REGLAS DEL MINISTERIO INFANTIL PARA LA EVANGELIZACIÓN Y EL ALCANCE

La Escuela Dominical también vive la Gran Comisión
La evangelización no es una actividad adicional del Ministerio Infantil. Es parte de su razón de existir.
Una Escuela Dominical puede tener excelentes maestros, materiales atractivos, juegos, manualidades, música y salones bien decorados; pero si pierde de vista a los niños que todavía necesitan conocer a Cristo, corre el riesgo de convertirse en un ministerio enfocado solamente en quienes ya están dentro.
Jesús dejó una misión clara a sus discípulos:
“Vayan y hagan discípulos…”
Mateo 28:19
La Gran Comisión también alcanza a nuestros niños.
Por eso, una Escuela Dominical saludable no solamente pregunta:
“¿Qué vamos a enseñar este domingo?”
También pregunta:
“¿A qué niños todavía necesitamos alcanzar?”
Nuestro propósito no es únicamente llenar un salón, sino presentar a Cristo, enseñar su Palabra, acompañar a cada niño en su crecimiento espiritual y formar discípulos que aprendan a vivir y compartir su fe.
REGLA 1
TODO MAESTRO DEBE TENER CONCIENCIA DE LA GRAN COMISIÓN
La evangelización infantil comienza mucho antes de realizar una campaña o actividad especial.
Comienza en el corazón del maestro.
Un maestro con conciencia de la Gran Comisión entiende que frente a él no solamente hay alumnos.
Hay vidas.
Hay niños que necesitan conocer a Cristo.
Hay familias que pueden ser alcanzadas.
Hay niños que pueden convertirse en instrumentos de Dios para llevar esperanza a otros.
Por eso, la Gran Comisión debe influir en nuestra manera de:
- preparar las clases;
- recibir visitantes;
- organizar actividades;
- invertir recursos;
- capacitar maestros;
- relacionarnos con las familias;
- orar;
- enseñar;
- servir.
¿NUESTRA ESCUELA DOMINICAL MIRA HACIA ADENTRO O HACIA AFUERA?
Una Escuela Dominical enfocada solamente hacia adentro concentra casi todos sus esfuerzos en los niños que ya participan.
Una Escuela Dominical con una visión hacia afuera también piensa en aquellos que todavía no han llegado.
Una Escuela Dominical enfocada solamente hacia adentro pregunta:
¿Cómo cuidamos a los niños que tenemos?
Eso es importante.
Pero una Escuela Dominical con mentalidad misionera agrega otra pregunta:
¿Cómo alcanzamos a los niños que todavía no tenemos?
Ambas cosas son necesarias.
Debemos cuidar a quienes Dios ya nos ha confiado y, al mismo tiempo, mantener nuestros ojos abiertos a quienes todavía necesitan ser alcanzados.
¿QUÉ ES TENER CONCIENCIA DE LA GRAN COMISIÓN?
Es comprender que cada niño importa para Dios.
Es reconocer que nuestra responsabilidad no termina cuando enseñamos una historia bíblica.
Es enseñar con la intención de que los niños:
CONOZCAN A CRISTO
COMPRENDAN EL EVANGELIO
CREZCAN EN LA PALABRA
VIVAN SU FE
COMPARTAN A CRISTO CON OTROS
Una verdadera conciencia de la Gran Comisión transforma la manera en que vemos nuestro Ministerio Infantil.
Ya no vemos simplemente:
“un niño nuevo”.
Vemos una oportunidad de amar, escuchar, enseñar y acompañar.
Ya no vemos solamente:
“una familia visitante”.
Vemos una familia a la que podemos servir.
Ya no vemos solamente:
“una clase”.
Vemos un campo misionero.
10 PREGUNTAS PARA EVALUAR NUESTRA CONCIENCIA DE LA GRAN COMISIÓN
Cada maestro y líder puede responder SÍ o NO a las siguientes afirmaciones:
1.
Entiendo que una de las responsabilidades principales de nuestro Ministerio Infantil es ayudar a los niños a conocer a Cristo.
2.
Oro regularmente por niños que todavía no conocen a Jesús.
3.
Durante los últimos meses he invitado personalmente a algún niño o familia a participar en nuestra Escuela Dominical.
4.
Estoy dispuesto a recibir con amor y atención especial a un niño que llega por primera vez.
5.
Me he presentado personalmente a un niño nuevo o a su familia recientemente.
6.
Estoy dispuesto a participar en actividades de evangelización fuera del edificio de la iglesia.
7.
Sé explicar el evangelio a un niño con palabras sencillas, bíblicas y apropiadas para su edad.
8.
Considero importante invertir recursos del Ministerio Infantil en evangelización y alcance.
9.
