

PENTECOSTÉS: EL ESPÍRITU SANTO NOS DA PODER
Lección bíblica para niños usando el guante de Pentecostés
Texto bíblico principal
Hechos 1:4–8 y Hechos 2:1–12.
Texto para memorizar
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”.
—Hechos 1:8
Verdad central
El Espíritu Santo es el regalo prometido por Dios. Él nos ayuda, nos enseña, nos transforma y nos da poder para hablar de Jesús.
Propósito de la lección
Que los niños comprendan que Pentecostés no es simplemente una historia sobre viento y fuego, sino el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar al Espíritu Santo para capacitar a sus hijos y extender el evangelio.
Objetivos
Al finalizar la lección, los niños podrán:
- Explicar con sus palabras qué ocurrió en Pentecostés.
- Identificar el viento y las lenguas como de fuego como señales del acontecimiento.
- Reconocer que el Espíritu Santo es una persona divina, no una fuerza mágica.
- Comprender que Dios cumple sus promesas.
- Valorar la oración y la unidad.
- Reconocer que el Espíritu Santo da poder para ser testigos de Jesús.
- Mencionar una manera concreta de compartir el amor de Cristo.
Edad recomendada
Niños de 6 a 11 años.
Duración
Entre 45 y 60 minutos.
Materiales
- Guante de Pentecostés a color para el maestro.
- Una copia del guante para colorear por niño.
- Biblias.
- Crayones, lápices de colores o marcadores.
- Tijeras de punta redonda.
- Un abanico, ventilador pequeño o molinillo de papel.
- Tiras de papel crepé rojo, naranja y amarillo.
- Cinta adhesiva o pegamento.
- Tarjetas con diferentes saludos o idiomas, opcionalmente.
- Música cristiana infantil para el momento de oración.
Preparación del maestro
Antes de comenzar, lea Hechos 1 y Hechos 2. Observe el orden del relato:
- Jesús prometió el Espíritu Santo.
- Los discípulos esperaron juntos.
- Se oyó un estruendo como de viento recio.
- Aparecieron lenguas repartidas, como de fuego.
- Todos fueron llenos del Espíritu Santo.
- Comenzaron a hablar según el Espíritu les daba.
- Personas de diferentes naciones escucharon las maravillas de Dios en sus propios idiomas.
Es importante enseñar que la Biblia dice “como de un viento recio” y “como de fuego”. El énfasis no debe colocarse solamente en los símbolos, sino en la obra del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es el Consolador prometido por Jesús, quien enseña y recuerda las palabras del Señor, según Juan 14:16–17, 26.
1. Bienvenida
Reciba a los niños con alegría y muéstreles el guante sin explicar todavía sus imágenes.
Pregunte:
- ¿Cuántos dedos tiene una mano?
- ¿Para qué utilizamos nuestras manos?
- ¿Qué cosas serían difíciles de hacer sin las manos?
- ¿Creen que cada dedo de este guante puede ayudarnos a recordar una parte de una historia bíblica?
Permita que respondan.
Diga:
Hoy conoceremos una historia maravillosa llamada Pentecostés. Cada dedo del guante nos ayudará a recordar una parte de lo que ocurrió. Cuando terminemos, podremos contar toda la historia utilizando solamente nuestra mano.
2. Actividad introductoria: no lo vemos, pero reconocemos su acción
Muestre un abanico, ventilador o molinillo. Enciéndalo o muévalo para producir aire.
Pregunte:
- ¿Pueden ver el aire?
- ¿Cómo saben que está presente?
- ¿Qué efectos produce?
- ¿Pueden sentirlo en el rostro?
- ¿Pueden ver cómo mueve el papel o el cabello?
Explique:
No podemos ver el viento directamente, pero podemos reconocer sus efectos. En Pentecostés se escuchó un sonido como de un viento fuerte. Dios utilizó esta señal para mostrar que algo extraordinario estaba ocurriendo.
Aclare:
El Espíritu Santo no es simplemente viento. Él es Dios y actúa en la vida de quienes pertenecen a Cristo. El viento fue una señal visible y audible de su llegada poderosa.
