Para Reflexionar – Haciendo el bien, sin interés en el retorno

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

“A la verdadera caridad no le importa si es deducible de impuestos o no”. (Desconocido)

Cuando lo hacemos por alabanza y gratitud al Señor, no nos importa si habrá un retorno o no. No me refiero al dinero, sino a la donación personal, al desinterés, al placer de ayudar y servir. Lo que hacemos es para la gloria de Dios. Lo que damos es pura gratitud a Dios. Nuestra vida es lo mejor que tenemos para darle a Dios.

Recuerdo una pregunta que hizo un líder de la iglesia en la reunión del ministerio local: “¿Qué lucro obtiene la iglesia, de los misioneros que ayuda?” En ese momento, imagino, el Señor Jesús bajó la cabeza y lloró. ¡La iglesia no tiene que obtener lucro! ¡El líder espiritual no tiene que obtener lucros! ¡El trabajo de evangelización no se hace con fines de lucro!

No tenemos que tener la retribución de Dios por lo que hacemos. Al contrario, ¡lo que hacemos es una retribución por todo lo que Dios ya ha hecho por nosotros! Dio su vida y no pidió nada a cambio. Nos salvó y no pidió ninguna retribución por ello. Dios nos da sus bendiciones, no para devolver lo que hacemos, sino por amor puro y perfecto.

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