¿Quién Deba Agradar A Quién?

¿Quién Deba Agradar A Quién?

“… no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que
prueba nuestros corazones” (1 Tesalonicenses 2:4).

Una profesora, de la Clase Bíblica, estaba examinando sus
alumnos después de una serie de lecciones sobre la
Omnipotencia de Dios. Ella preguntó: “¿Existe un algo que
Dios no puede hacer?” Hubo un momento de silencio y,
entonces, un niño levantó la mano. Sorpresa y desapuntada,
por haber enseñado que “todo es posible para Dios”, ella
preguntó: “me diga, ¿qué Dios no puede hacer?” “Dios”,
contestó el niño, “no puede agradar a todo el mundo.”

Esta respuesta parece tratar-si apenas de un dicho popular,
sin embargo, nosotros a tornamos verdadera. Él demostró todo
Su amor al enviar Su Hijo para pagar el precio de nuestros
pecados, y nosotros lo rechazamos. Afirmó que jamás nos
abandonaría y nosotros murmuramos, diciendo que Dios se
olvidó de nosotros. Él prometió abrir la ventana de los
cielos para nosotros y queixamonos de que Dios no se importa
con nuestras necesidades. Él afirmó que somos más que
vencedores y vivimos como eternos derrotados. Él nos enseñó
a confiar en él en todas las ocasiones y preferimos confiar
en nosotros mismos, mismo despues varios tropezones y
caídas.

Si el día está muy caliente… no podemos ir al templo
adorar al Señor. Se está un poco frío… no voy a salir a la
reunión de oración porque podré coger un resfriado. Si está
lloviendo… es mejor quedarse en casa y hacer mis oraciones
allí mismo. Hay siempre una disculpa a no busquemos la
presencia de nuestro Dios.

Pedimos a Dios una colocación y Él nos da. Pero, ¿por qué
nos dio luego ése? ¡el otro sería muy mejor! Pedimos un
aumento de salario y Dios nos atiende. Pero, mi colega gana
más que yo y Dios podería darme un poco más. Pedimos una
casa, para salir del alquiler y Dios nos da. Pero, esa casa
es pequeña y me gustaría una casa más amplia y confortable.
Pedimos un coche y Dios nos da. Pero, el coche de mi vecino
es más bonito y más nuevo, ¿por qué Dios me dio un coche tan
malo?

¡Y así vamos, murmurando por todo! Y todo cuanto cité es
material. Qué yo debía buscar del Señor es una vida
espiritual plena y abundante. Debía buscar estar delante del
Señor en santidad y fe, en amor y obediencia, en alabanza y
adoración. Si actuase así, con toda certeza, nos
agradaríamos de todo cuanto el Señor nos da.

La felicidad no consiste en esperar que Dios nos agrade y sí
que nuestra vida agrade a Dios.

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