3. Introducción al relato bíblico
Después de resucitar, Jesús se presentó ante sus discípulos y les enseñó acerca del reino de Dios. Antes de ascender, les ordenó que permanecieran en Jerusalén y esperaran el cumplimiento de la promesa del Padre.
Ellos tendrían una misión enorme: anunciar a Jesús en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. No podrían realizarla mediante sus propias fuerzas. Necesitaban el poder del Espíritu Santo.
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”.
—Hechos 1:8
Diga:
El poder del Espíritu Santo no fue entregado para presumir, llamar la atención o sentirnos superiores. Fue dado para vivir como seguidores de Jesús y comunicar el evangelio.
EL GUANTE DE PENTECOSTÉS
Cada dedo cuenta una parte de la historia
Dedo 1: Dios prometió enviar al Espíritu Santo
Imagen del dedo
La Biblia abierta y la luz brillante.
Referencias bíblicas
Juan 14:16–17, 26; Hechos 1:4–5.
Enseñanza
Antes de morir y resucitar, Jesús habló con sus discípulos acerca del Espíritu Santo. Sabía que después de su ascensión necesitarían ayuda, consuelo, enseñanza y poder para continuar su misión.
Jesús les aseguró que no quedarían solos. El Padre enviaría al Consolador para estar con ellos.
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”.
—Juan 14:16
Jesús también explicó que el Espíritu Santo les enseñaría y les recordaría lo que Él había dicho.
La Biblia abierta en el primer dedo nos recuerda que esta venida no fue una idea humana ni un acontecimiento accidental. Dios la había prometido.
Explicación para los niños
Diga:
Imaginen que una persona muy querida debe irse, pero antes de partir promete enviar a alguien confiable para ayudarlos. Jesús no abandonó a sus discípulos. Él prometió que el Espíritu Santo estaría con ellos.
Verdad del dedo
Dios siempre cumple sus promesas.
Gesto
Levanten el dedo meñique y digan:
“Dios lo prometió”.
Puede relacionar el meñique con la costumbre infantil de hacer una promesa con el dedo, aclarando que las promesas de Dios son mucho más firmes que las humanas.
Preguntas
- ¿Quién prometió enviar al Espíritu Santo?
- ¿Cómo llamó Jesús al Espíritu Santo?
- ¿Qué haría el Espíritu Santo?
- ¿Cumple Dios lo que promete?
- ¿Qué promesa de Dios necesitas recordar?
Aplicación
Los niños pueden confiar en Dios aunque todavía no vean el cumplimiento de una promesa. Dios permanece fiel cuando sentimos miedo, esperamos una respuesta o enfrentamos algo difícil.
Frase para repetir
“Dios cumple lo que promete”.
Dedo 2: los discípulos esperaron unidos en oración
Imagen del dedo
Hombres y mujeres reunidos orando.
Referencias bíblicas
Hechos 1:12–14; Hechos 2:1.
Enseñanza
Jesús ordenó a sus discípulos que esperaran en Jerusalén. Ellos no regresaron a sus antiguas ocupaciones ni intentaron comenzar la misión mediante su propia capacidad.
Se reunieron y perseveraron unánimes en oración. Entre ellos había hombres y mujeres. Estaban juntos, esperando lo que Dios había prometido.
Cuando llegó el día de Pentecostés, continuaban unánimes en el mismo lugar.
¿Qué significa “unánimes”?
Explique:
Significa que estaban unidos en un mismo propósito. No quiere decir que todos tuvieran exactamente la misma personalidad, sino que buscaban juntos a Dios y esperaban su promesa.
La unidad no consiste en que todos sean iguales. Consiste en amar a Dios, respetarse y caminar hacia el mismo propósito.
Verdad del dedo
Esperamos a Dios unidos y en oración.
Gesto
Levanten el dedo anular y unan las manos como si estuvieran orando.
Repitan:
“Oramos y esperamos juntos”.
Preguntas
- ¿Qué hicieron los discípulos mientras esperaban?
- ¿Estaba cada uno por su lado?
- ¿Por qué es importante orar juntos?
- ¿Qué cosas pueden dividir a un grupo?
- ¿Cómo podemos proteger la unidad de nuestra clase?
Aplicación
La oración no obliga a Dios a hacer lo que queremos. Orar significa hablar con Él, confiar en su voluntad y preparar nuestro corazón para obedecer.
