El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
EL ESTÓMAGO
La licuadora inteligente de mi cuerpo
¿Sabías que dentro de tu abdomen tienes una licuadora súper inteligente? Se llama estómago y es un órgano muscular en forma de “J” que funciona como un tanque de almacenamiento. Lo asombroso es que cuando está vacío es del tamaño de tu puño, ¡pero puede estirarse para guardar más de un litro de comida! El estómago es el laboratorio de la digestión química: fabrica unos jugos gástricos con un ácido tan potente que deshace los alimentos hasta volverlos una papilla líquida llamada quimo. Para que ese ácido fuerte no lo queme por dentro, Dios le puso una armadura protectora interna, que es una capa gruesa de moco que se renueva cada tres días. ¡Y hay una curiosidad increíble! Tu estómago está tan conectado con tus emociones que reacciona a lo que sientes: por eso sientes “mariposas en el estómago” cuando estás muy emocionado, o te duele la pancita si estás enojado o asustado. ¡Tu estómago siente contigo!
Amiguito, mira lo que dice Proverbios 4:23 (TLA):
“Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida.”
Este versículo nos enseña una gran verdad que se conecta con nuestro estómago. Así como el estómago procesa todo lo que comes y usa su armadura protectora para no dañarse con los ácidos, tu mente y tu corazón procesan todo lo que ves, escuchas y piensas. En el mundo hay “ácidos” espirituales como las malas palabras, las películas de miedo, las mentiras o los enojos que intentan entrar a tu corazón. Si dejas que se queden ahí, te van a causar dolor y detendrán tu alegría, igual que cuando te enojas y se te detiene la digestión. Dios quiere que pongas una armadura protectora en tu mente, llenándola de cosas buenas, orando y leyendo Su Palabra. ¡Si cuidas lo que dejas entrar a tu mente, tu corazón siempre estará sano y lleno de vida!
La enseñanza que nos deja el estómago es la de la transformación y el cuidado de nuestras emociones. Él toma los alimentos y los transforma en las fuerzas que necesitas para jugar, correr y crecer; de la misma manera, Dios puede tomar cualquier situación difícil que pases y transformarla en algo de bendición para tu vida. Como tu estómago siente tus emociones, nos recuerda que Dios nos diseñó para vivir en paz y confianza, no llenos de miedo o coraje. Hoy, cuando comas tu platillo favorito, recuerda agradecer por esa licuadora perfecta que trabaja para darte energía. ¡Cuida tu pancita comiendo sano, protege tu mente de los malos pensamientos y mantén tu corazón alegre para que todo tu cuerpo brille con la energía de Dios!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mi estómago, por la forma tan increíble en que se estira para recibir mis alimentos y por la armadura con la que lo proteges de sus propios ácidos. Te pido que me ayudes a cuidar mi mente y mi corazón de las cosas malas, y a entregarcte mis miedos y enojos para que mi cuerpo y mi espíritu estén siempre sanos y llenos de Tu paz. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Pon tu mano izquierda sobre tu abdomen, justo debajo de tus costillas, donde se encuentra tu estómago. Respira profundo, siente cómo se mueve esa zona y dile a Dios: “Señor, gracias por transformar mis alimentos en energía”. Hoy, cumple la misión de la alegría: como tu estómago reacciona a tus emociones, vas a protegerlo sonriendo todo el día. Si sientes que te vas a enojar o a asustar por algo, detente, dale un abrazo a mamá o papá y dile a Jesús: “Confío en Ti”. ¡Mantén tu pancita y tu corazón felices!
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…pero sí somos un gran ministerio”
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