Para reflexionar… Un Vaso hermoso y admirado

“Ahora pues, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8).

“¿Quién te hizo? Preguntaron a una niña pequeña.” Dios me hizo muy pequeña, luego crecí sola”.

Y nosotros, ¿cómo hemos crecido? ¿Hemos decidido crecer a nuestra manera o hemos pedido al Señor que nos ayudase en nuestro crecimiento diario? Hemos tomado nuestras propias decisiones o esperamos que Dios nos moldee para ser siempre una bendición en Sus manos.

Somos como la arcilla y nadie mejor que el Alfarero sabe hacer un vaso hermoso, listo para ser admirado por todos. Aunque al principio no se ve bien, en manos del Maestro la arcilla toma forma y se convierte en un vaso que decorará los ambientes más rústicos.

Quiero ser un vaso nuevo y útil que magnifique y glorifique el nombre del Alfarero celestial. Quiero ser un vaso usado por Dios para transformar el mundo y bendecir vidas y hogares. Quiero ser un vaso que ilumine los lugares por donde paso. Quiero ser un siervo fiel, tener mi nombre escrito en el cielo y un día ser recibido por el Señor en gloria.

Y tú, ¿has crecido por ti mismo o has dejado que Dios moldee tu vida?

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