“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

EL OMÓPLATO

El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños

EL OMÓPLATO

Las alas escondidas para alcanzar las alturas

¿Sabías que en tu espalda tienes dos huesos planos con forma de triángulo que parecen la base de unas alas? Se llaman omóplatos (o escápulas). Dios los diseñó de una manera muy especial: a diferencia de otros huesos, ¡los omóplatos “flotan” sobre tus costillas! No están pegados rígidamente a otros huesos, sino que están sostenidos por 17 músculos diferentes que tiran de ellos en todas direcciones. Esta “base de operaciones” es lo que permite que tus hombros tengan más movimiento que cualquier otra parte de tu cuerpo. Gracias a que tus omóplatos pueden deslizarse hacia arriba, abajo y a los lados, tú puedes alcanzar un juguete en un estante alto, nadar en la piscina o dar un abrazo gigante a papá y mamá. ¡En la antigüedad los llamaban “paletas” y su forma recordaba tanto a las alas de las aves que muchos decían que son nuestra herramienta para “elevarnos”!

Amiguito, mira lo que dice Isaías 40:31 (TLA):

“Pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse.”

Este versículo es una promesa maravillosa que se conecta con tus omóplatos. Así como Dios te dio estos huesos con forma de alas para que tus brazos lleguen alto, Él te promete que si confías en Él, te dará fuerzas espirituales para “volar” por encima de los problemas. Los omóplatos necesitan de esos 17 músculos trabajando juntos para moverse; de la misma manera, nosotros necesitamos que la fuerza de Dios mueva nuestro corazón para alcanzar las metas que Él tiene para nosotros. Cuando te sientas cansado o pienses que no puedes lograr algo, recuerda que el Creador diseñó tu espalda para la altura y la victoria.

La enseñanza que nos dejan los omóplatos es que fuimos creados para alcanzar cosas grandes. Dios no nos hizo para estar siempre mirando al suelo, sino para levantar las manos y alcanzar Sus bendiciones. El hecho de que estos huesos “floten” sostenidos por músculos nos enseña que la flexibilidad y la fuerza van de la mano. Si somos dóciles en las manos de Dios, Él nos moverá hacia donde necesitemos ir. Hoy, cuando muevas tus hombros, recuerda que llevas el diseño de un águila en tu espalda. ¡Usa tus “alas” para servir a los demás y para elevar tus oraciones al cielo con alegría!

Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis omóplatos y por la fuerza que me das para mover mis brazos. Gracias por prometerme que puedo volar como las águilas si confío en Ti. Ayúdame a usar mis fuerzas para alcanzar cosas grandes y para bendecir a otros. Amén.

Amiguito, es hora de aceptar una misión:

Ponte de pie y haz círculos grandes con tus hombros, luego estira tus brazos lo más alto que puedas como si quisieras tocar una nube. Mientras lo haces, siente cómo se mueven tus “paletas” en la espalda y dile a Dios: “¡Gracias, Señor, por las alas que pusiste en mi cuerpo para alcanzarte!”.

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…pero sí somos un gran ministerio”

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