Pasos 9 y 10: Discipulado y promesas bíblicas

Pasos 9 y 10: Discipulado y promesas bíblicas

por Sam Doherty
Los últimos dos pasos nos enseñan la forma en que podemos iniciar un discipulado con el niño y cómo podemos compartir las hermosas promesas que Dios ha hecho para los que creen en Cristo. Además, nos ofrece unos posibles pasos finales que complementarán algunos detalles importantes de este proceso de evangelización.
Pasos 9 y 10: Discipulado y promesas bíblicas
Quinto artículo de la serie: Caminemos para ganarlos


Paso 9: Comenzar a discipular


 
Mientras estés aconsejando al niño, es mejor concentrarte en lo esencial, explicándole el camino de salvación y hablando de la seguridad. Si el tiempo es limitado, es mejor concentrarte en los ocho primeros pasos, especialmente si tienes oportunidad de volver a ver al niño en otra ocasión o de encontrarte con él en el futuro en forma regular. Por tanto, se podría concluir la sesión después del paso 8 si es absolutamente necesario.
 
De todas formas, si hay tiempo o existe el riesgo de no volver a ver al niño por algún tiempo, es mejor pasar a estos dos últimos pasos de manera razonablemente breve. O, si hay poco tiempo, puedes hablar con el niño sobre la posibilidad de volver a encontrarse otro día de la semana y seguir con el bosquejo entonces, proporcionándole esta ayuda para su vida cristiana.
 
En este punto también es posible usar otra vez el libro sin palabras y mostrarle la página verde. Explícale que el color verde nos habla de crecimiento. La hierba, las flores y los árboles son verdes y todos ellos crecen. Ahora que el niño ha creído en Jesucristo como su Señor y Salvador, Dios quiere que crezca. Explícale que no se refiere a un crecimiento físico. Está hablando de un crecimiento espiritual y de parecerse cada vez más al Señor Jesús. Se deben dar algunos pasos para ayudar al niño a crecer.
 
Puedes animarle a recordar estos pasos mostrándole uno por uno los dedos de tu mano izquierda y pidiéndole al niño que señale y se sujete el dedo equivalente de su mano izquierda.
 


Lee y obedece la Biblia todos los días


 
Señala el pulgar, el dedo más fuerte. «Si lees y obedeces la Biblia serásfuerte».
 
Debes animarle a comenzar con el Evangelio de Marcos, leyendo unos pocos versículos cada día. ¡Es más sencillo y fácil de leer que el Evangelio de Juan o el Génesis! Dile que no es suficiente leer la Biblia. Dios quiere que obedezca lo que dice la Biblia y él le dará las fuerzas para hacerlo.


 
Habla con Dios, tu Padre celestial


 
Señala el dedo índice, el que sirve para señalar hacia arriba y nos recuerda que debemos hablar con él.
 
Se puede orar a Dios en cualquier lugar, en cualquier momento y sobre cualquier cosa. Pero también se debe intentar tener un tiempo devocional especial cada día para hablar con Dios.


 
Dile a otros lo que has hecho


 
Señala el dedo mayor, el que se mantiene erguido y el más alto de todos que nos muestra que no debemos avergonzarnos de que nos vean en el bando del Señor Jesús.
 
Anímale a dar testimonio, incluso aunque alguien se ría o se burle de él. Es necesario hacer énfasis en la importancia de dar testimonio por medio de sus acciones, y no sólo por medio de sus palabras.
 
No siempre es necesario decirle que informe inmediatamente a sus padres sobre lo que ha hecho si como consecuencia ellos no le permitirán volver. Puedes mencionar la posibilidad de hacerlo y de orar para que el Espíritu Santo le guíe con respecto a este asunto.
 
Si existe la posibilidad de que sus padres se opongan a que haya recibido a Cristo, dile que les demuestre que es cristiano por medio de su vida cambiada antes de decirles nada.
 


Pídele a Dios que te perdone cuando cometas un pecado


 
Señala el dedo anular, el que no es capaz de mantenerse erguido cuando los demás dedos están doblados. Demuéstrale esto intentando estirar ese dedo estando los demás bien cerrados.
 
Explícale lo siguiente: «A veces nosotros somos así y pecamos. Si haces algo malo, no es necesario que vuelvas a ser salvo. Dios no quiere que hagas cosas malas, pero es algo que ocurre algunas veces en la vida cristiana. Cuando peques, acude inmediatamente a confesar a Dios lo que has hecho. Dile que lo sientes y pídele que te dé la fuerza necesaria para no volver a hacerlo». Explícale al niño el texto de 1 Juan 1:9 brevemente.