Podemos orar:
- Cuando necesitamos dirección.
- Cuando sentimos temor.
- Cuando alguien está enfermo.
- Cuando deseamos servir a Dios.
- Cuando necesitamos perdonar.
- Cuando queremos hablar de Jesús.
- Cuando esperamos una respuesta.
Frase para repetir
“Buscamos a Dios juntos”.
Dedo 3: vino un estruendo como de viento recio
Imagen del dedo
El viento entrando en la casa y moviendo la cortina.
Referencia bíblica
Hechos 2:2.
Enseñanza
Mientras los discípulos estaban reunidos, ocurrió algo inesperado:
“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba”.
El sonido llenó toda la casa. No fue una brisa tranquila. La Biblia lo describe como un estruendo parecido al de un viento fuerte.
El viento no era el Espíritu Santo mismo, sino una señal que acompañó su venida.
Demostración
Encienda el ventilador o mueva el abanico. Coloque tiras de papel delante del aire.
Pregunte:
- ¿Qué sucede con las tiras?
- ¿Podemos ver el viento?
- ¿Podemos ver sus efectos?
- ¿Qué creen que sintieron los discípulos al escuchar aquel estruendo?
Enseñanza espiritual
El Espíritu Santo puede producir cambios que otras personas llegan a observar:
- Nos ayuda a decir la verdad.
- Nos convence cuando hacemos algo incorrecto.
- Nos ayuda a perdonar.
- Produce amor y dominio propio.
- Nos fortalece para obedecer.
- Nos da valor para hablar de Jesús.
No debemos fingir estas transformaciones. El Espíritu Santo trabaja dentro de nosotros y esa obra comienza a reflejarse en nuestra conducta.
Verdad del dedo
El Espíritu Santo obra con poder.
Gesto
Levanten el dedo medio y soplen suavemente.
Repitan:
“El Espíritu Santo obra con poder”.
Preguntas
- ¿Qué llenó toda la casa?
- ¿La Biblia dice que fue un viento o “como” un viento?
- ¿Qué efectos del Espíritu Santo deberían observarse en nuestra vida?
- ¿Cómo puede ayudarnos cuando sentimos temor?
Aplicación
Invite a los niños a identificar un área donde necesitan la ayuda de Dios:
- Obedecer.
- Hablar con verdad.
- Controlar el enojo.
- Perdonar.
- Mostrar bondad.
- Vencer el miedo.
- Compartir el evangelio.
Frase para repetir
“El Espíritu Santo me ayuda a vivir para Dios”.
Dedo 4: aparecieron lenguas como de fuego
Imagen del dedo
Los discípulos alegres con pequeñas llamas sobre ellos.
Referencias bíblicas
Hechos 2:3–4.
Enseñanza
Después del estruendo como de viento, aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, y se asentaron sobre cada uno.
La Biblia no dice que los discípulos se quemaron. Eran “como de fuego”: una señal sobrenatural que mostró que el Espíritu Santo había venido sobre ellos.
Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen.
Explicación sencilla
Diga:
Dios capacitó milagrosamente a los discípulos para hablar. El mensaje acerca de Jesús no debía quedarse encerrado en una sola casa, ciudad o idioma. Dios quería que personas de muchos lugares escucharan sus maravillas.
Las lenguas como de fuego también pueden ayudarnos a recordar que Dios quiere utilizar nuestras palabras. La lengua puede bendecir o lastimar, decir la verdad o mentir, anunciar a Jesús o burlarse de otra persona.
Enseñanza pentecostal para niños
El Espíritu Santo continúa obrando en la iglesia y repartiendo dones conforme a su voluntad. Nunca debemos convertir los dones espirituales en una competencia ni utilizarlos para presumir.
No se debe presionar a un niño para que imite sonidos, emociones o manifestaciones. Se le debe enseñar a buscar sinceramente a Dios, confiar en Jesucristo, orar y permitir que el Espíritu Santo obre de acuerdo con su voluntad.
La evidencia de una experiencia genuina con Dios no consiste solamente en una manifestación momentánea. También debe observarse en una vida que ama, obedece, sirve y refleja el carácter de Cristo.
Verdad del dedo
El Espíritu Santo nos llena y usa nuestras palabras.
