NIÑOS SEGUROS

 

NIÑOS SEGUROS

 

Una vez un precioso niño preguntó muy alegre a su padre:

¿Puedo yo entregarme a Jesús, y dejarle limpiar mis pecados?:

 

Oh, hijito, tú eres demasiado  pequeño. Espera que tengas más años. Los adultos sí que lo necesitamos,

pero los pequeñitos, como tú,  están muy seguros.

 

De pronto  sobrevino una gran tempestad,

y muy afligido por  su rebaño, el padre le preguntó al niño:

¿Está todo nuestro rebaño bajo el abrigo? ¿Todos dentro del redil?

Pues allí estarán muy seguros.

Todos los grandes sí, papacito, pero los corderitos… esos los dejé afuera,

pues me acordé de lo que tú me dijiste:  “Los pequeñitos están muy seguros”

 

Oh, hermanos míos, ¡Cuántas veces habéis cometido ese error!

Pequeños  corazoncitos habéis dejado afuera. Tal vez más tarde

-ya duros – será difícil salvarlos.

Antes que para ellos sobrevengan los malos días:

“Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis” –dijo Jesús.

“Porque de los tales es el reino de los cielos”.

 

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