Brillando Como Un Día Perfecto

Brillando Como Un Día Perfecto

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que
va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios
4:18).

Jeremy Taylor nos deja el siguiente relato: “Un cierto
pueblo escogió adorar el sol porque creía que él era un dios
día y que él desaparecía toda noche en el mar o que él no
tenía ninguna influencia sobre otra luz, como la del fuego
de las velas. Confiaban que pudieron ser ateos durante toda
la noche y hacer todo cuanto querían.”

Muchos cristianos , hoy, actúan según y como. Son religiosos
durante el día (el período en el que juzgan ser observadas)
y completamente diferentes durante la noche (el período en
el que se sienten libres de los miradas de los hermanos).
Usan una máscara en la iglesia y la retiran cuando están
fuera de ella.

¿Será ésa la forma correcta de vivir nuestra vida
espiritual? ¿Podemos engañar a Dios? Él no desaparece en el
mar cuando el sol se pone y ni deja de contemplarnos en
todas nuestras actitudes. Las únicas personas engañadas,
cuando actuamos así, somos nosotros mismos. Perdemos la
oportunidad de disfrutar las ricas y maravillosas
bendiciones de nuestro Señor y Salvador.

Nuestro Dios es tanto del día como de la noche y nosotros
necesitamos ser fieles, tanto durante el día como durante la
noche. Debemos glorificar el nombre de Jesus cuando estamos
en el templo o lejos de él; cuando estamos junto a los
hermanos o en nuestras casas; cuando estamos en el trabajo o
en vacaciones en la playa. Es siempre día cuando ejercitamos
nuestra vida cristiana.

¿Sería posible, para nosotros, esconder un algo del Señor?
¿Podríamos nos ocultar de Su presencia? ¿Podemos nosotros
tener ¿dos caras”, una para Dios y otra para el mundo?

Y si la respuesta es “no”, ¿por qué aún insistimos?

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