
LA REGLA DEL MINISTERIO DE PUERTA LATERAL
Una estrategia para conectar a la iglesia con personas que aún no entrarían por la puerta principal
Idea central
Una iglesia saludable debería procurar desarrollar regularmente nuevos espacios de conexión con personas de su comunidad.
Durante muchos años, gran parte del contacto entre la iglesia y las personas nuevas ocurría por medio de la “puerta principal”: el culto dominical, la Escuela Dominical, campañas evangelísticas o eventos especiales.
Sin embargo, muchas personas de nuestras comunidades ya no consideran natural asistir directamente a un servicio religioso. Esto no significa necesariamente que no tengan inquietudes espirituales. Con frecuencia, simplemente necesitan primero encontrar un espacio donde puedan sentirse recibidas, conocidas y valoradas.
Por eso resulta útil pensar en lo que algunos llaman “ministerios de puerta lateral”.
¿Qué es una puerta lateral?
Una puerta lateral es un grupo, actividad, clase o ministerio de la iglesia donde una persona que todavía no pertenece a la congregación puede participar cómodamente y establecer relaciones significativas con creyentes.
No sustituye la predicación, la enseñanza bíblica ni la adoración congregacional.
Es, más bien, un puente relacional.
Las personas llegan atraídas por una necesidad, una etapa de vida, una habilidad, un interés o una situación que comparten con otros. A través de esa convivencia pueden comenzar a conocer cristianos de manera cercana y auténtica.
Con el tiempo, esas relaciones pueden abrir oportunidades naturales para conversar acerca de la fe, presentar el evangelio e invitar a las personas a conocer más de Cristo.
LAS RELACIONES ABREN PUERTAS AL EVANGELIO
Jesús no desarrolló su ministerio únicamente frente a grandes multitudes.
También estuvo presente:
- en casas;
- alrededor de mesas;
- caminando con sus discípulos;
- conversando con individuos;
- atendiendo necesidades concretas;
- escuchando preguntas;
- compartiendo la vida cotidiana.
El evangelio se ha extendido históricamente no solo mediante grandes reuniones, sino también por medio de relaciones personales.
Andrés llevó a Pedro a Jesús.
Felipe invitó a Natanael.
La mujer samaritana habló con las personas de su ciudad.
Los primeros creyentes compartían su fe en hogares y comunidades.
La enseñanza para la iglesia es sencilla:
Muchas personas escucharán el evangelio después de haber experimentado primero una relación genuina con alguien que vive el evangelio.
Por eso, una iglesia que desea alcanzar a su comunidad necesita crear espacios donde esas relaciones puedan desarrollarse.
EJEMPLOS DE PUERTAS LATERALES
Una puerta lateral puede surgir prácticamente de cualquier interés, necesidad o etapa de vida compartida.
Por ejemplo, una iglesia podría desarrollar grupos o actividades para personas que:
- disfrutan andar en motocicleta;
- practican pesca o campismo;
- desean mejorar su condición física;
- disfrutan la lectura;
- necesitan aprender a administrar mejor sus finanzas;
- están desempleadas;
- están recién casadas;
- son madres o padres solteros;
- están criando nietos;
- cuidan a familiares enfermos;
- están atravesando un duelo;
- tienen hijos adolescentes;
- tienen hijos con dificultades de aprendizaje;
- forman parte de familias ensambladas;
- desean ayudar a personas necesitadas;
- disfrutan deportes;
- tienen familiares en las fuerzas armadas;
- enfrentan alguna crisis familiar;
- desean aprender una habilidad;
- buscan fortalecer su matrimonio;
- necesitan apoyo en una etapa específica de la vida.
La lista podría continuar indefinidamente.
El principio importante es este:
Una necesidad compartida puede convertirse en una oportunidad para construir comunidad.
LA ESCUELA DOMINICAL TAMBIÉN PUEDE SER UNA PUERTA LATERAL
La Escuela Dominical no tiene que limitarse únicamente a recibir a quienes ya forman parte de la congregación.
También puede convertirse en uno de los mejores puentes entre la iglesia y la comunidad.
Por ejemplo, podrían desarrollarse clases o talleres como:
Para padres
- Cómo comunicarse con hijos adolescentes.
- Disciplina con gracia y firmeza.
