Para reflexionar… Rosas entre espinas

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Benjamín Franklin dijo una vez: “La frase que más influyó en mi vida fue: ‘Algunas personas se quejan porque Dios ha puesto espinas entre las rosas. ¿Por qué no agradecer a Dios por haber puesto rosas entre las espinas?’ Lo leí por primera vez cuando era solo un niño, desde ese día ha ocupado un lugar destacado en mi vida y le ha dado una tendencia optimista. “Ser manso es tener la disposición de ver las rosas entre las espinas, en vez de quejarse de las espinas entre las rosas. ¿Qué usted ve? Tu respuesta te ayudará a juzgar si tienes esa mansedumbre de la que habló nuestro Salvador.

Para llegar a la cima de una montaña es necesario afrontar las dificultades de la escalada. Para cruzar un río peligroso, es necesario vencer la fuerza de su corriente. Para lograr la bendición anhelada, a menudo necesitamos superar los obstáculos en el camino. Y cuando llegamos a la meta, es mejor alabar a Dios por la victoria que murmurar por las dificultades encontradas en nuestro intento.

¿Cuántas veces he fracasado en la busca de mis propósitos? ¿Cuántas decepciones enfrentó hasta que su sueño se hizo realidad? ¿Eso es importante? Cuando llega la bendición, alabamos a Dios, se lo decimos a los amigos, pasamos el día con una sonrisa radiante en los labios. Pero … ¿Qué pasa con las batallas enfrentadas? De hecho, ya no recordamos lo difícil que fue lograr nuestras bendiciones. Solo queremos celebrar la victoria.

¡Alabado sea Dios por las rosas junto a las espinas! ¡Alabado sea Dios por la victoria, después de muchas luchas! ¡Alabado sea Dios por haberlo hecho! ¡Gloria al nombre del Señor Jesús!

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