
¿QUÉ CONDICIONES NECESITA UNA ESCUELA DOMINICAL PARA QUE LOS NIÑOS REALMENTE FLOREZCAN?
Porque llenar un salón de niños no significa necesariamente que exista crecimiento espiritual.
Tener un currículo no garantiza discipulado.
Hacer manualidades no garantiza aprendizaje.
Mantener a los niños entretenidos tampoco significa que sus vidas estén siendo transformadas.
Una Escuela Dominical verdaderamente saludable necesita mucho más.
🌱 LOS NIÑOS TAMBIÉN NECESITAN UN AMBIENTE DONDE PUEDAN FLORECER
Pensemos en una semilla.
Dentro de ella existe potencial.
Pero la semilla necesita ciertas condiciones.
Si la dejamos sobre una mesa y simplemente le decimos:
“¡Crece!”
no ocurrirá mucho.
Necesita tierra.
Agua.
Luz.
Tiempo.
Cuidado.
Protección.
De manera semejante, cada niño que llega a nuestra Escuela Dominical trae un enorme potencial.
Puede llegar:
tímido;
inquieto;
emocionado;
herido;
curioso;
confundido;
con conocimiento bíblico;
o sin haber escuchado nunca claramente el Evangelio.
Pero independientemente de su historia, existe una pregunta que cada maestro debería hacerse:
“¿Qué ambiente estoy ayudando a crear para que este niño pueda conocer a Dios y crecer?”
🌈 UNA ESCUELA DOMINICAL SALUDABLE NO OCURRE POR CASUALIDAD
Una buena clase no se produce simplemente porque tengamos:
📖 una Biblia;
🖍️ colores;
✂️ tijeras;
📚 un currículo;
🎵 canciones;
🪑 un salón.
Todos esos recursos pueden ser útiles.
Pero el verdadero ministerio ocurre cuando esos elementos se combinan dentro de una cultura espiritual y educativa saludable.
Una Escuela Dominical que florece necesita una mezcla de:
🙏 oración;
📖 fidelidad bíblica;
❤️ amor genuino por los niños;
🧠 buena pedagogía;
👂 escucha;
🛡️ protección infantil;
🎨 creatividad;
🤝 relaciones;
🏠 conexión con las familias;
🌱 discipulado;
👩🏫 maestros capacitados;
🕊️ dependencia del Espíritu Santo.
Cuando estas condiciones comienzan a aparecer juntas, algo cambia.
La clase deja de ser simplemente:
“el lugar donde dejamos a los niños mientras los adultos están en el culto”.
Y se convierte en:
🌿 UN ESPACIO DE FORMACIÓN ESPIRITUAL.
✝️ LA META NO ES SOLAMENTE ENSEÑAR UNA HISTORIA
Podemos contar perfectamente la historia de David y Goliat.
Los niños pueden recordar:
David;
Goliat;
cinco piedras;
la honda.
Y aun así perder la enseñanza central.
Podemos enseñar sobre Daniel.
Los niños recuerdan:
los leones.
Pero quizá nunca entienden qué significa desarrollar convicciones.
Podemos enseñar sobre José.
Recuerdan:
la túnica de colores.
Pero quizá no aprenden acerca del perdón, la fidelidad y la providencia de Dios.
Por eso una Escuela Dominical saludable no pregunta solamente:
“¿Qué historia enseñaríamos hoy?”
También pregunta:
“¿Qué verdad acerca de Dios queremos que el niño comprenda?”
“¿Qué respuesta esperamos que desarrolle?”
“¿Cómo conectaremos esta verdad con su vida?”
La diferencia parece pequeña, pero es enorme.
📖 INFORMACIÓN BÍBLICA NO ES LO MISMO QUE FORMACIÓN BÍBLICA
Un niño puede conocer muchísimos datos bíblicos y todavía necesitar aprender:
cómo tratar a otros;
cómo manejar el enojo;
cómo pedir perdón;
cómo responder al miedo;
cómo orar;
cómo tomar decisiones;
cómo servir;
cómo confiar en Dios durante dificultades.
La enseñanza bíblica debe llegar desde:
📖 LA CABEZA
“Entiendo la verdad.”
hasta:
❤️ EL CORAZÓN
“Reconozco lo que esta verdad significa para mí.”
y finalmente:
👣 LA VIDA
“Aprendo a vivir de acuerdo con ella.”
Ese recorrido es discipulado.