Estoy dispuesto a capacitarme para compartir el evangelio con niños de manera responsable.
10.
Estoy dispuesto a acompañar espiritualmente a un niño que comienza su caminar con Cristo.
Estas preguntas no tienen como propósito señalar ni condenar.
Son una herramienta para reflexionar.
La pregunta más importante no es:
“¿Cuántas respuestas positivas obtuvimos?”
La pregunta verdaderamente importante es:
“¿Qué necesitamos fortalecer como ministerio?”
EL MAESTRO COMO MISIONERO
Muchas veces pensamos que un misionero es únicamente alguien que viaja a otro país.
Pero cada maestro de Escuela Dominical tiene delante de sí un campo misionero.
Ese campo puede encontrarse:
- en su salón;
- en la colonia;
- en la escuela cercana;
- entre las familias de la comunidad;
- en un parque;
- en un comedor comunitario;
- en una casa hogar;
- en una actividad infantil;
- entre los amigos de los niños que ya asisten.
La misión está “allá”.
Pero también está aquí mismo.
LA EVANGELIZACIÓN NO DEBE SER UN EVENTO AISLADO
En algunos Ministerios Infantiles la evangelización ocurre solamente cuando se organiza una actividad especial.
Por ejemplo:
- Día del Niño;
- Escuela Bíblica de Vacaciones;
- campaña infantil;
- festival;
- evento comunitario;
- Navidad;
- actividad familiar.
Estas actividades pueden ser excelentes oportunidades.
Pero la evangelización debe ser más que un evento anual.
Debe convertirse en una cultura del ministerio.
Cada domingo puede ser una oportunidad para recibir a alguien nuevo.
Cada clase puede incluir una presentación clara del evangelio cuando corresponda.
Cada maestro puede aprender a conversar con los niños acerca de su relación con Dios.
Cada niño puede descubrir que también puede compartir su fe con sus amigos.
EVANGELIZAR NO ES PRESIONAR
Cuando trabajamos con niños debemos hacerlo con especial responsabilidad.
Evangelizar no significa manipular emociones ni presionar decisiones.
Nuestro trabajo es:
PRESENTAR
Explicar claramente el mensaje del evangelio.
ESCUCHAR
Permitir que el niño haga preguntas.
ACLARAR
Responder con palabras apropiadas para su edad.
ACOMPAÑAR
Caminar junto al niño en su proceso espiritual.
CONFIAR
Reconocer que es Dios quien obra en el corazón.
No debemos utilizar el miedo, la culpa exagerada, premios, competencia ni presión grupal para conseguir una respuesta espiritual.
Queremos decisiones comprendidas, no solamente respuestas emocionales.
EL EVANGELIO DEBE SER CLARO
Todo maestro de Escuela Dominical debería poder explicar de manera sencilla:
DIOS NOS AMA
Dios creó al ser humano y desea que tengamos una relación con Él.
EL PECADO NOS SEPARA DE DIOS
Todos hemos pecado y necesitamos perdón.
JESÚS ES EL SALVADOR
Jesucristo vino para salvarnos.
Murió y resucitó.
LA SALVACIÓN ES POR GRACIA
No podemos ganar la salvación por nuestras buenas obras.
Es un regalo de Dios.
SOMOS LLAMADOS A RESPONDER CON FE
Cada persona necesita responder personalmente al mensaje del evangelio.
COMIENZA UNA VIDA DE DISCIPULADO
La evangelización no termina con una oración.
Comienza un camino de crecimiento.
NO SOLAMENTE CONVERSIONES: DISCÍPULOS
Jesús no dijo únicamente:
“Vayan y consigan decisiones.”
Dijo:
“Hagan discípulos.”
Por eso la Escuela Dominical debe acompañar al niño después de presentar el evangelio.
Necesitamos ayudarle a aprender:
- cómo leer la Biblia;
- cómo orar;
- cómo obedecer a Dios;
- cómo congregarse;
- cómo amar a los demás;
- cómo pedir perdón;
- cómo servir;
- cómo compartir su fe.
Evangelización y discipulado deben caminar juntos.
¿QUÉ PODEMOS HACER COMO ESCUELA DOMINICAL?
- ORAR POR NIÑOS ESPECÍFICOS
Cada maestro puede elaborar una pequeña lista de niños o familias por quienes orará regularmente.
No simplemente:
“Señor, salva a los niños.”
Sino:
“Señor, ayúdame a encontrar una oportunidad para acercarme, escuchar, servir y compartir tu amor con esta familia.”
- CREAR UNA CULTURA DE BIENVENIDA
Un niño visitante debería sentir desde sus primeros minutos:
“Aquí me estaban esperando.”
Prepare al equipo para:
- saludarlo por su nombre;
- presentarle otros niños;
- explicarle lo que ocurrirá;
- ayudarlo a integrarse;
- evitar dejarlo solo;
- recibir también a sus padres o responsables.
