Para reflexionar… El Camino Feliz De La Obediencia

“Enséñame, oh SEÑOR, tu camino, y guíame por senda de rectitud” (Salmos 27:11).

Rafael era un buen chico, pero a menudo desobedecía a su madre. Ella siempre le advertía contra ciertas bromas, que eran demasiado peligrosas. Un día, cuando su madre salió al mercado, se subió a un árbol y se mecía, creyendo que no era peligroso. El resultado fue una caída, muchos rasguños y un gran corte en la pierna. Por suerte, no se rompió ningún hueso.

A menudo, como el niño de nuestra historia, nos vemos impulsados a vivir obstinadamente, siguiendo nuestros propios consejos y deseos. El resultado no siempre es el mejor. Sería bueno que imitáramos al salmista que le pidió a Dios que le enseñara el camino correcto para una vida pacífica y feliz. Nos ahorraríamos muchos problemas y angustias y las frustraciones de la vida serían mucho menores.

Si el niño Rafael fuera obediente, se evitaría el sufrimiento de unos días sin poder brincar. Si siguiéramos las enseñanzas de nuestro Padre celestial, tendríamos una vida mucho más bendecida y feliz.

¿Buscas la dirección y la voluntad de Dios para todo lo que haces?

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