👩🏫 EL MAESTRO CREA PARTE DEL AMBIENTE
Regresemos a la imagen de la selva.
El maestro de Escuela Dominical es parecido a un jardinero.
Un jardinero no puede abrir una semilla y obligarla a crecer.
Lo destruiría.
Su trabajo consiste en cuidar el ambiente donde la vida pueda desarrollarse.
De la misma manera, el maestro no puede producir transformación espiritual mediante presión.
Pero puede:
🌱 sembrar la Palabra;
💧 regar mediante enseñanza constante;
☀️ ofrecer un ambiente de amor;
🛡️ proteger;
✂️ corregir cuando es necesario;
🙏 orar;
👀 observar;
🤝 acompañar.
Pablo utilizó precisamente esta imagen al hablar del ministerio:
uno planta,
otro riega,
pero Dios da el crecimiento.
Eso produce humildad.
Nosotros sembramos fielmente. Dios transforma.
❤️ LOS NIÑOS NECESITAN SENTIRSE CONOCIDOS
Una de las cosas más transformadoras que puede ocurrir en una Escuela Dominical es extraordinariamente sencilla:
que el niño descubra que alguien conoce su nombre.
Imagine entrar cada domingo y escuchar:
“¡Hola, Daniel! Qué bueno verte.”
O:
“Sofía, ¿cómo siguió tu abuelita?”
O:
“Mateo, la semana pasada me dijiste que tenías un examen. ¿Cómo te fue?”
Esos pequeños detalles comunican:
“Tú importas.”
Los niños pueden olvidar algunos detalles de nuestras lecciones.
Pero recordarán por mucho tiempo cómo los tratamos.
Una Escuela Dominical saludable no ve:
“27 niños.”
Ve:
27 historias.
27 corazones.
27 familias.
27 oportunidades de discipulado.
👂 UNA ESCUELA DOMINICAL QUE ESCUCHA
A veces pensamos que enseñar consiste principalmente en hablar.
Pero los buenos maestros también escuchan.
Un niño puede llegar diciendo:
“Mi papá ya no vive con nosotros.”
Otro:
“Tengo miedo de dormir solo.”
Otro:
“En la escuela se burlan de mí.”
Otro:
“Mi mamá está enferma.”
No todas esas situaciones necesitan inmediatamente una conferencia de cinco puntos.
Algunas necesitan primero:
👂 escucha;
❤️ compasión;
🙏 oración;
🤝 acompañamiento.
En ocasiones, el momento más importante de la clase no será el que estaba escrito en nuestro programa.
Será el momento en que un niño tenga el valor de decir:
“Maestro, necesito contarte algo.”
🛡️ UN AMBIENTE SALUDABLE TAMBIÉN ES UN AMBIENTE SEGURO
No podemos hablar de una Escuela Dominical saludable sin hablar de protección infantil.
Una iglesia puede tener:
excelentes materiales;
buenas instalaciones;
maestros muy creativos;
y aun así tener un ministerio débil si no protege adecuadamente a los niños.
Una cultura saludable requiere:
- procedimientos claros de entrada y salida;
- identificación de adultos autorizados;
- supervisión adecuada;
- reglas para baños;
- protocolos de emergencia;
- políticas de interacción adulto-niño;
- capacitación para reconocer señales de abuso;
- procedimientos para reportar preocupaciones;
- cuidado en fotografías y redes sociales;
- espacios físicos apropiados.
La seguridad no es un detalle administrativo.
Es parte del ministerio pastoral hacia los niños.
🤝 LOS NIÑOS NO DEBEN SER ESPECTADORES
Una clase puede convertirse fácilmente en una mini-conferencia:
El maestro habla.
Los niños escuchan.
El maestro pregunta.
Un niño responde.
El maestro continúa hablando.
Pero los niños aprenden mejor cuando participan.
Una Escuela Dominical saludable crea oportunidades para:
🎭 dramatizar;
🧩 resolver problemas;
🎨 crear;
🗣️ conversar;
📖 buscar versículos;
🎵 cantar;
🤲 servir;
🏃 moverse;
❓ preguntar;
🙏 orar.
La participación no significa perder el control.
Significa diseñar experiencias de aprendizaje donde el niño sea parte activa del proceso.
❓ UNA CLASE SALUDABLE PERMITE PREGUNTAS
Los niños preguntarán cosas como:
“¿Quién creó a Dios?”
