Para Reflexionar… Felicidad Sin Fin

“Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan, ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta, cuanto más valéis vosotros que las aves?” (Lucas 12:24)

Guillermo se quejaba ante un anciano de la iglesia: “Sé que Dios me ha bendecido y que nada ha faltado en mi vida y casa, pero me gustaría un poco más…”

Jesús prometió que seríamos alimentados por Dios, pero no seríamos enchidos hasta estallar. Él nos da lo necesario y, en muchos casos, más allá de lo que necesitamos. Pero la codicia del hombre lo lleva a desear más. Recibe lo más que desea y . de nuevo quiere más. Su satisfacción nunca se completa. Y, para que el hombre aprenda, a veces Dios quita lo que ha dado hasta que perciba que puede dar todo de nuevo.

Feliz es aquel que recibe su porción dada por Dios y queda muy feliz. Cuando recibe más, queda más feliz todavía. Y, si no recibe, alaba al Señor por lo que ya ha recibido. Su felicidad será constante y nunca tendrá fin.

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