Para reflexionar… ¿Tempestad O Sol?

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Dos cristianos conversaban en cierto lugar. El primero dijo: “Estoy pasando por un momento de crisis. Parece que una tempestad ha decidido detenerse definitivamente sobre mi vida y mi casa. No sé qué más hacer”. El otro comentó: “No importa cuán malos sean tus días, debes perseverar en la fe y seguir buscando al Señor. Él siempre está con los brazos abiertos para escucharnos y bendecirnos”. El segundo continuó su pensamiento: “Lo que te puedo decir es que mis días han sido maravillosos. Tengo razones para estar muy feliz”. “Aun así, no debes ser descuidado. No importa lo bueno que sea nuestro momento, siempre necesitamos la presencia bendita del Señor Jesús”.

Es pura verdad. En los momentos en que el sol brilla en nuestra vida, necesitamos al Señor. En momentos en que nos enfrentamos a fuertes vientos y tormentas, necesitamos al Señor. Él es todo para nosotros y sin Él no podemos hacer nada. Como garantía de una vida feliz, no debemos desviarnos de Dios un momento.

Nos equivocamos cuando pensamos que, en las luchas, somos fracasados y que a Dios no le importamos. También nos equivocamos cuando creemos que, en las victorias, somos grandes victoriosos y responsables de los logros. La mano de Cristo está en todo y nos prueba para que aprendamos lecciones que nos edificarán para la vida.

Qué bueno es tener a Jesús en el corazón y confiar en Él, en cualquier situación.

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