Gesto
Levanten el dedo índice y muévanlo hacia arriba como una llama.
Repitan:
“Mis palabras pueden anunciar las maravillas de Dios”.
Preguntas
- ¿Qué apareció sobre los discípulos?
- ¿Las llamas los quemaron?
- ¿Quién les dio la capacidad para hablar?
- ¿Para qué quiere Dios usar nuestras palabras?
- ¿Cómo podemos cuidar lo que decimos?
Aplicación
Anime a los niños a utilizar sus palabras durante la semana para:
- Decir la verdad.
- Animar a alguien.
- Pedir perdón.
- Dar gracias.
- Orar por otra persona.
- Contar lo que Jesús ha hecho.
- Evitar insultos, burlas y chismes.
Frase para repetir
“Espíritu Santo, usa mis palabras para hacer el bien”.
Dedo 5: compartieron las maravillas de Dios con las naciones
Imagen del dedo
Niños compartiendo con personas de diferentes pueblos e idiomas.
Referencias bíblicas
Hechos 1:8; Hechos 2:5–12.
Enseñanza
En Jerusalén había personas procedentes de diferentes naciones. Cuando escucharon el estruendo, se acercaron y quedaron sorprendidas.
Cada una escuchaba a los discípulos hablar en su propio idioma acerca de las maravillas de Dios. El Espíritu Santo eliminó una barrera para que el mensaje pudiera ser comprendido.
Pentecostés no terminó en una experiencia dentro de una habitación. Impulsó a los creyentes hacia la misión.
Verdad del dedo
El Espíritu Santo nos da poder para ser testigos de Jesús.
¿Qué es un testigo?
Explique:
Un testigo es alguien que cuenta lo que sabe, vio o experimentó. Los cristianos damos testimonio cuando explicamos quién es Jesús, lo que hizo para salvarnos y cómo está transformando nuestra vida.
Gesto
Levanten el pulgar y señalen hacia afuera.
Repitan:
“Compartiré las buenas noticias”.
Preguntas
- ¿Quiénes escucharon a los discípulos?
- ¿En qué idiomas los escucharon?
- ¿De qué hablaban los discípulos?
- ¿Con quién puedes compartir acerca de Jesús?
- ¿Cómo puedes mostrar el amor de Cristo antes de hablar?
Aplicación
Los niños pueden ser testigos:
- En su hogar.
- En la escuela.
- Con sus amigos.
- En la iglesia.
- En el vecindario.
- Mediante palabras respetuosas.
- Ayudando a una persona.
- Invitando a alguien a la iglesia.
- Orando por un amigo.
- Explicando por qué creen en Jesús.
Frase para repetir
“Con el poder del Espíritu Santo, hablaré de Jesús”.
La palma: el Espíritu Santo nos da poder
Imagen central
Los discípulos reunidos, las lenguas como de fuego, la luz y el movimiento del viento.
Texto del guante
“PENTECOSTÉS: El Espíritu Santo nos da poder. Hechos 2:1–4”.
Enseñanza central
Abra toda la mano y explique:
Los cinco dedos nos ayudan a contar lo que ocurrió, pero la palma los mantiene unidos. La verdad que une toda la historia es esta: Dios envió al Espíritu Santo para llenar y capacitar a sus hijos.
Pentecostés nos enseña:
- Dios cumple sus promesas.
- Los creyentes deben perseverar en oración.
- El Espíritu Santo obra con poder.
- Dios puede utilizar nuestras palabras.
- El evangelio es para todas las naciones.
- La misión no se realiza solamente con fuerzas humanas.
- El poder del Espíritu tiene como propósito glorificar a Jesús.
El Espíritu Santo no es una cosa
Explique con palabras sencillas:
El Espíritu Santo no es fuego, viento, electricidad, emoción ni fuerza mágica. Es Dios. Él piensa, enseña, guía, consuela y actúa. El viento y el fuego fueron señales que acompañaron su venida en Pentecostés.
¿Qué hace el Espíritu Santo?
Según las Escrituras, el Espíritu Santo:
- Nos enseña.
- Nos recuerda las palabras de Jesús.
- Nos ayuda.
- Nos guía a la verdad.
- Nos convence de pecado.
- Produce fruto espiritual.