 
Reúnete con otros cristianos


 
Señala el dedo meñique y junta todos los dedos de la mano para representar la unidad. El meñique por sí solo es un dedo débil, pero, junto a los demás, puede hacer muchas cosas.
 
Dile lo bueno que es ir a la iglesia, a la escuela dominical y al club de Buenas Nuevas para aprender más sobre Dios y estar al lado de otras personas que aman al Señor. Esto le ayudará en su vida cristiana.
 


Paso 10: Proporcionar una promesa bíblica


 
Ahora debes utilizar los cinco dedos de tu otra mano para enseñarle una última lección y darle un versículo que contenga una promesa de Dios para él.
 
Abre tu Biblia y muéstrale que el Señor dice: «¡Nunca te dejaré!» (Hebreos 13:5). Mientras le dices esas palabras, señala cada dedo de tu mano derecha y anima al niño a hacer lo mismo. Repite la promesa enfatizando una palabra diferente con cada dedo: DIOS-DICE-NUNCA-TE-DEJARÉ.
 
El niño debe recordar que el Señor promete estar con él siempre, pase lo que pase.
 


Posibles pasos finales


 
Estos pasos no son necesarios. Pero si tienes tiempo y crees que alguno de ellos puede ser de ayuda, inclúyelos en su sesión.
 


Ora con el niño dando las gracias


Antes de que el niño se vaya, puedes orar con él agradeciéndole al Señor lo que ha hecho y pidiéndole que le ayude a crecer. Una alternativa es que ores y le des gracias a Dios inmediatamente después del paso 8, y que luego el niño diga: «Gracias».

Anota el nombre y la dirección del niño (Si no le conoces personalmente.)

 
Debes seguir orando por él y, si es posible, enviarle un curso bíblico por correspondencia.


Entrégale al niño un folleto de discipulado

Puedes darle un folleto como PRIMEROS PASOS o PASOS EN EL CRECIMIENTO que se pueden adquirir en APEN.

No obstante, es mejor darle este folleto durante una visita a su casa unos días después. Eso solucionaría el problema de que se enteren otros niños y acudan en busca de consejo sólo para recibir un folleto gratuito.
De cualquier forma, es bueno tomar por costumbre hablar con el niño una semana después sobre lo que ha hecho. Esto puede llevarse a cabo visitándolo en su casa o en la reunión siguiente.

Si estás dirigiendo un Club de 5 días, puedes darle folletos a los niños que hayan sido aconsejados el último día del club. También debes asegurarte que cada uno de ellos tenga una Biblia o una porción de las Escrituras. Si no, debes proporcionarle una en otro momento.


 
Pregúntale si tiene alguna duda


Es posible que haya algo que aún no tenga claro o que le preocupe. Es bueno ofrecerte para ayudarle, en ese momento o en cualquier otro en el futuro.


Dale una oportunidad para dar testimonio

Puedes proporcionarle al niño la oportunidad de dar testimonio de inmediato llevándole ante otro cristiano que pueda serle de ayuda. Que le cuente a dicha persona lo que ha hecho.


Asegúrate de que tendrá quien le ayude y le anime, si fuera posible


 
Si no estás en condiciones de proporcionarle ayuda regular en el futuro, es bueno que un niño creyente tenga un amigo adulto o un consejero que esté disponible para ayudarle en cualquier momento. Deberías desarrollar una buena relación personal con el niño para que puedan acercarse el uno al otro en cualquier momento. Es mejor que este consejero sea la persona que llevó al niño a Cristo. Pero, si no es posible, busque a otra persona que pueda y que esté dispuesta a ayudarlo.
Tomado y adaptado del libro Ganemos a los niños para Cristo, Sam Doherty, Desarrollo Cristiano Internacional, 2002, pp. 49–54
 
Consulte los otros artículos afines de esta serie:

  • Pasos 1 y 2: La comodidad del niño y la identificación de sus problemas
  • Pasos 3 y 4: Colores y versículos claves para mostrar el camino de salvación
  • Pasos 5 y 6: Confianza en Cristo y la oración de convicción
  • Paso 7 y 8: La seguridad de la salvación y la oración de gratitud

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