- Cómo proteger a los niños.
- Tecnología y redes sociales en la familia.
- Cómo enseñar valores cristianos en casa.
Para matrimonios
- Comunicación matrimonial.
- Resolución de conflictos.
- Finanzas familiares.
- Matrimonios jóvenes.
- Matrimonios en crisis.
Para adolescentes
- Identidad.
- Amistades.
- Noviazgo.
- Presión social.
- Redes sociales.
- Propósito y vocación.
Para niños
- clubes bíblicos;
- tardes creativas;
- actividades deportivas;
- lectura;
- música;
- talleres para vacaciones.
Una familia podría acercarse inicialmente por una necesidad educativa o familiar y, poco a poco, desarrollar confianza con la comunidad cristiana.
UN PROBLEMA QUE LA IGLESIA DEBE RECONOCER
Algo interesante ocurre con muchos creyentes.
Cuando una persona acaba de conocer a Cristo, normalmente conserva numerosas amistades con personas que todavía no comparten su fe.
Pero con el paso de los años, su círculo social puede quedar compuesto casi exclusivamente por cristianos.
Esto puede generar una situación paradójica:
Cuanto más tiempo una persona lleva dentro de la iglesia, menos relaciones significativas puede tener con personas fuera de ella.
No debemos alejarnos de la comunión cristiana. La necesitamos.
Pero tampoco debemos aislarnos de las personas que Cristo nos llamó a alcanzar.
Jesús oró por sus discípulos:
“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.”
Juan 17:15
La iglesia está llamada a vivir en santidad sin vivir aislada de la sociedad.
UNA REGLA PRÁCTICA
Una congregación podría plantearse esta meta:
Crear al menos dos nuevas “puertas laterales” cada año.
No necesariamente tienen que ser grandes programas.
Pueden comenzar con cinco, diez o quince personas.
Lo importante es generar nuevos espacios donde creyentes y personas de la comunidad puedan encontrarse alrededor de intereses legítimos y desarrollar relaciones auténticas.
Con el tiempo, algunos de esos pequeños grupos pueden convertirse en ministerios importantes.
CÓMO CREAR UNA NUEVA PUERTA LATERAL
1. Descubre las pasiones de las personas
Toda congregación tiene personas apasionadas por diferentes cosas.
Algunas pasiones son recreativas:
- deportes;
- cocina;
- fotografía;
- senderismo;
- lectura;
- jardinería;
- música;
- artes;
- manualidades.
Otras están relacionadas con necesidades de crecimiento:
- matrimonio;
- crianza;
- finanzas;
- salud;
- empleo;
- educación;
- duelo;
- relaciones familiares.
La pregunta no es solamente:
“¿Qué ministerio necesitamos?”
También debemos preguntar:
“¿Qué dones, experiencias, intereses y cargas ya ha colocado Dios entre nosotros?”
2. Reúne a personas con intereses similares
Invita a tres o más personas que compartan el mismo interés.
No comiences inmediatamente creando un programa oficial.
Primero conversen.
Pregunten:
- ¿Existe esta necesidad en nuestra comunidad?
- ¿Qué personas podrían beneficiarse?
- ¿Cómo podríamos servirlas?
- ¿Qué tipo de actividad sería natural?
- ¿Cómo podríamos crear un ambiente seguro y acogedor?
- ¿Cómo podemos demostrar el amor de Cristo sin manipular a nadie?
La meta inicial es escuchar y explorar.
3. Observa lo que otros están haciendo
No siempre es necesario comenzar desde cero.
Otras iglesias y organizaciones pueden tener experiencias útiles.
Investigar puede ayudar a descubrir:
- buenas ideas;
- materiales;
- errores que conviene evitar;
- estructuras que funcionan;
- oportunidades de colaboración.
El propósito no es copiar mecánicamente, sino aprender.
4. Sueñen juntos
Pregunten:
¿Cómo podría verse este ministerio dentro de tres o cinco años?
Imaginen.
¿Qué pasaría si un pequeño grupo de padres se convirtiera en una comunidad de apoyo para decenas de familias?
¿Qué ocurriría si un grupo de adolescentes invitara regularmente a sus amigos?
¿Qué sucedería si un taller práctico permitiera que personas que nunca asistirían a un culto comenzaran a relacionarse con creyentes?
