Para reflexionar… La Confianza Que Prevalece En La Adversidad

“Vuelve hacia el Señor tu camino; y espera en él; y él hará” (Salmos 37:5).

Un barco de pesca perdió el control y se dirigía rápidamente hacia una cascada. La corriente era fuerte y los pescadores no podían tirarse al agua porque serían arrastrados por el mismo camino. De repente, el barco quedó atascado en unas rocas. Los pescadores estaban aterrorizados de que el barco pudiera soltarse y la caída los mataría. Pasaron dos días y llegó un equipo de rescate y salvó a todos. La embarcación, que estuvo a punto de soltarse y caer desde una altura muy alta, sigue clavada en las mismas rocas, a pesar de que han pasado más de 50 años desde el acontecimiento, el pavor de aquellos hombres duró dos días y el desastre nunca ocurrió.

Esa es nuestra vida. A menudo nos preocupamos por problemas que nunca ocurrirán. Pero pasa el tiempo y no pasa nada. Nuestra aflicción es inútil. Nuestra angustia es totalmente innecesaria. El Señor nos toma de la mano y nada malo sucederá. En lugar de ansiedad y tormento, confiemos en nuestro Dios. Él es más grande que los problemas, más grande que las situaciones difíciles, más grande que todo mal. En Él podemos descansar y en Él veremos venir la bendición y la salvación nos alcance.

¿Te preocupas por lo peor que pueda o no pasar o confías en el Señor Jesús que nos aconsejó: “No temáis”?

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