El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LOS TENDONES
Los cables de fuerza del Creador
¿Te has preguntado alguna vez cómo es que tus huesos saben que tienen que moverse cuando tus músculos hacen fuerza? ¡Es gracias a los tendones! Estos son unos cordones blancos y brillantes, muy parecidos a los cables de acero de un puente colgante, que tienen la misión de unir tus músculos con tus huesos. Son increíblemente resistentes porque están hechos de colágeno; algunos pueden aguantar cientos de kilos de peso sin romperse. Además, funcionan como resortes de energía: cuando corres o juegas, tus tendones guardan fuerza y la sueltan de golpe para impulsarte, ¡ahorrándole mucho trabajo a tus músculos! Y aquí hay un secreto asombroso: en tus dedos casi no hay músculos; se mueven como marionetas porque los tendones son los hilos largos que jalan tus dedos desde los “motores” que Dios puso en tus antebrazos.
Amiguito, mira lo que dice Colosenses 2:19 (TLA):
“Cristo es quien mantiene unido a todo el cuerpo, y quien hace que todas sus partes reciban la ayuda necesaria. Él es quien las mantiene bien unidas.”
Este versículo nos muestra que, así como los tendones mantienen unido el músculo al hueso para que trabajen en equipo, Jesús es el “lazo” que nos mantiene unidos a todos nosotros. Un músculo sin tendón podría ser muy fuerte, pero no podría mover nada. De la misma manera, nosotros podemos tener mucho talento, pero si no estamos unidos a Dios y a los demás con amor, no podemos avanzar. Los tendones son el pegamento de la fuerza; ellos aseguran que la energía no se pierda y que el cuerpo se mueva en armonía. Cuando estamos bien unidos a Cristo, Él transmite Su fuerza a nuestra vida para que podamos realizar acciones hermosas que bendigan a otros.
La enseñanza que nos dejan los tendones es la de la conexión y la resistencia. Aunque no los vemos desde afuera, ellos están haciendo el trabajo difícil de jalar y sostener cada vez que te mueves. Nos enseñan que para ser útiles, debemos estar bien conectados a nuestra fuente de poder, que es Dios. El hecho de que sean blancos y brillantes nos recuerda la pureza y la firmeza con la que debemos servir. Hoy, cuando muevas tus manos para jugar o trabajar, recuerda que Dios tiene los hilos de tu vida y que Él te da la resistencia necesaria para seguir adelante. ¡Mantente bien unido al Señor y verás cómo Su fuerza hace que tus pasos sean seguros y llenos de propósito!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis tendones, las cuerdas de fuerza que unen mi cuerpo y me permiten moverme con agilidad. Gracias por ser el lazo que me mantiene unido a Ti. Ayúdame a estar siempre bien conectado a Tu amor para que mi vida se mueva según Tu santa voluntad. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Cierra y abre tus manos rápidamente mientras observas tu muñeca. ¿Ves esos cordones que se mueven bajo la piel? Esos son tus tendones trabajando como hilos de marioneta. Mientras los ves, dile a Dios: “¡Señor, quiero ser un instrumento movido por Tu amor!”. Hoy, ayuda a alguien a “conectar” con la alegría, dando una palabra de ánimo o ayudando en una tarea difícil.
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“No somos un ministerio grande…
…pero sí somos un gran ministerio”
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