“¿Por qué Dios permite cosas malas?”
“¿Dónde está el cielo?”
“¿Por qué murió mi abuelito?”
“¿Los animales van al cielo?”
“¿Por qué debo perdonar?”
“¿Cómo sé que Dios existe?”
“¿Por qué Dios no responde mi oración?”
Estas preguntas no deberían molestarnos.
Deberían alegrarnos.
Porque una pregunta significa que el niño está pensando.
Una Escuela Dominical saludable no crea niños que únicamente repiten respuestas.
Crea un ambiente donde puedan preguntar:
“¿Por qué?”
Y donde el maestro pueda decir honestamente:
“Esa es una gran pregunta. No estoy completamente seguro de la respuesta; vamos a investigarla juntos.”
Eso también enseña humildad.
🙏 LA ORACIÓN NO DEBE SER SOLAMENTE EL CIERRE DE LA CLASE
A veces nuestra rutina es:
Historia.
Versículo.
Actividad.
Manualidad.
Refrigerio.
Y finalmente:
“Vamos a cerrar con una oración.”
Pero la oración puede ser mucho más que el último punto del programa.
Podemos enseñar a los niños a orar:
cuando están contentos;
cuando tienen miedo;
cuando alguien está enfermo;
cuando necesitan tomar una decisión;
cuando cometieron un error;
cuando quieren agradecer;
cuando alguien necesita ayuda.
Una Escuela Dominical saludable no solamente ora por los niños.
También:
enseña a los niños a orar.
🧡 LAS EMOCIONES TAMBIÉN FORMAN PARTE DEL DISCIPULADO
Los niños llegan con emociones reales.
😡 enojo;
😨 miedo;
😢 tristeza;
😊 alegría;
😔 frustración;
😳 vergüenza;
😟 preocupación.
Nuestra enseñanza bíblica debería ayudarlos a comprender:
“Puedo hablar con Dios acerca de lo que siento.”
No necesitamos enseñar:
❌ “Un buen cristiano nunca tiene miedo.”
❌ “Si amas a Dios nunca estás triste.”
❌ “Enojarse siempre significa que eres malo.”
Podemos enseñar algo más bíblico:
“Puedes sentir emociones intensas y aprender qué hacer con ellas.”
David tuvo miedo.
Elías se desanimó.
Ana lloró.
Los discípulos se asustaron.
Jesús lloró.
La Biblia está llena de emociones reales.
🌱 UNA ESCUELA DOMINICAL SALUDABLE DESARROLLA EL CARÁCTER
Queremos niños que conozcan historias bíblicas.
Pero también queremos formar:
❤️ amor;
🤝 bondad;
🕊️ paz;
⏳ paciencia;
🧠 dominio propio;
🙏 fe;
✅ integridad;
👂 obediencia;
🌱 humildad;
🤲 servicio.
Por eso cada lección puede preguntarse:
“¿Qué aspecto del carácter cristiano estamos cultivando?”
Enseñar sobre Zaqueo puede conectarse con:
arrepentimiento y reparación.
El buen samaritano:
compasión.
José:
perdón.
Daniel:
convicción.
Rut:
fidelidad.
Pedro:
fracaso, restauración y servicio.
Entonces la Biblia deja de ser simplemente una colección de relatos antiguos.
Se convierte en una guía para formar la vida.
🏠 LA ESCUELA DOMINICAL NO PUEDE TRABAJAR AISLADA DE LA FAMILIA
Un maestro tiene quizá una hora por semana.
La familia tiene muchas más.
Por eso necesitamos construir puentes.
Podemos enviar:
📖 el versículo de la semana;
💬 una pregunta para conversar;
🙏 una oración familiar;
🎲 una actividad;
📱 un breve mensaje;
🏠 una aplicación práctica.
Ejemplo:
Esta semana aprendimos sobre el perdón. Pregunten en casa: “¿Qué podemos hacer cuando alguien nos lastima?” Lean juntos Efesios 4:32 y oren por una relación que necesite restauración.
Ahora la lección continúa después de que el niño sale del salón.
👨👩👧 LOS PADRES NO SON NUESTROS CLIENTES; SON NUESTROS ALIADOS
Una Escuela Dominical saludable no piensa:
“Nosotros enseñamos a los niños y los padres solamente los traen.”
Piensa:
“Estamos colaborando con las familias.”
Eso requiere comunicación.
