Andaré En Libertad

Andaré En Libertad

“Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente. Y
andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos” (Salmos
119:44, 45).

Cierto hombre dijo: “Una mañana yo hablé para ochenta
alumnos de una universidad estadual. Al llegar yo fui
enterado de que no debía mencionar la Biblia en mi
exposición. En el mismo día, por la tarde, fui invitado para
hablar para 800 hombres en la prisión estadual. El director
del penal me pidió para hablarles sobre las verdades
bíblicas.”

Es muy triste constatar que muchos jóvenes, muchas veces, se
desvían para caminos malos exactamente porque no conocen a
Dios en su juventud. Muchos atajos equivocados podrían
evitar, muchas decisiones precipitadas podrían no tomar,
mucho tiempo perdido podría ser aprovechado si simplemente
tuviesen la orientación del Señor en su mocedad.

Mejor que hablar de la Palabra de Dios a prisioneros es
compartirla cuando aún no están encarcelados. Mucho más
provechoso para todos es conocer el amor del Salvador antes
que los tiempos de angustia lleguen y todo se vuelva más
difícil. Con el Señor en el corazón nuestros días son
abundantes, nuestra alegría es verdadera, nuestro futuro es
victorioso.

Cuando hablamos de Dios para los jóvenes estamos, con
certeza, apocando el número de personas en una prisión. El
camino del hijo de Dios es de tranquilidad y de paz, es
pleno de goce y dicha, lleva a la vida eterna con el Padre
celestial y, ciertamente, no pasa por el interior de un
penal.

Hablemos del Señor y Su Palabra en las escuelas, en los
mercados, en los intervalos del trabajo, en los encuentros
por la calle. Las prisiones tendrán menos hombres y el mundo
será bien mejor.

Cuando dejamos la Palabra de Dios moldear nuestras vidas,
andamos en perfecta libertad. No apenas la libertad de un
cárcel, pero del odio, de la avaricia, del egoísmo y de la
muerte eterna.

¿Quiere andar en libertad?

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