Para reflexionar… ¿Dónde Está El Pincho?

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante
que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma
y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne
los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos
4:12).

Un predicador invitó a su amigo, un asador, al servicio de
fin de semana. Después de la reunión, le preguntó a su amigo
qué pensaba del mensaje. El amigo, comprensivo, respondió:
“Me gustó mucho, pero, como buen asador, ha faltado el pincho. Creo que un buen mensaje tiene que ensartar al
oyente, penetrar en su alma, perturbar el espíritu”.

Muchos viven como si no tuvieran alma ni espíritu. Tratan a
Dios con indiferencia, nunca oran ni van a la iglesia.  Van
por la vida y no viven, andan por el mundo sin ir a ningún
lugar.

La función de la Palabra es penetrar en lo más profundo del
hombre, tocar su corazón, mostrar al oyente que hay un cielo
de gloria y un Señor con quien viviremos para siempre.

¿Alguna vez has sentido el toque del pincho espiritual de Dios? ¿Has usado el mismo pincho para traer a tus amigos a Cristo?

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