¿Cómo seré recordado?

¿Cómo seré recordado?

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los
cielos… ” (Mateo 6:9).

Por profesión yo soy un soldado y tengo orgullo de eso, pero
tengo mucho más orgullo de ser un padre. Un soldado destruye
a fin de construir; el padre nunca destruye. Un tiene el
poder de la muerte; el otro personifica la creación y la
vida. Y, mientras las hordas de la muerte son poderosas, los
batallones de la vida son aún más poderosos. Tengo la
esperanza de que mi hijo, cuando yo parta, recordará de mí,
no de la batalla, pero, en casa, haciendo con él nuestra
simple oración diaria: “Padre nuestro Que estás en los
Cielos….” (General Douglas MacArthur)

“Tengo mucho orgullo de lo que conquisté…” solemos decir
al alcanzar éxito en nuestra vida profesional. Nos gusta ser
festejados, mencionados, reconocidos, aplaudidos. ¿Y
después? ¿De qué servirá nuestra victoria? ¿Que valor tendrá
a lo dejemos este mundo si la victoria benefició apenas a
nosotros mismos?

Cuando nuestras actitudes tienen el objetivo de esparcir
bendiciones a nuestro rededor, no apenas seremos reconocidos
por todo el que alcanzamos como también sembraremos alegría
y conquistas que producirán frutos de victoria en muchos
corazones.

Un momento de oración con la familia, una actitud de amor
para con los colegas de trabajo, un abrazo de consuelo en
aquéllos que están abatidos, una sonrisa y una palabra de
estímulo a un hermano que enfrió en la fe, un testimonio de
fortalecimiento espiritual a alguien que se desvió de los
caminos del Señor… producirán mucho más reconocimiento que
todas las victorias logradas en la carretera profesional de
nuestro éxito.

Yo anhelo, por supuesto, ser un vencedor en mi vida
personal; pero, deseo con mucho más fervor, oír de mis
hijos: “Mí padre es una grande bendición para nosotros”. me
Pondré muy feliz al ser promovido, en la colocación, como
premio por mi dedicación y buen trabajo; pero, mucho más
feliz seré si, junto con mi promoción, vengan los abrazos de
los amigos diciendo: ” Usted ha sido un ejemplo para todos
nosotros y mucho nos alegramos con su victoria”.

La bendición que usted recibir, con mi auxilio, será la
mayor de mis conquistas.

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