Año 2009: Una nueva posibilidad para buscar y anunciar el mensaje de Jesús a todos y en todo lugar.

Año 2009: Una nueva posibilidad para buscar y anunciar el mensaje de Jesús a todos y en todo lugar.

En Marcos 16.15 encontramos el conocido pasaje de “La Gran Comisión”. A continuación analizaremos sus tres desafíos.

1. “Id por todo el mundo”: Buscar a la perdida

Esta primera frase de Jesús se puede resumir en una sola palabra, “Misión”. Misión, en su vocablo original griego quiere decir “envío” un verbo presente del indicativo activo, de alguien que envía a otro a realizar una tarea “Id por todo el mundo…” Además, el diccionario de la Real Academia, define “misión” como: el poder que se da a una persona de ir a desempeñar algún cometido o encargo. Quiere decir que el que hace la labor misionera tiene “poder”  para continuar una tarea que otro inició. Jesús inició esa tarea, vemos a lo largo de su ministerio llevando buenas nuevas de salvación, sanando a los enfermos y atendiendo a los pobres.
Todo aquel que se compromete a hacer “misión”, continúa su obra, como Su representante.

Pero la pregunta que surge es: ¿Quiénes están llamados a hacer “misión”? Están llamados todos aquellos que aceptaron el mensaje del evangelio de Jesucristo.
La palabra misión es sinónima de obra, entonces palabra y obra no pueden estar separadas, una depende de la otra.
En 1801, William Carey conocido como “el padre de las misiones modernas”, tuvo presente que misión no sólo consistía en palabras, sino también en obras. Él desarrolló un impacto misionero en la India. Además de predicar, salió en defensa de las mujeres y los niños, quienes eran víctimas de las prácticas discriminatorias.
Esto nos enseña que, para que la misión produzca una transformación integral que afecte a las dimensiones de la realidad, se debe tener presente que es a través de la Iglesia y de la comunidad.
En conclusión, la misión se puede resumir en tres verbos: Ir, proclamar y transformar.
2. “…Y predicar el evangelio”: Proclamar y anunciar

Para entender qué es predicar el evangelio, debemos conocer primero en qué consiste la palabra “Evangelio”. Para ello hemos tomado la siguiente definición, en el caso de trabajar con niños:

“…Es compartir con un niño las buenas noticias de cómo recibir el perdón completo por parte de Dios al entrar en una relación personal con Jesucristo… Es el mensaje de salvación a través de Jesucristo que se recibe por fe y que se fundamenta en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.”

Predicar es declarar o proclamar el mensaje del evangelio. Evangelio es Jesús mismo, dado a los hombres, para mostrarnos al Padre. Es revelación de Dios para los hombres, personificada en Jesús. Veamos los siguientes puntos de lo que implica evangelio:

  1. Es el centro del mensaje cristiano.
  2. Es Jesús mismo expresado en buenas nuevas.
  3. Es el mensaje que el cristiano debe compartir con otros.
  4. Es el mensaje del Reino de Dios resumido en tres palabras: Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14.17)

El evangelio no debe quedar oculto, debe de ser proclamado y compartido a todos, sin excepción. Jesús es verbo-palabra, y esa palabra es vida para todo aquel que cree en él.

3. “…A toda criatura”: A todos y en todo lugar

”¿Me amas?… apacienta mis corderos…”
Es interesante detenernos y poner atención en la tercera parte de Marcos 16.15 que nos dice, “… a toda criatura”.
El término “pastoral”, viene del término “pastor”, de alguien que tiene la responsabilidad de guiar, encaminar, motivar y orientar a una o más personas, a fin de que lleven una vida íntegra delante de Dios. Al hablar de personas, nos referimos a personas de toda edad: adultos, jóvenes y niños. Por lo tanto Dios nos manda que, con el mismo empeño con que llevamos el mensaje a un adulto o a un joven, también lo llevemos a los niños. La Biblia contiene un importante antecedente historic, que nos enseña el propósito que Dios tenía hacia los niños desde un principio. Dios encargó a su pueblo la responsabilidad de la enseñanza de los pequeños. Esto indica en “ir en búsqueda de los corderitos” (los niños), para “alimentarlos de la palabra de Dios”, además de cuidar y proteger de ellos.
Comienza un nuevo año y el desafío del Señor es el mismo. Debemos buscar a aquellos que no conocen a Jesús y debemos anunciarles el amor de Dios, en la persona de Jesús. Debemos proclamarles a todos: adultos, jóvenes y niños; ricos y pobres; conocidos y desconocidos. Debemos anunciar en todo lugar: en ciudades y en pueblos; en edificios y en casas; en tierra y en altamar.
Que este año todo nuestro entorno sepa lo que creemos y muchos, a través de nuestro ejemplo, se sientan motivados a seguir a Cristo. Amén

Por Verónica Reátegui Vesquén

 

BIRD, Jim. La visión de Dios con respecto a los niños.Lima-Perú. FESTINIÑOS.  2002. P.1

 

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