Para Reflexionar… Carretillas

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

“Muchos de nosotros somos como carretillas, útiles solo cuando se empujan y, a menudo, se rompen”.

¿Por qué a menudo nos quejamos de no tener suerte y no lograr ningún éxito sin intentar cambiar la situación? ¿Por qué nos quejamos de que nadie hace nada por nosotros, sin reconocer que nosotros tampoco hacemos un algo? No nos movemos, siempre necesitamos un “empujón” y cuando eso pasa, decimos que estamos mal, que estamos cansados, que no lo lograremos y otras cosas similares.

El Señor nos ha asegurado que somos “más que vencedores”. Pero, ¿cómo venceremos si no estamos dispuestos a luchar? ¿Cómo llegamos al puerto deseado si no damos un paso hacia él? ¿Cómo lograremos nuestra bendición si no estamos preparados para ser una bendición?

¡Somos como una carretilla! Y lo que es peor, la rueda está torcida, el fondo está oxidado y cuando logramos avanzar un poco, la rueda pronto empieza a crujir y hacer ese ruido incómodo, como una reclamación terrible.

Que entendamos que somos hijos de Dios, herederos del Cielo de gloria, y que, en lugar de ser empujados, tenemos la fuerza para caminar solos y empujar las otras “carretillas” espirituales.

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