Los padres deberían saber:
qué estamos enseñando;
qué metas tenemos;
qué dificultades observamos;
qué progreso vemos;
cómo pueden continuar en casa.
Y nosotros también debemos escuchar a los padres.
Ellos pueden decir:
“Esta semana está especialmente sensible porque su abuelo murió.”
Esa información puede cambiar completamente la manera en que interpretamos la conducta del niño.
🌎 UNA ESCUELA DOMINICAL SALUDABLE MIRA HACIA AFUERA
Es fácil crear una clase perfecta para los niños que ya conocen nuestras canciones, vocabulario y costumbres.
Pero ¿qué sucede cuando llega un niño nuevo?
¿Alguien lo recibe?
¿Entiende nuestras palabras?
¿Puede integrarse?
¿Alguien se sienta con él?
¿Nuestros niños han aprendido a incluir?
Una clase saludable mantiene una especie de:
🪑 “SILLA VACÍA”
No necesariamente una silla física.
Es la mentalidad:
“Siempre hay lugar para alguien más.”
Podemos enseñar a nuestros niños a pensar:
“¿A quién puedo invitar?”
“¿Quién estuvo solo hoy?”
“¿Hay un niño nuevo?”
“¿Cómo puedo hacer que se sienta bienvenido?”
Así la misión se convierte en algo que también los niños pueden practicar.
🧑🤝🧑 UNA CLASE SALUDABLE FORMA PEQUEÑOS SERVIDORES
Los niños no son solamente receptores del ministerio.
También pueden servir.
Pueden:
🙏 orar por otros;
🪑 ayudar a ordenar;
👋 recibir a niños nuevos;
📖 leer un versículo;
🎨 preparar algo;
🤝 acompañar;
🎁 participar en proyectos de ayuda;
🌎 orar por misioneros.
Cuando siempre hacemos todo por ellos, pueden desarrollar la idea:
“Iglesia es donde otros hacen cosas para mí.”
Queremos enseñar:
“La iglesia también es un lugar donde puedo servir.”
🌱 UNA ESCUELA DOMINICAL SALUDABLE FORMA NUEVOS MAESTROS
Así como una planta saludable produce semillas, un ministerio saludable desarrolla nuevos servidores.
Un maestro maduro debería preguntarse:
“¿A quién estoy formando?”
Puede invitar a un asistente.
Después permitirle dirigir:
una dinámica;
la memorización;
una oración;
una actividad;
una parte de la historia.
Con el tiempo:
una clase.
Así nacen nuevos maestros.
No mediante:
“Necesitamos voluntarios urgentemente.”
Sino mediante:
acompañamiento + capacitación + práctica + mentoría.
👩🏫 LOS MAESTROS TAMBIÉN NECESITAN UN AMBIENTE DONDE FLORECER
No podemos exigir maestros saludables dentro de un sistema que los agota.
Los maestros necesitan:
🙏 apoyo espiritual;
📚 capacitación;
🤝 acompañamiento;
🧠 herramientas pedagógicas;
🛡️ protocolos claros;
📅 buena planificación;
❤️ reconocimiento;
🛌 descanso.
Un maestro que lleva años sirviendo sin ayuda puede comenzar a sobrevivir en lugar de ministrar.
El liderazgo debe preguntarse:
“¿Cómo están nuestros maestros?”
No solamente:
“¿Está cubierta la clase del domingo?”
Hay una enorme diferencia.
🔥 PASIÓN SIN PREPARACIÓN NO ES SUFICIENTE
Amar a los niños es indispensable.
Pero no es suficiente.
Un maestro necesita aprender:
cómo enseñar por edades;
cómo preparar una lección;
cómo formular preguntas;
cómo manejar comportamientos;
cómo incluir niños con necesidades distintas;
cómo responder preguntas difíciles;
cómo proteger;
cómo escuchar;
cómo comunicar el Evangelio con claridad.
No capacitamos a los maestros porque dudamos de su amor.
Los capacitamos porque:
los niños merecen nuestro mejor esfuerzo.
🧠 EL AMBIENTE FÍSICO TAMBIÉN ENSEÑA
Observe el salón.
¿Qué comunica?
¿Es seguro?
¿Está limpio?
¿Los materiales están organizados?
¿Los niños pueden ver?
¿Existe espacio para moverse?
¿Las decoraciones ayudan o distraen?
¿El lugar comunica:
“Nos preparamos para recibirte”?
