El Lider y el Desarrollo de Su Potencial

El Lider y el Desarrollo de Su Potencial

Written by Por J. Luis G. Taddei

¿Sabes cual es una de las principales razones por las cuales los japoneses han rebasando a muchos países económica y tecnológicamente?. Porque ellos colocan a la educación permanentemente, como su principal prioridad.

Japón produce más del noventa por ciento de los televisores que utilizamos durante nuestras horas de apatía y aburrimiento; y es que la mayoría de los individuos, incluidos los cristianos, prefiere pagar más por entretenerse, que por instruirse. La Palabradice: “… el mandamiento es lámpara y la enseñanza es luz…” (Prov. 6:23)

Nuestra vida se construye diariamente con pensamientos, acciones y emociones. Nuestros pensamientos y las experiencias (que son la mezcla de las emociones y las acciones), forman un banco propio de memoria. Si nosotros organizamos y utilizamos este banco de modo efectivo, podemos acceder a la gran riqueza que hay en él, el cual es nuestro potencial. Sin embargo, para mucha gente esto no es posible, y se debe a que no cuentan con los elementos básicos para comprenderlo; y mucho menos, para poder acceder a él de forma efectiva.

¿Y cuales son estos elementos?. Las funciones del pensamiento, (la formación de conceptos estructurados y de análisis), la habilidad de expresar verbalmente este pensamiento en ideas claras y precisas, y el manejo adecuado de las relaciones interpersonales. Estas, son algunas capacidades del hombre sabio; y con estas capacidades, “Oirá el sabio y aumentará su saber, y el entendido adquirirá consejo”. (Prov. 1:5)

La principal vía para adquirir el saber es a través del estudio. Pero el estudio para mucha gente, es como pagar impuestos o ir al dentista: no les gusta. El hombre sin estudio, es un ser que está incompleto, porque le falta sabiduría, que es la aplicación correcta del conocimiento. Pero si no hay conocimiento, ¿cómo se puede aplicar este?. Por eso Salomón dijo: “El que ama la instrucción, ama la sabiduría…”. (Prov. 12:1)

Toda persona tiene un potencial, ¡pero hay que desarrollarlo!. ¿Qué es lo que lo desarrolla?, La Educación. ¿Y que significa la palabra educación?. Etimológicamente, educación quiere decir sacar de adentro. Esto significa que todo proceso educativo, de adquisición de conocimiento, le da al individuo la oportunidad de sacar el potencial que este tiene en su interior. Una expresión bíblica en el Libro de los Proverbios, nos advierte: “Cual es el pensamiento en su corazón, tal es él”. (Prov. 23:7)

Pero muchas personas creen que la educación formal es la única que existe; además, otros piensan que el fin de los estudios lo marca el día de la graduación. La educación es permanente o no es educación. Al educarnos aprendemos, y el aprendizaje es un proceso continuo que tiene lugar durante toda nuestra vida: desde la cuna hasta la tumba.

Cuando una persona interrumpe su proceso educativo, pierde mucho de lo ganado; ya que si en algo tenemos que estar actualizados, es en el ámbito del conocimiento, para lograr desarrollar y mantener nuestro máximo potencial. Pero para actualizar tus conocimientos, primero debes tenerlos; de otra manera, ¿qué actualizarías?.

 

Pero cuando hablamos de educación, no nos referimos a la que se da en las escuelas, donde la mayoría de las veces se limitan al cultivo de la memoria, de los músculos y a ciertas reglas de urbanidad. Nos referimos a la educación que enseña sobre la madurez emocional y espiritual, el juicio recto, la vida en Cristo, la resistencia al mal, la  forma de tratar al prójimo y la manera de sacar el mayor provecho de la adversidad, entre otras cosas.

 

Quien no ha estudiado de manera consciente sobre estos aspectos, su vida es como un libro con características muy peculiares. En el índice aparecen capítulos sobre la abundancia de vida, el desarrollo del carácter, el amor, la integridad, el respeto, los valores espirituales, la formación de hábitos o el liderazgo. Pero por cada aspecto que el líder ignora sobre estos capítulos, son páginas que están en blanco; o peor aún, si las conoce, pero no las pone en práctica, son páginas que han sido arrancadas de su libro.

Haz una reflexión y pregúntate: de acuerdo a lo que no has aprendido, o que no has puesto en práctica, ¿qué es lo que queda de tu libro personal?. O visto desde otra perspectiva, lo que has aprendido y puesto en práctica, ¿es lo suficientemente interesante y práctico que motive a otros a leerlo y a poner en práctica sus principios?.

 

Si no lo es, no podremos decir como el Apóstol Pablo: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres…”. (2 Cor. 3:2)

Todos los individuos conscientes, los que nos damos cuenta de la importancia de instruirnos constantemente, siempre seremos estudiantes, aunque hayamos dejado de tener este estatus; pues siempre estaremos en posibilidades de ascender a niveles superiores de conocimiento, de compromiso, de responsabilidad, y de libertad.

¿Y porqué de libertad?. Porque el conocimiento de la Verdad no es simplemente la aceptación del Señor como nuestro Salvador, sino la comprensión de cada uno de sus principios; los cuales, poniéndolos en práctica, verdaderamente nos hacen libres no tan solo del pecado, sino también de las consecuencias de este como son: la falta de autoestima, de seguridad interior, de identificación y control de nuestras emociones negativas, de tolerancia, etc. (Sant. 1:19-25)

Y al conocer y comprender en toda su anchura, longitud, profundidad y altura el amor de Cristo que excede todo conocimiento, el hombre se convierte en una criatura mansa y divina; pero sin él, es el más feroz de los animales. La enseñanza y el conocimiento hacen mejores a los buenos y hacen buenos a los malos. “Y nosotros no hemos recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que hemos recibido el espíritu de adopción… siendo herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo”. (Rom. 8:15, 17)

 

Séneca dijo: “Los hombres aprenden mientras enseñan”. Pablo le dijo a Timoteo: “Esto manda y enseña” y más adelante le repite: “Ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”. (1 Tim. 4:11, 13). Pablo sabía que enseñar nos obliga a aprender; aprender nos obliga a leer, pero sobre todo nos obliga a practicar; si es que queremos ser congruentes con lo que enseñamos.

 

El mismo Apóstol Pablo le pide a Timoteo que cuando vaya con él, lleve los libros y los pergaminos, que era una forma de escritura de aquel entonces. ( 2 Tim.4:13). El mismo era un hombre que lo “escudriñaba todo, retenía lo bueno y desechaba lo malo”.
Nosotros también debemos proseguir aprendiendo sin importar la edad; porque el camino del conocimiento es un camino abierto a todos los hombres y mujeres que desean desarrollar su potencial.

Al templo asistes y aprendes, siempre y cuando focalices tu atención en la enseñanza; pero adicionalmente dentro de tus objetivos debe estar asistir a seminarios o leer un libro en un tiempo determinado; mínimo uno al mes; pero preferentemente, dos o tres en este lapso de tiempo.

Pero deseo recomendarte que “aprendas a aprender, y a leer”. Para un líder o para un estudiante, parece ridículo recomendarle o sugerirle que aprenda esto. No obstante, es incalculable el número de gente alfabetizada que “no sabe aprender, ni leer”.

Como muestra, mira hacia atrás y date cuenta de todas las predicaciones o clases de Escuela Dominical a las que has asistido. Los periódicos, revistas o libros que has leído. Toma en tus manos el libro que más te haya impactado, y trata de recordar todos los principios que en el momento de la lectura fueron de inspiración para tu vida. Si lo analizas de manera profunda, es muy posible que la mayor parte de ellos, ya no los recuerdes.

En otros casos, al leer o al escuchar te has encontrado muchas palabras y textos que no puedes digerir; o que después de haber escuchado o leído, no has comprendido o retenido nada o casi nada.

Algunas personas, actuando correctamente, toman notas cuando escuchan, o marcan en la página del libro los renglones o párrafos que les fueron de inspiración; pero esto no se debe de quedar allí. Después que hayas tomado tus apuntes, o leído y marcado tu libro, traslada esta información a tu computadora (ordenador). Abre una carpeta, y dentro de esta, un archivo con el nombre del libro que leíste, donde vacíes toda la información que previamente recabaste.

Después, desmenuza esta información y envíala seleccionada a diferentes carpetas de acuerdo al tema. Por ejemplo en “ANÉCDOTAS”, “FRASES” o “TEMAS” por citar unos ejemplos; donde a su vez tienes archivos sobre la Actitud, Compromiso, Entusiasmo, Conocimiento, Servicio, Voluntad, Salvación,Vida Eterna y todos los archivos sobre los más diversos temas. La información que no se envió a otro archivo, se puede quedar dentro del mismo archivo que es el nombre del libro.

Cuando los computadores no existían, D. L. Moody tomaba un sobre y le ponía un título. Con el paso del tiempo iba poniendo en él toda la información que iba obteniendo referente a ese tema. Cuando tenía que presentar un mensaje, tomaba uno de los sobres, ordenaba la información que había recabado con el tiempo, y exponía sermones interesantes, profundos y poderosos. ¿Te imaginas al cabo de unos meses la cantidad de información que tu puedes tener almacenada en tu computadora?.

Finalmente, cuando estés leyendo, ten siempre un diccionario a tu lado para mirar una nueva palabra, cuyo significado no entiendes en su totalidad. Al mirar el significado de esa palabra, ésta formará parte de tu vocabulario para siempre.

Para un niño de dos o tres años un billete de cien dólares no tiene importancia, y lo mismo lo puede utilizar para jugar, que para hacer un dibujo. Las cosas adquieren importancia para una persona en cuanto esta se da cuenta de su valor. Cómo líder, ¿Te has dado cuenta de todo lo que no sabes y que debes aprender para añadir valor a tu vida?.

FRASES PARA REFLEXIONAR:

“Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé con un hombre insensato..”. Jesús

“El conocimiento nos hace responsables”. Anónimo

“Como el suelo, por más rico que sea, no puede dar fruto si no se cultiva. La mente sin cultivo tampoco puede producir”. Séneca

“Es difícil hacer que un saco vacío se pare derecho”. Benjamín Franklin

“Soy parte de todo lo que conozco”. Tennyson

“La lectura hace que un hombre sea completo.”Bacon

“La lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo”. Adison.

“El que no pueda bendecir, que aprenda a bendecir.” Nietzsche

“El Placer más noble, es el júbilo de aprender”. Leonardo Da Vinci

 

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