias en todo» (1 Tesalonicenses 5:18).

Movimiento

Los niños colocan las manos sobre el corazón y dicen:

«Gracias, Dios, por tu amor y cuidado».


Gajo 3: Confesión

Reconozco mis pecados y pido perdón.

Confesar no es decir solamente: «Perdona si hice algo malo». Significa reconocer sinceramente nuestra conducta, sin culpar a otra persona ni inventar excusas.

Podemos decir:

  • «Perdóname porque mentí».
  • «Perdóname porque desobedecí».
  • «Perdóname por mis palabras hirientes».
  • «Perdóname por actuar egoístamente».
  • «Ayúdame a cambiar y obedecerte».

Quienes han confiado en Jesús pueden acercarse a Dios con la seguridad de que Cristo pagó por sus pecados.

Base bíblica: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar» (1 Juan 1:9).

Movimiento

Los niños inclinan la cabeza y dicen:

«Dios, reconozco mi pecado y necesito tu perdón».


Gajo 4: Peticiones

Presento a Dios mis necesidades y preocupaciones.

Dios nos invita a contarle aquello que necesitamos. Podemos pedirle:

  • Sabiduría.
  • Fortaleza.
  • Protección.
  • Provisión.
  • Consuelo.
  • Ayuda para obedecer.
  • Valor frente a una dificultad.
  • Paz cuando sentimos miedo.

Dios siempre escucha, pero no siempre responde de la manera que imaginamos. Puede contestar:

  • Sí.
  • No, porque no sería lo mejor.
  • Espera, todavía no es el momento.
  • Tengo algo diferente para ti.

Base bíblica: «Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios» (Filipenses 4:6).

Movimiento

Los niños extienden sus manos y dicen:

«Dios, te presento mis necesidades».


Gajo 5: Intercesión

Oro por las necesidades de otras personas.

Interceder significa hablar con Dios a favor de alguien más.

Podemos orar por:

  • Nuestra familia.
  • Nuestros amigos.
  • Los maestros.
  • Los líderes de la iglesia.
  • Los misioneros.
  • Los enfermos.
  • Los niños que sufren.
  • Las autoridades.
  • Quienes todavía no conocen a Jesús.
  • Las personas que nos han tratado mal.

Cuando intercedemos, dejamos de pensar solamente en nosotros y demostramos amor por los demás.

Base bíblica: «Orad unos por otros» (Santiago 5:16).

Movimiento

Los niños extienden sus manos hacia los compañeros y dicen:

«Dios, ayuda y bendice a otras personas».


Gajo 6: Fe y confianza

Confío en que Dios escucha y responderá con sabiduría.

Tener fe no significa creer que recibiremos todo lo que pidamos. Significa confiar en que Dios es bueno, sabio y poderoso, aun cuando su respuesta sea diferente de nuestros deseos.

Podemos terminar diciendo:

  • «Confío en ti».
  • «Que se haga tu voluntad».
  • «Ayúdame a esperar».
  • «Gracias porque me escuchas».
  • «En el nombre de Jesús. Amén».

Orar en el nombre de Jesús no es añadir una frase mágica al final. Significa acercarnos al Padre por medio de Cristo y pedir de acuerdo con su carácter y voluntad.

Base bíblica: «Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5:14).

Movimiento

Los niños juntan sus manos y dicen:

«Dios, confío en tu voluntad».


El corazón del evangelio

El mayor problema que tenemos no es la falta de juguetes, dinero, salud o éxito. Nuestra mayor necesidad es ser reconciliados con Dios.

Todos hemos pecado. El pecado nos separa de Dios y no podemos eliminarlo mediante buenas obras.

Pero Dios nos amó y envió a Jesús:

  • Jesús vivió sin pecado.
  • Murió en la cruz por nuestros pecados.
  • Fue sepultado.
  • Resucitó al tercer día.
  • Ofrece perdón y vida eterna.

Gracias a Jesús podemos acercarnos al Padre. La oración no nos salva; quien salva es Cristo. Oramos porque, por medio de Él, podemos tener una verdadera relación con Dios.


A — Aplicación

Para el niño que ya confió en Jesús

Dios desea escuchar tus alabanzas, agradecimientos, confesiones y necesidades. También quiere que ores por otras personas y confíes en su voluntad.

Aparta cada día un momento para hablar con Él y permite que su Palabra guíe tus oraciones.

