Cita Célebre: No se sorprenda si sufre pruebas y aflicciones


Cita Célebre:
No se sorprenda si sufre pruebas y aflicciones

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Si sabemos algo del crecimiento en la gracia y el deseo de saber más de esta gracia, no debe sorprendernos si tenemos que pasar por muchas pruebas y aflicciones en este mundo. Sin duda esta es la experiencia de casi todos los santos eminentes. Como su Maestro, ellos han sido varones de dolor, experimentados en quebranto, perfeccionados por aflicciones  (Isaías 53:3; Hebreos 2:10). Es un dicho deslumbrante de nuestro Señor, “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, [mi Padre] lo limpiará, para que lleve más fruto” (Juan 15:2).

Es un hecho melancólico, que la prosperidad constante temporal generalmente es perjudicial al alma del creyente. No lo soportamos. Las enfermedades, las pérdidas, las cruces, las ansiedades y las desilusiones parecen ser absolutamente necesarias para mantenernos humildes, alertas y puros espiritualmente. Son tan necesarios como el cuchillo podador a la vid y el horno refinador al oro. No son agradables a la carne y sangre. No nos gustan y frecuentemente no entendemos su significado. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

Cuando lleguemos al cielo veremos que todo ha obrado para nuestro bien. Dejemos que estos pensamientos morar en nuestras mentes, si deseamos crecer en gracia. Cuando nos lleguen los días oscuros, no los contemos como cosa rara. Más bien, recordemos que lecciones se aprenden en tales días, lecciones que jamás pudiéramos aprender en la claridad del sol. Que digamos, “Esto también es para beneficio mío, para que sea partícipe de la santidad de Dios. Me ha sido mandado en amor. Estoy en la escuela mejor de Dios. Corrección es instrucción me son para ayudarme a crecer”.

J.C. Ryle

Preguntas de Reflexión: ¿Cómo puedo prepararme para salir victorioso de las pruebas que vendrán a mi vida? ¿Cuáles son las promesas que Dios me da en su Palabra para tenerlas presentes en mi mente y corazón y me ayuden en los días malos?

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