“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

Saludando a los niños

Maestro, la enseñanza comienza desde el momento en que recibes al niño. Una sonrisa, llamarlo por su nombre y permitirle escoger una forma de saludo puede decirle: “Eres importante, eres bienvenido y este es un lugar seguro para ti”.

Puedes ofrecer opciones como:

  • Saludo con la mano.
  • Pulgar arriba.
  • Corazón con las manos.
  • Choque de cinco.
  • Choque de puños.
  • Un pequeño baile.
  • Abrazo, solamente si el niño lo desea.

Nunca obliguemos a un niño a abrazar, besar o tener contacto físico. Los saludos afectivos deben ser voluntarios, apropiados y respetar las normas de protección infantil de la iglesia. Es preferible sustituir “aviento un beso” por un saludo como “te envío una sonrisa” o “saludo de alegría”.

Recibir con amor no es solo una dinámica divertida: es una oportunidad para reflejar el corazón de Cristo. Tal vez un saludo parezca algo pequeño, pero puede cambiar por completo el día de un niño.

“Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios”.
—Romanos 15:7

Maestro: antes de enseñar la lección, haz que cada niño se sienta visto, respetado y bienvenido.

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