Para reflexionar… Cuando poco es demasiado

“Porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:44).

Dwight Moody dijo: “Soy solo uno, pero soy uno. No puedo hacer todo, pero puedo hacer algo. Y lo que puedo hacer, por la gracia de Dios, lo haré”. Con este simple compromiso, Dios lo usó para traer avivamiento a Inglaterra y Estados Unidos.

¿Hemos orado alguna vez, sin pedir nada al Señor, simplemente preguntando: “¿Qué puedo hacer para ser una bendición en Sus manos?” ¿Hemos dicho alguna vez a Dios: “Mi corazón arde con el deseo de ver a mis amigos y parientes salvos. ¿Cómo puedo llevarlos a Su presencia?” ¿Hemos preguntado alguna vez al Señor: “¿Qué puedo darte, querido Dios, ya que me lo has dado todo?”

A menudo nos justifica decir que tenemos muy poco tiempo para servir al Señor. Pero, ¿por qué no ofrecer este poco a quien, en todo momento, nos cuida y nos bendice? A menudo decimos que tenemos pocos recursos económicos para ofrecer en la obra de Dios. Pero, ¿por qué no ofrecer lo poco y pedirle al Señor que se multiplique, como hizo con el pan y el pez en el desierto? A menudo decimos que no evangelizamos porque no sabemos hablar bien. Pero, ¿por qué no dejar que el Señor use nuestra boca según Su voluntad?

El que más ayuda en la obra de Dios no es el que tiene más recursos, sino el que más ama al Señor. Quien sabe que su poco será mayor que quien, sin amor, ofrece mucho.

Impactos: 3

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.