- CAPACITAR A LOS MAESTROS
Todos los maestros deberían aprender:
- cómo presentar el evangelio;
- cómo responder preguntas difíciles;
- cómo hablar con niños de distintas edades;
- cómo evitar manipulación espiritual;
- cómo acompañar una decisión de fe;
- cuándo involucrar a padres o responsables;
- cómo implementar principios de protección infantil.
- ENSEÑAR A LOS NIÑOS A INVITAR
Podemos animarlos a pensar:
“¿A quién puedo invitar?”
Puede ser:
- un compañero de escuela;
- un primo;
- un vecino;
- un amigo;
- alguien de su equipo deportivo.
Pero nunca debemos convertir las invitaciones en una competencia.
No buscamos premiar al niño que “traiga más personas”.
Queremos enseñar que compartir a Cristo nace del amor.
- SALIR DEL SALÓN
La misión no ocurre solamente dentro de cuatro paredes.
Considere actividades de servicio y alcance en:
- parques;
- comunidades;
- colonias;
- hospitales, cuando esté permitido;
- comedores;
- familias necesitadas;
- actividades comunitarias.
Siempre aplicando protocolos adecuados de seguridad y protección infantil.
- INVERTIR EN EVANGELIZACIÓN
El presupuesto también muestra nuestras prioridades.
Pregúntese:
¿Destinamos recursos para alcanzar nuevos niños?
Podrían utilizarse para:
- Biblias;
- materiales evangelísticos;
- capacitación;
- actividades comunitarias;
- transporte;
- material para visitantes;
- seguimiento familiar.
- INVOLUCRAR A LAS FAMILIAS
Cuando alcanzamos a un niño, muchas veces se abre una puerta hacia toda una familia.
Por eso podemos organizar:
- domingos familiares;
- talleres para padres;
- actividades recreativas;
- visitas;
- reuniones de bienvenida;
- grupos familiares;
- actividades de servicio comunitario.
La evangelización infantil puede convertirse en evangelización familiar.
UNA PREGUNTA PARA NUESTRO EQUIPO
En nuestra próxima reunión de maestros podríamos colocar una silla vacía en medio del salón.
Después preguntar:
“¿Quién debería estar sentado aquí el próximo domingo?”
Esa silla representa:
al niño que todavía no hemos conocido;
al niño que vive cerca;
al amigo de uno de nuestros alumnos;
al niño cuya familia nunca ha visitado una iglesia;
al niño que necesita escuchar que Dios lo ama.
Esa silla vacía puede recordarnos que nuestro ministerio todavía tiene una misión por delante.
ACTIVIDAD PARA MAESTROS
EL MAPA DE NUESTRO CAMPO MISIONERO
Coloque una hoja grande en una pared.
Escriba en el centro:
NUESTRA ESCUELA DOMINICAL
Alrededor escriban:
ESCUELAS
COLONIAS
PARQUES
FAMILIAS
VECINOS
AMIGOS DE NUESTROS NIÑOS
NECESIDADES DE LA COMUNIDAD
Después respondan juntos:
- ¿Dónde están los niños que todavía no estamos alcanzando?
- ¿Qué obstáculos existen para acercarnos a ellos?
- ¿Qué necesidades podemos atender?
- ¿Qué actividad sencilla podríamos realizar?
- ¿Quién podría participar?
- ¿Por quién comenzaremos a orar esta semana?
Finalmente escriban:
NUESTRO PRÓXIMO PASO
Y definan una acción concreta.
UNA ESCUELA DOMINICAL CON PASIÓN POR LA MISIÓN
Jesús dijo:
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:10
Nuestro Ministerio Infantil existe porque hay niños que necesitan conocer a Cristo.
Por eso no podemos conformarnos solamente con mantener programas.
Queremos formar discípulos.
No queremos simplemente tener clases llenas.
Queremos vidas transformadas.
No queremos solamente enseñar historias bíblicas.
Queremos ayudar a los niños a descubrir la historia de redención que culmina en Cristo.
No queremos solamente cuidar a los niños que llegan.
Queremos mirar alrededor y preguntar:
¿QUIÉN TODAVÍA FALTA?
Una Escuela Dominical que vive la Gran Comisión:
ORA POR LOS NIÑOS.
BUSCA A LOS NIÑOS.
RECIBE A LOS NIÑOS.
COMPARTE A CRISTO.
FORMA DISCÍPULOS.
ACOMPAÑA A LAS FAMILIAS.
Porque cada niño alcanzado representa una vida que puede conocer, amar, seguir y servir a Cristo.
LA GRAN COMISIÓN TAMBIÉN SE VIVE EN LA ESCUELA DOMINICAL.
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