El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LAS VENAS
El camino de regreso a casa
Si alguna vez has mirado tus brazos o tus pies y has visto unas líneas azuladas o verdosas bajo tu piel, ¡has encontrado tus venas! Aunque a través de la piel se vean de ese color, la sangre dentro de ellas es siempre de un color rojo oscuro. Las venas son los caminos de regreso que Dios diseñó para que la sangre, después de haber entregado todo el oxígeno y los nutrientes a tu cuerpo, vuelva al corazón para ser renovada. Pero este viaje no es fácil, ¡especialmente desde tus pies! Para lograr que la sangre suba en contra de la gravedad, Dios puso en tus venas unas válvulas especiales, que son como pequeñas compuertas que se abren para dejar pasar la sangre hacia arriba y se cierran rápido para que no se caiga de nuevo. Además, tus venas reciben una ayuda increíble de tus músculos: cada vez que corres, saltas o caminas, tus músculos “exprimen” las venas para impulsar la sangre con fuerza hacia el corazón. ¡Es un trabajo en equipo perfecto donde nada se desperdicia y todo vuelve a empezar!
Amiguito, mira lo que dice el Salmo 103:2-3 (TLA):
“Bendigo a Dios con toda mi alma, y no olvido ninguna de sus bondades. Dios me perdona toda mi maldad y sana todas mis enfermedades.”
Este versículo nos habla de cómo Dios limpia nuestra vida, tal como las venas ayudan a limpiar nuestro cuerpo. Las venas recogen la sangre que ya está “cansada” y cargada de desechos para llevarla a donde puede ser limpiada y llenada de vida otra vez. De la misma manera, cuando cometemos errores o nos sentimos tristes y “sucios” por dentro, Jesús es como ese lugar de restauración. Él nos invita a volver a Él, a “regresar a casa” para que Su perdón limpie nuestro corazón de toda maldad. Así como las venas no dejan que la sangre se quede estancada, Dios no quiere que tú te quedes estancado en tus errores, sino que vuelvas a Sus brazos para empezar de nuevo con fuerzas frescas.
La enseñanza que nos dejan las venas es la importancia de saber regresar al lugar correcto. A veces nos alejamos de lo que es bueno, pero Dios puso “válvulas” en nuestro corazón —como la voz de nuestros padres o de nuestra conciencia— para ayudarnos a no retroceder hacia lo malo. También aprendemos que necesitamos a los demás; así como las venas necesitan que los músculos se muevan para funcionar bien, nosotros necesitamos de la iglesia y de nuestra familia para impulsarnos hacia Dios. Recuerda que no importa qué tan lejos sientas que has ido, siempre hay un camino de regreso diseñado por el amado Creador para que seas sanado, perdonado y llenado de Su amor una vez más.
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis venas que trabajan tan duro para llevar mi sangre de regreso al corazón. Gracias porque Tú siempre me recibes con los brazos abiertos cuando me equivoco. Ayúdame a volver siempre a Ti para que mi corazón esté limpio y lleno de Tu vida. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Ponte de pie y salta en un mismo lugar durante un minuto. Mientras lo haces, imagina que tus músculos están ayudando a tus venas a enviar la sangre hacia arriba. Al terminar, pon tu mano en el corazón y dile a Dios: “Gracias, amado Señor, porque en Ti siempre puedo comenzar de nuevo”.
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…pero sí somos un gran ministerio”
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