¿Qué Ganaré? ¿Qué Perderé?

¿Qué Ganaré? ¿Qué Perderé?

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su
alma?” (Mateo 16:26)

Jenny Lind, la grande soprano sueca, desapuntó muchos de sus
amigos al apocar considerablemente los largos contratos que
la tornaron mundialmente famosa. Un día, un amigo a
sorprendió sentada en la playa soleada, leyendo el Nuevo
Testamento. El amigo a increpó, diciendo que estaba
perdiendo grandes oportunidades. Rápidamente, Jenny Lind
colocó la mano sobre el Testamento y dijo: “Percibí qué
ganar vastas sumas de dinero robaba mi gusto por eso aquí.”

Muchas veces pasamos nuestros días con un único pensamiento:
¿qué ganaré? Queremos ganar mucho dinero, queremos ganar
fama, queremos ganar el primer lugar en un concurso,
queremos ganar el corazón de la persona amada y muchas otras
cosas. ¿Estamos equivocados en querer ganar todo eso? ¡Es
obvio qué no! Pero, en todas nuestras tentativas de
conquistas, debemos pensar también: ¿que podré perder con
eso?

A veces, en la busca incesante de ganar dinero, acabamos
perdiendo la dignidad y lo respeto de nuestros queridos. Al
intentar alcanzar fama, hollamos en personas que nos aman y
perdemos la conciencia limpia que poseíamos.

La cantora de nuestra historia ganó casi todo — fama,
admiración, mucho dinero… pero estaba perdiendo lo que más
precioso tenía en su vida: su relación con Dios. Y ella
sabía, exactamente por esa intimidad con el Señor, que todo
cuanto estaba ganando no serviría de nada si perdiese su
salvación.

Si usted anhela ganar muchas cosas en este mundo, comience
su busca por Dios. Con Él en el corazón, ganará todas las
bendiciones que almeja.

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