El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LOS OJOS
Las cámaras más veloces y perfectas del mundo
¿Te has fijado alguna vez en lo rápido que tus ojos pueden seguir una pelota en el aire o encontrar a un amigo en medio del parque? ¡Es porque los músculos de tus ojos son los más rápidos de todo tu cuerpo! Dios diseñó tus ojos como cámaras de “alta definición” que funcionan de forma asombrosa: la luz entra por la córnea (el lente de enfrente), pasa por la pupila (ese agujero negro que se hace chiquito cuando hay mucha luz) y llega a la retina, que es como una pantalla mágica al fondo del ojo. Para mantener estas cámaras limpias, parpadeas entre 15 y 20 veces por minuto, usando lágrimas que tienen antibióticos naturales para protegerte. ¡Son tan potentes que, si la Tierra fuera plana y estuviéramos a oscuras, podrías ver la llama de una vela a 48 kilómetros de distancia! Además, el ojo es el único lugar donde se pueden ver vasos sanguíneos vivos sin necesidad de una operación. ¡Es una ventana transparente que Dios dejó para que veamos Su ingeniería!
Amiguito, mira lo que dice el Salmo 34:15 (TLA):
“Dios siempre vigila a los suyos y presta atención a sus ruegos.”
Este versículo nos da una seguridad hermosa. Así como Dios te dio los ojos más veloces y sensibles para que tú puedas ver el mundo, Él también tiene Sus ojos puestos sobre ti. A veces podemos pensar que nadie nos ve cuando estamos tristes o cuando hacemos algo bueno en secreto, pero el “Gran Diseñador” de los ojos tiene una visión infinita. Sus ojos no necesitan parpadear ni se cansan; Él te vigila con amor y atención constante. Saber que Dios nos mira no es para tener miedo, sino para sentirnos protegidos, como un niño que sabe que su papá lo está cuidando mientras juega en el parque.
La enseñanza que nos dejan nuestros ojos es que debemos cuidar lo que permitimos que entre por nuestras “ventanas”. Si el ojo se ensucia, no vemos bien; de la misma manera, si miramos cosas que no agradan a Dios, nuestro corazón se pone triste. Jesús dijo que los ojos son la lámpara del cuerpo, por eso debemos usarlos para buscar lo bueno, lo bello y lo que ayuda a los demás. Así como tus ojos se ajustan a la luz para protegerte, nosotros debemos ajustar nuestra mirada para enfocarnos en las promesas de Dios. ¡Tienes las cámaras más perfectas del mundo para descubrir las maravillas que el Rey preparó para ti!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis ojos que me permiten ver los colores, a mi familia y Tu hermosa creación. Gracias porque sé que Tus ojos siempre están sobre mí cuidándome. Ayúdame a usar mi vista para ver lo bueno y para reflejar Tu amor a los demás. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Ponte frente a un espejo y mira fijamente tus ojos. Observa cómo cambia tu pupila y dale gracias a Dios por el diseño tan perfecto de tu mirada. Hoy, busca a alguien que necesite ayuda y usa tus ojos para “vigilar” y cuidar a alguien más, tal como Dios lo hace contigo.
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“No somos un ministerio grande…
pero sí somos un gran ministerio”
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