“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

LOS CAPILARES

El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños

LOS CAPILARES

El milagro de los puentes invisibles

¿Sabías que en este mismo instante hay millones de puentes microscópicos trabajando dentro de ti? Se llaman capilares y son los vasos sanguíneos más pequeños y numerosos de todo tu cuerpo. Son tan, pero tan delgados, que tienen el ancho de una sola célula; ¡es como si fueran hilos de seda invisibles! Debido a que son tan estrechos, los glóbulos rojos de tu sangre tienen que pasar por ellos en una fila india, uno por uno, para cumplir su misión. Su trabajo es sagrado: son los encargados de entregar el oxígeno y los nutrientes directamente a cada célula y, al mismo tiempo, recoger los desechos para limpiar tu organismo. Hay tantos capilares en ti que, si pudiéramos unirlos todos en una sola línea, medirían cerca de 100,000 kilómetros. ¡Eso es suficiente para dar la vuelta al mundo dos veces y media! Todo ese sistema de riego perfecto cabe dentro de un niño pequeño porque Dios es el Ingeniero más detallista del universo.

Amiguito, mira lo que dice Mateo 10:30 (TLA):

“En cuanto a ustedes, Dios sabe hasta cuántos cabellos tienen en la punta de la cabeza.”

Este versículo nos muestra algo maravilloso sobre nuestro amado Dios: Él no solo cuenta las cosas grandes, ¡Él conoce cada detalle microscópico de tu vida! Si Dios se tomó el tiempo de crear 100,000 kilómetros de capilares para que ni una sola de tus células se quede sin alimento, ¿puedes imaginar cuánto le importas tú? A veces pensamos que somos pequeños o que Dios está muy ocupado con cosas importantes, pero los capilares nos gritan que, para el Creador, lo más pequeñito de ti es digno de Su atención y cuidado constante. Él conoce tus pensamientos, tus sueños y hasta tus necesidades más escondidas.

La enseñanza que nos dejan estos hilos de vida es el valor de la entrega personal. Los capilares son el lugar donde la sangre finalmente se detiene a servir a las células. No solo pasan de largo, sino que se entregan por completo. Espiritualmente, nosotros debemos ser como esos capilares: canales de bendición que llegan a los lugares más apartados para servir a los demás de uno en uno. Jesús no solo amó a las multitudes, Él amó a las personas individualmente, sanando y escuchando a cada una. Cuando tú ayudas a un solo amiguito o haces una pequeña oración por alguien, estás siendo un “capilar espiritual” que lleva la vida de Dios a donde más se necesita. Lo pequeño, hecho con el amor de Jesús, tiene un alcance que puede dar la vuelta al mundo.

Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por los capilares y por el cuidado tan detallado que pusiste en mi cuerpo. Gracias porque me conoces por nombre y cuidas hasta el más pequeño de mis cabellos. Ayúdame a ser un canal de Tu amor para servir a los demás, de uno en uno, tal como Tú lo haces conmigo. Amén.

Amiguito, es hora de aceptar una misión:

Busca una planta o una flor y observa las líneas delgaditas que tienen sus hojas (se llaman nervaduras y funcionan parecido a tus capilares). Mientras las miras, recuerda que Dios riega cada parte de la creación y dile: “Gracias, amado Señor, porque nunca te olvidas de cuidarme en los detalles pequeños”.

Visítanos:
www.ministerioinfantil.com

Ministerio Infantil Arcoíris
“No somos un ministerio grande…
…pero sí somos un gran ministerio”

#CuerpoMaravilloso #MIArcoíris

 

 

 

 

 

 

12 Visitas totales
8 Visitantes únicos

Discover more from Ministerio Infantil Arcoíris

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Discover more from Ministerio Infantil Arcoíris

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading