El Niño y la Salvación

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  • Comience con oración. Ore por el niño regularmente antes de hablar con él.

 

  • Trate a cada niño individualmente. El hecho de que un hermano mayor haya aceptado a Cristo, no significa que el está listo para hacerlo.

 

  • Converse con el niño. Haga preguntas que requieran mas que un si o un no. Por ejemplo, no pregunte, ¿Quieres ir al cielo? Casi todos los niños van a decir que si.  Pregunte, ¿Por qué quieres ir al cielo?  Esto le va a dar una mejor idea de lo que el Nº entiende acerca del propósito de vida eterna que Dios tiene.

 

  • Déle tiempo para pensar. Algunas de las preguntas que usted hará necesitan tiempo para reflexionar.  No le tenga miedo al silencio.

 

  • Escuche con cuidado. Esto le ayudará a entender lo que el niño comprende sobre el concepto de salvación.

 

  • Mantenga la conversación sencilla. Revise las palabras que usará que serán difíciles de entender y escoja un sinónimo más fácil de entender para el niño.

 

  • Use la Biblia. ¿Qué versículos se recomiendan? Quizás Juan 3:16; Romanos 3:23; Romanos 6:23; y Romanos 10:9-10.

 

  • Ore con el niño. Si usted cree que el niño está listo para tomar una decisión, pase tiempo orando con el niño. Cuando el niño esté listo para entregar su vida a Cristo, permítale orar a él.  Puede pedirle que repita una oración después de usted o puede orar por si mismo. Si un padre está presente, déle la oportunidad de dirigir al niño en oración.  Una oración modelo puede ser:

 

“Querido Señor: Yo se que soy un pecador y necesito Tu perdón.  Me arrepiento de mis pecados y te pido que me perdones.  Te reconozco como mi Señor y te recibo como mi Salvador.  Gracias por darme vida eterna.  En el nombre de Jesús.  Amén.”

 

  • Dios está en control. Confíe en que Dios podrá hacer el milagro de la conversión cristiana que el sólo puede hacer.  Si el niño no está listo, acepte la idea y no empuje al niño a tomar una desición.

 

  • Evite usar el miedo. Algunos adultos bien intencionados han dicho, “Si no aceptas a Cristo, te quemarás en el infierno.” Declaraciones como esas no son apropiadas ni ayudan cuando está hablando con un niño.

 

  • Continue orando por el niño. Llevar al niño a Cristo no es el fin de su responsabilidad. Es necesario el seguimiento del niño y del padre.

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