Ansiedad Inútil

Ansiedad Inútil

“Por nada estéis afanosos…” (Filipenses 4:6).

Dr. Robert Elliott, un cardiólogo de Nebraska, USA, tenía
dos reglas para administrar tensión y preocupación: Regla 1
— “No se poner ansioso por cosas pequeñas”. Regla 2
–“Todas las cosas son pequeñas”. (John Maxwell – Como
Vencer La Preocupación)

Cuando gastamos nuestro tiempo inútilmente con ansiedad y
preocupación, perdemos óptimas oportunidades de experimentar
las bendiciones que decorrem de un corazón confiante y
seguro en el Señor. Él nos prometió grandes cosas y el mejor
que tenemos a hacer es esperar pacientemente por el
cumplimiento de cada una de ellas. ¿De que adelanta yo
colocar mis inquietudes en el altar de Dios si no soy capaz
de esperar el tiempo cierto de Su respuesta?

Y se nosotros, como el cardiólogo de nuestra ilustración,
entender qué grande es el Señor y no nuestras angustias,
viviremos de forma mucho más abundante y no seremos enojados
por el estrés que ellas provocan. La fe fortalece nuestra
esperanza y en medio a turbulencias, experimentamos momentos
de paz y dicha.

¿De que adelanta pasemos largos días preocupados con los
problemas que nos abruman si la victoria, sabemos, viene del
Señor? ¿De que nos valdrá estar desesperados si no tenemos
fuerza o capacidad de resolverlos? Dejemos que Dios tome
cuenta de todo. Descansemos a la sombra de Su altar y
tengamos confianza plena de que la solución luego llegará.
Y, si por cualquier motivo ella no venga, glorifiquemos a
Dios porque Su voluntad es soberana y Él tendrá cosas
mayores y mejores para nosotros.

Abandone toda ansiedad que impide que usted sea realmente
feliz. Abra su corazón para el Señor y deje que Él dirija su
vida. Sus problemas, en la realidad, son pequeños y luego
desaparecerán.

¡Grande es nuestro Dios! ¡Grandes son las bendiciones que Él
nos da!

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