No necesitamos salones costosos.
Pero sí necesitamos intención.
Un espacio sencillo puede ser excelente cuando está:
limpio;
ordenado;
seguro;
acogedor;
adaptado a la edad.
🎯 NO MIDAMOS EL ÉXITO SOLAMENTE POR ASISTENCIA
Una clase con 40 niños no necesariamente es más saludable que una con 10.
La asistencia importa.
Pero no puede ser nuestro único indicador.
Preguntemos también:
¿Los niños conocen mejor a Dios?
¿Entienden la Biblia?
¿Pueden expresar lo aprendido?
¿Están aprendiendo a orar?
¿Hacen preguntas?
¿Se sienten seguros?
¿Participan?
¿Están desarrollando relaciones?
¿Aplican principios bíblicos?
¿Los padres saben qué estamos enseñando?
¿Los maestros están creciendo?
¿Están surgiendo nuevos servidores?
Eso nos ofrece una imagen mucho más completa.
🌿 SIETE SEÑALES DE UNA ESCUELA DOMINICAL QUE ESTÁ FLORECIENDO
1. 📖 LA BIBLIA ESTÁ EN EL CENTRO
No solamente actividades.
No solamente entretenimiento.
Las actividades sirven para ayudar al niño a comprender la verdad bíblica.
2. ❤️ LOS NIÑOS SON CONOCIDOS Y AMADOS
Los maestros saben quiénes son.
Escuchan.
Acompañan.
3. 🧠 LOS NIÑOS PARTICIPAN
Preguntan.
Piensan.
Crean.
Practican.
4. 🛡️ EXISTE UNA CULTURA DE SEGURIDAD
La protección infantil forma parte de la identidad del ministerio.
5. 👨👩👧 SE TRABAJA CON LAS FAMILIAS
La enseñanza continúa en casa.
6. 👩🏫 LOS MAESTROS SON CAPACITADOS
No solamente reclutados.
7. 🌱 EXISTE FRUTO Y MULTIPLICACIÓN
Nuevos niños.
Nuevas familias.
Nuevos maestros.
Nuevas clases.
Nuevas oportunidades de servicio.
⚠️ CUANDO UNA ESCUELA DOMINICAL SOLO SOBREVIVE
Algunas señales pueden ser:
“Siempre hemos hecho lo mismo.”
“No tenemos suficientes maestros.”
“Los niños no prestan atención.”
“Los padres simplemente los dejan.”
“Solo queremos terminar la lección.”
“Esperamos que nadie nuevo llegue porque no cabemos.”
“Los maestros están agotados.”
“Hace años que no capacitamos.”
“Si falta un maestro, todo se derrumba.”
No debemos escuchar estas frases con culpa.
Debemos escucharlas como señales.
Quizá nuestro ecosistema necesita atención.
🔍 LA PREGUNTA NO ES “¿QUIÉN TIENE LA CULPA?”
La pregunta es:
“¿QUÉ NECESITAMOS CULTIVAR?”
Quizá necesitamos:
más oración.
Más formación.
Menos actividades y más profundidad.
Más comunicación con padres.
Mejores protocolos.
Más voluntarios.
Una estructura diferente.
Nuevas estrategias pedagógicas.
Un descanso para maestros agotados.
Una visión renovada.
Los ministerios saludables también necesitan poda, ajustes y temporadas de renovación.
🌴 VOLVAMOS A LA SELVA
Imagine nuevamente aquella selva tropical.
Nada parecía artificial.
La vida estaba allí porque el ambiente permitía que creciera.
Eso es precisamente lo que queremos para nuestra Escuela Dominical.
Queremos crear un lugar donde:
🌱 la Palabra sea sembrada;
💧 la oración riegue;
☀️ el amor dé calor;
🛡️ la protección dé seguridad;
👩🏫 los maestros cultiven;
👨👩👧 las familias colaboren;
🕊️ el Espíritu Santo transforme;
🍎 y el fruto comience a aparecer.
No podemos producir artificialmente crecimiento espiritual.
Pero podemos cultivar fielmente el terreno.
🌈 ¿QUÉ CLASE DE ESCUELA DOMINICAL QUEREMOS SER?
Antes de preguntar:
“¿Qué actividad haremos el próximo domingo?”
preguntemos:
“¿Qué clase de Ministerio Infantil estamos construyendo?”
¿Un lugar donde cuidamos niños?