Para el niño que todavía no ha confiado en Jesús

Puedes conocer muchas oraciones y aun necesitar la salvación. Dios te invita a reconocer tu pecado y creer en Jesucristo.

No necesitas palabras complicadas. Puedes acercarte con sinceridad, arrepentimiento y fe. Jesús es el único Salvador y mediador entre Dios y los seres humanos.


R — Repetición: Gajito por gajito

Coloque seis gajos de cartulina en el suelo. Cada niño avanzará sobre ellos mientras completa las frases:

  1. Alabanza: «Dios, tú eres…».
  2. Gratitud: «Gracias por…».
  3. Confesión: «Perdóname por…».
  4. Petición: «Ayúdame con…».
  5. Intercesión: «Te pido por…».
  6. Fe y confianza: «Confío en ti porque…».

El niño puede responder en voz alta o en silencio. Nadie debe ser obligado a confesar públicamente un pecado o revelar una situación personal.


Manualidad: Mi naranja de la oración

Instrucciones

  1. Entregue a cada niño un círculo naranja de cartulina.
  2. Divídanlo en seis gajos.
  3. Escriban en cada uno:
    • Alabanza.
    • Gratitud.
    • Confesión.
    • Peticiones.
    • Intercesión.
    • Fe y confianza.
  4. En el reverso, escribirán una frase de oración relacionada con cada gajo.
  5. Recorten los gajos y colóquenlos dentro de un sobre con forma de naranja.
  6. En el sobre escribirán:

«Orad sin cesar — 1 Tesalonicenses 5:17».

Los niños podrán sacar un gajo cada día para practicar esa parte de la oración.


Juego de memorización: La naranja que no deja de orar

Pase una naranja de plástico o una pelota naranja mientras todos repiten:

«Orad sin cesar».

Cuando el maestro diga: «¡Alto!», quien tenga la naranja mencionará:

  • Una razón para alabar.
  • Algo que agradece.
  • Una necesidad.
  • Una persona por quien puede orar.
  • Una razón para confiar en Dios.

No se utilizarán confesiones públicas durante el juego.


Preguntas de repaso

  1. ¿Qué significa orar?
  2. ¿Quién enseñó a sus discípulos a orar?
  3. ¿Por qué no debemos orar para impresionar?
  4. ¿Qué representa el primer gajo?
  5. ¿Qué diferencia existe entre alabanza y gratitud?
  6. ¿Qué significa confesar?
  7. ¿Debemos poner excusas cuando confesamos?
  8. ¿Podemos contarle nuestras necesidades a Dios?
  9. ¿Cuáles respuestas puede dar Dios?
  10. ¿Qué significa interceder?
  11. ¿Por quiénes podemos orar?
  12. ¿Qué significa confiar en la voluntad de Dios?
  13. ¿Orar en el nombre de Jesús es una fórmula mágica?
  14. ¿Quién nos permite acercarnos al Padre?
  15. ¿Cuál es nuestra necesidad más importante?
  16. ¿Qué hizo Jesús para salvarnos?
  17. ¿Tenemos que usar siempre los seis gajos?
  18. ¿Qué gajo deseas practicar esta semana?

Desafío: Seis días de oración

Durante seis días, los niños practicarán un gajo:

  1. Día 1: Alabarán a Dios por quien es.
  2. Día 2: Darán gracias por tres bendiciones.
  3. Día 3: Confesarán privadamente un pecado.
  4. Día 4: Presentarán una necesidad.
  5. Día 5: Orarán por tres personas.
  6. Día 6: Entregarán una preocupación y confiarán en la voluntad de Dios.

En el séptimo día formarán una oración utilizando los seis gajos.

Frase clave

Puedo hablar con Dios en cualquier momento; Él me escucha, me ama y responde con sabiduría.

Oración final guiada

«Padre celestial, tú eres santo, bueno, poderoso y fiel. Gracias por amarnos, cuidarnos y darnos tu Palabra. Confesamos que hemos pecado y necesitamos tu perdón. Ayúdanos a obedecerte y a tomar buenas decisiones. Te presentamos nuestras necesidades y también oramos por nuestras familias, amigos, maestros, enfermos y por quienes todavía no conocen a Jesús. Confiamos en tu amor, sabiduría y voluntad. En el nombre de Jesús. Amén».

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