- Reparte dones.
- Nos da poder para testificar.
- Glorifica a Cristo.
Frase de la palma
Todos abren la mano y repiten:
“El Espíritu Santo nos da poder para vivir para Jesús y compartir su mensaje”.
Repaso completo usando la mano
El maestro señala un dedo y los niños responden:Parte del guanteEnseñanzaDedo meñiqueDios prometió enviar al Espíritu SantoDedo anularLos discípulos esperaron unidos en oraciónDedo medioSe oyó un estruendo como de viento recioDedo índiceAparecieron lenguas como de fuegoDedo pulgarCompartieron las maravillas de Dios con las nacionesPalmaEl Espíritu Santo nos da poder para ser testigos
Repita varias veces, alterando el orden de los dedos.
Después invite a algunos voluntarios a contar la historia completa señalando las partes del guante.
Actividad manual: mi guante de Pentecostés
Entregue a cada niño la versión para colorear.
Instrucciones
- Escribir el nombre en la parte posterior.
- Colorear las escenas.
- Utilizar amarillo, naranja y rojo para las llamas.
- Repasar el texto central.
- Recortar cuidadosamente por la línea punteada.
- Doblar o pegar el puño si se desea convertirlo en una pieza para exhibir.
- Practicar la narración señalando cada dedo.
Mientras trabajan, repase las enseñanzas.
Preguntas durante la actividad
- ¿Qué representa la Biblia abierta?
- ¿Por qué estaban orando?
- ¿Qué ocurrió antes de aparecer las lenguas como de fuego?
- ¿Quién llenó a los discípulos?
- ¿Por qué hablaron en otros idiomas?
- ¿Qué nos recuerda la palma?
- ¿Cuál dedo contiene tu enseñanza favorita?
Juego: toca el dedo correcto
El maestro leerá una frase y los niños tocarán el dedo correspondiente de su guante.
- “Jesús dijo que recibirían poder”.
Respuesta: primer dedo, la promesa. - “Todos estaban unánimes juntos”.
Respuesta: segundo dedo, oración y espera. - “Un estruendo llenó la casa”.
Respuesta: tercer dedo, viento recio. - “Se asentaron sobre cada uno”.
Respuesta: cuarto dedo, lenguas como de fuego. - “Cada persona escuchó en su idioma”.
Respuesta: quinto dedo, testimonio a las naciones. - “Nos capacita para vivir y hablar de Jesús”.
Respuesta: la palma, poder del Espíritu Santo.
Dinámica: el mensaje para todas las naciones
Prepare tarjetas con saludos sencillos en diferentes idiomas, por ejemplo:
- Hola.
- Hello.
- Bonjour.
- Ciao.
- Olá.
Entregue una tarjeta a cada niño. Permita que intenten leerla.
Explique:
En Pentecostés había personas de diferentes lugares y lenguas. Dios quiso que todas escucharan sus maravillas. Esto nos enseña que el evangelio no pertenece a un solo país, cultura o grupo. Jesús envía a su iglesia a todas las naciones.
Pregunte:
- ¿Hay alguna persona extranjera o de otra cultura en nuestra comunidad?
- ¿Cómo podemos tratarla con amor y respeto?
- ¿Qué podemos hacer para que se sienta bienvenida?
Momento de aplicación personal
Invite a los niños a observar su guante y escoger un dedo que represente algo que necesitan practicar.
Dedo 1: confiar
“Necesito confiar en una promesa de Dios”.
Dedo 2: orar
“Necesito dedicar más tiempo a la oración”.
Dedo 3: permitir que Dios me transforme
“Necesito ayuda para cambiar una conducta”.
Dedo 4: cuidar mis palabras
“Necesito usar mi boca para bendecir”.
Dedo 5: compartir
“Quiero hablarle a alguien acerca de Jesús”.
Palma: depender del Espíritu Santo
“No quiero vivir la vida cristiana solamente con mis fuerzas”.
Permita un momento de silencio.
Invitación a la oración
Explique:
No debemos tener miedo del Espíritu Santo. Él es el Consolador prometido por Jesús. Podemos pedirle a Dios que nos llene, nos guíe y nos dé poder para vivir como testigos de Cristo.