¿O donde hacemos discípulos?
¿Un lugar donde el maestro habla?
¿O donde los niños participan?
¿Un ministerio donde únicamente importan las lecciones?
¿O donde también importan las relaciones?
¿Un ministerio que depende de dos personas agotadas?
¿O uno que constantemente forma nuevos servidores?
¿Un ministerio preocupado solamente por los niños presentes?
¿O uno que también piensa en los que todavía no han llegado?
🌱 NUESTRA VISIÓN DEBE IR MÁS ALLÁ DEL PRÓXIMO DOMINGO
Pensemos en el niño que hoy tiene seis años.
En diez años tendrá dieciséis.
En veinte quizá será:
padre;
madre;
maestro;
líder;
misionero;
profesional;
servidor de la iglesia.
Lo que hacemos hoy puede convertirse en parte de la historia espiritual que llevará consigo.
Quizá no recuerde todas las manualidades.
Quizá olvide algunos juegos.
Pero puede recordar:
“Hubo una maestra que me enseñó que Dios me escuchaba.”
“Hubo un maestro que creyó en mí.”
“Fue en Escuela Dominical donde entendí el Evangelio.”
“Allí aprendí a leer mi Biblia.”
“Allí aprendí a orar.”
“Allí descubrí que también podía servir.”
Eso cambia generaciones.
🧭 UNA DEFINICIÓN DE ÉXITO PARA LA ESCUELA DOMINICAL
Podríamos resumirlo así:
Una Escuela Dominical saludable es una comunidad segura y bíblicamente centrada donde maestros preparados acompañan a los niños para que conozcan a Dios, comprendan su Palabra, desarrollen carácter cristiano, aprendan a vivir su fe, sirvan a otros y continúen creciendo como discípulos de Jesús.
Entonces el éxito ya no significa simplemente:
“Tuvimos muchos niños.”
Significa:
“Estamos cultivando vidas.”
🌳 EL PRINCIPIO DE LA SELVA
La selva me enseñó una verdad sencilla:
LA VIDA FLORECE DONDE EXISTEN LAS CONDICIONES ADECUADAS.
Y esto también puede convertirse en una filosofía para la Escuela Dominical.
Nosotros no podemos controlar todos los resultados.
No podemos decidir qué hará cada niño cuando crezca.
No podemos producir fe mediante técnicas.
Pero sí podemos preguntarnos continuamente:
¿Estamos sembrando fielmente?
¿Estamos regando?
¿Estamos protegiendo?
¿Estamos enseñando?
¿Estamos escuchando?
¿Estamos orando?
¿Estamos formando maestros?
¿Estamos involucrando a las familias?
¿Estamos creando oportunidades para que los niños participen?
Si hacemos esto con fidelidad, podremos confiar el crecimiento a Dios.
🌿 PRINCIPIO CENTRAL PARA MAESTROS Y LÍDERES
No estamos llamados simplemente a mantener funcionando una Escuela Dominical. Estamos llamados a cultivar un ambiente donde la vida espiritual de los niños pueda crecer.
Por eso nuestra meta no es:
mantenerlos ocupados durante una hora.
Nuestra meta es:
📖 enseñarles la verdad;
❤️ amar su corazón;
🧠 ayudarlos a comprender;
🛡️ protegerlos;
🙏 enseñarles a buscar a Dios;
👣 ayudarlos a vivir su fe;
🤲 invitarlos a servir;
🌱 y acompañarlos mientras crecen.
🌈 PREGUNTA FINAL PARA EL EQUIPO DE ESCUELA DOMINICAL
No preguntemos solamente:
“¿Cómo estuvo la clase?”
Preguntemos:
🌱 “¿QUÉ ESTAMOS CULTIVANDO?”
Porque una Escuela Dominical puede tener:
programa,
materiales,
decoraciones,
música,
actividades
y muchos niños…
pero la verdadera pregunta siempre será:
¿ESTÁ CRECIENDO VIDA?
Cuando la respuesta comienza a ser sí, sucede algo parecido a aquella selva tropical:
la fe echa raíces,
las relaciones florecen,
el carácter comienza a formarse,
nuevos maestros aparecen,
las familias son alcanzadas
y la vida que Dios produce empieza a extenderse mucho más allá de las paredes del salón.
🌳 ESA ES LA ESCUELA DOMINICAL QUE QUEREMOS CULTIVAR.
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