Los ministerios suelen comenzar como una pequeña idea en el corazón de algunas personas.
5. Identifica un pequeño equipo
No todas las ideas deben convertirse inmediatamente en ministerios.
Una buena señal es encontrar por lo menos tres personas comprometidas que estén dispuestas a trabajar juntas.
Cuando existe un pequeño equipo con:
- pasión;
- disponibilidad;
- visión;
- responsabilidad;
la idea tiene mayores posibilidades de avanzar.
6. Diseñen un plan sencillo
No se necesita una estructura complicada.
Definan:
- propósito;
- público;
- responsables;
- frecuencia;
- lugar;
- recursos;
- fecha de inicio;
- forma de invitación;
- proceso de evaluación.
Después pueden establecer un período de prueba, por ejemplo seis meses o un año.
NO CONVIERTAS LA AMISTAD EN UNA ESTRATEGIA DE MANIPULACIÓN
Este punto es fundamental.
Las personas no son proyectos evangelísticos.
Son personas creadas a imagen de Dios.
La iglesia no debe fingir interés para después intentar “cerrar una venta espiritual”.
La amistad debe ser auténtica.
Servimos porque amamos.
Escuchamos porque las personas importan.
Acompañamos porque Cristo nos enseñó a amar al prójimo.
Y cuando existe confianza, podemos compartir nuestra esperanza con respeto y claridad.
Pedro escribió:
“Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”
1 Pedro 3:15
UNA PREGUNTA PARA CADA MINISTERIO
Cada líder de la iglesia podría preguntarse:
¿Existe algún lugar en nuestro ministerio donde una persona que todavía no conoce nuestra iglesia pueda entrar cómodamente, desarrollar amistades y descubrir el amor de Cristo?
Si la respuesta es no, quizá necesitamos construir una nueva puerta.
APLICACIÓN PARA LA ESCUELA DOMINICAL
Los maestros y líderes pueden realizar este ejercicio.
Escriban tres columnas:
1. Necesidades de nuestra comunidad
¿Qué problemas, intereses o situaciones observamos alrededor de nuestra iglesia?
2. Personas de nuestra congregación
¿Quiénes tienen experiencia, dones o pasión para servir en esas áreas?
3. Posibles puertas laterales
¿Qué grupo, taller, clase o actividad podríamos comenzar?
Por ejemplo:
Necesidad: Padres preocupados por sus adolescentes.
Recurso: Maestros y matrimonios experimentados.
Puerta lateral: Taller mensual para padres de adolescentes.
Otro ejemplo:
Necesidad: Jóvenes sin espacios saludables de convivencia.
Recurso: Líderes juveniles y deportistas.
Puerta lateral: Noche deportiva con reflexión bíblica.
PARA REFLEXIONAR COMO LÍDER
- ¿Nuestra iglesia espera que las personas vengan, o también busca maneras de acercarse a ellas?
- ¿Qué necesidades existen alrededor de nuestra congregación?
- ¿Qué intereses y habilidades tienen nuestros miembros?
- ¿Qué grupos de nuestra comunidad difícilmente asistirían directamente a un culto?
- ¿Qué espacio podríamos crear para comenzar una relación con ellos?
- ¿Tenemos amistades genuinas con personas que todavía no conocen a Cristo?
- ¿Qué nueva “puerta lateral” podríamos comenzar este año?
PRINCIPIO PARA RECORDAR
La puerta principal invita a las personas a asistir a la iglesia. Las puertas laterales permiten que la iglesia entre en relación con las personas.
Cuando esas relaciones están caracterizadas por amor, servicio, hospitalidad y verdad, pueden convertirse en caminos por los cuales las personas descubran el evangelio.
La meta final no es llenar actividades.
La meta es cumplir la misión de Cristo:
“Id, y haced discípulos a todas las naciones.”
Mateo 28:19
Por eso, una iglesia misionera no pregunta únicamente:
“¿Cómo logramos que más personas entren?”
También pregunta:
“¿Qué nuevos puentes podemos construir para acercarnos a las personas que Dios ha colocado a nuestro alrededor?”
Frase para capacitación
“Una iglesia que solo abre la puerta principal espera que la comunidad venga; una iglesia misionera también construye puentes para salir, servir, relacionarse y compartir a Cristo.”
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