También aclare:
Nadie necesita copiar lo que otra persona hace. Dios conoce a cada niño. Podemos buscarlo con sinceridad, reverencia y confianza, dejando que Él obre conforme a su voluntad.
No presione a los niños para producir una respuesta emocional. Acompáñelos con sensibilidad, orden y seguridad.
Oración guiada con los cinco dedos
Invite a levantar una mano. Ore haciendo una pausa en cada parte.
Primer dedo: promesa
Padre, gracias porque siempre cumples tus promesas.
Segundo dedo: oración
Ayúdanos a buscarte, esperar en ti y vivir unidos.
Tercer dedo: poder
Espíritu Santo, obra en nuestro corazón y ayúdanos a cambiar.
Cuarto dedo: palabras
Usa nuestra boca para decir la verdad, bendecir y anunciar tus maravillas.
Quinto dedo: misión
Danos valor para compartir el amor de Jesús con otras personas.
Palma
Llénanos con tu Espíritu y danos poder para vivir para Cristo. Amén.
Evaluación oral
- ¿Qué significa Pentecostés en esta lección?
- ¿Qué prometió Jesús a sus discípulos?
- ¿Qué hicieron mientras esperaban?
- ¿Qué sonido llenó la casa?
- ¿Qué apareció sobre cada persona?
- ¿Quién llenó a los discípulos?
- ¿Qué comenzaron a hacer?
- ¿Por qué las personas se sorprendieron?
- ¿Para qué nos da poder el Espíritu Santo?
- ¿Qué enseñanza representa cada dedo?
- ¿Es el Espíritu Santo solamente viento o fuego?
- ¿Cómo puedes ser testigo de Jesús esta semana?
Evaluación escrita breve
Completa las frases
- Jesús prometió enviar al __________________________.
- Los discípulos esperaron unidos en __________________.
- Se escuchó un estruendo como de un ________________.
- Aparecieron lenguas como de _______________________.
- El Espíritu Santo nos da poder para ser ______________ de Jesús.
Respuestas
- Espíritu Santo.
- Oración.
- Viento recio.
- Fuego.
- Testigos.
Desafío para la semana: cinco días, cinco dedos
Día 1: recuerda una promesa
Leer Hechos 1:8 y agradecer a Dios por sus promesas.
Día 2: ora con alguien
Orar con un familiar por una necesidad.
Día 3: permite que Dios te ayude
Pedir ayuda al Espíritu Santo para vencer una conducta incorrecta.
Día 4: usa palabras que bendigan
Animar, agradecer o pedir perdón a una persona.
Día 5: comparte acerca de Jesús
Contarle a alguien una verdad aprendida en la lección.
Nota para padres
Esta semana su hijo aprendió sobre Pentecostés mediante un guante de cinco dedos. Pídale que utilice el guante para contarle la historia a la familia.
Pregúntele:
- ¿Qué representa cada dedo?
- ¿Cuál parte de la historia te impresionó más?
- ¿En qué área necesitas la ayuda del Espíritu Santo?
- ¿Con quién te gustaría compartir acerca de Jesús?
Lean juntos Hechos 2:1–12 y oren para que el hogar sea un lugar lleno de amor, verdad, oración y testimonio.
Conclusión
Pentecostés no fue solamente un día emocionante para los discípulos. Fue el cumplimiento de la promesa de Dios y el comienzo de una nueva etapa en la misión de la iglesia.
Los discípulos tenían una tarea demasiado grande para realizarla solos. Por eso, Jesús les prometió poder. Cuando el Espíritu Santo vino, ellos comenzaron a anunciar las maravillas de Dios y personas de diferentes naciones pudieron escuchar.
La iglesia de hoy continúa necesitando al Espíritu Santo. Los niños también pueden orar, obedecer, mostrar el carácter de Cristo y compartir el evangelio.
Cada vez que miren su mano podrán recordar:
Dios lo prometió.
Los discípulos oraron.
El viento recio se escuchó.
Las lenguas como de fuego aparecieron.
Las buenas noticias llegaron a las naciones.
Y el Espíritu Santo les dio poder para ser testigos.
Fuentes bíblicas consultadas: Hechos 1, Hechos 2, Juan 14:16–26 y Joel 2:28/Hechos 2:17.
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