El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
EL RADIO
El hueso que gira para recibir y proteger
¿Alguna vez te has fijado en lo fácil que es girar la palma de tu mano hacia arriba para recibir un caramelo, y luego hacia abajo para escribir? ¡Ese es el trabajo especial de tu radio! Este hueso, que está en tu antebrazo del lado del dedo pulgar, es el maestro de los giros. Gracias a su diseño circular en el codo, puede girar sobre su compañero: el cúbito, para que tu mano no se quede tiesa en una sola posición. Además, el radio es el soporte principal de tu muñeca; él aguanta casi todo el peso cuando te apoyas en el suelo. Pero lo más increíble es que es un verdadero “guardaespaldas”: cuando te vas a caer, tu radio es el primero en ponerse al frente para proteger el resto de tu cuerpo. ¡Es tan valiente que por eso es el hueso que más veces se rompe! Y si pones tus dedos en la base de tu pulgar, sobre este hueso, podrás sentir los latidos de tu corazón. ¡Es el lugar donde se siente tu pulso!
Amiguito, mira lo que dice Salmos 143:8 (TLA):
“Por la mañana, hazme saber de tu amor, pues en ti confío. Muéstrame el camino que debo seguir, pues a ti elevo mi oración.”
Este versículo nos habla de levantar las manos y el corazón hacia Dios. Así como tu radio permite que gires las palmas de tus manos hacia el cielo para orar y recibir Su amor, Dios quiere que nuestro corazón sea igual de flexible. A veces estamos “boca abajo” preocupados por las cosas de la tierra, pero Dios nos dio el radio para que podamos girar nuestras manos hacia arriba y recordar que Su ayuda viene del cielo. El hecho de que puedas sentir tu pulso sobre este hueso nos recuerda que, en cada latido, Dios está guiando tu camino y dándote vida.
La enseñanza que nos deja el radio es la de ser serviciales y estar listos. El radio siempre está dispuesto a girar para ayudar a la mano a hacer su trabajo, ya sea para comer, pintar o acariciar a una mascota. De la misma manera, nosotros debemos ser flexibles y estar listos para cambiar de dirección si Dios nos lo pide. Si el radio se rompe por protegernos, nos recuerda que el amor a veces significa sacrificarse por los demás. Hoy, usa tu radio para girar tus manos en un aplauso de agradecimiento y para extenderlas hacia alguien que necesite un favor. ¡Eres una obra de arte diseñada para dar y recibir con alegría!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mi radio, el hueso que me permite girar mis manos para trabajar y para alabarte. Gracias porque en mi pulso puedo sentir que Tú me das la vida cada segundo. Ayúdame a ser flexible y a usar mis manos para hacer el bien. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Pon tus manos frente a ti con las palmas hacia abajo. Ahora, gíralas despacio hacia arriba como si estuvieras esperando un regalo de Dios. Mientras lo haces, siente cómo trabaja tu radio y dile: “Señor, mis manos están abiertas para recibir Tu amor hoy”. ¡Luego busca tu pulso en la muñeca y dale gracias a Dios por cada latido!
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pero sí somos un gran ministerio”
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