
Te protejo… incluso de ti mismo
Hay momentos en los que Dios, en su amor, nos protege incluso de nuestras propias decisiones. Nos guarda de impulsos que parecen prometedores, pero terminan dejando vacío el corazón. Nos aparta de caminos que brillan por fuera, pero esconden dolor por dentro.
A veces creemos que ciertas personas, oportunidades o sueños son exactamente lo que necesitamos. Sin embargo, Dios ve lo que nosotros no alcanzamos a ver. Él conoce el final desde el principio y sabe qué fortalece nuestra vida y qué puede destruirla.
Por eso, en ocasiones, permite que una puerta se cierre, que un plan no resulte o que una relación termine. No siempre es un castigo; muchas veces es una expresión de su cuidado. Lo que hoy parece una pérdida puede ser, en realidad, una forma de preservarnos de un daño mayor.
Dios no busca privarnos de lo bueno, sino guiarnos hacia lo mejor. Cuando aparta algo de nuestro camino, también abre espacio para su propósito. Cuando detiene nuestros pasos, no lo hace para frustrarnos, sino para conducirnos con seguridad. Y cuando nos dice “no”, muchas veces nos está preparando para un “sí” mucho más grande.
Recuerda:
Cuando Dios quita algo, también puede estar haciendo lugar para algo mejor.
Cuando cierra una puerta, sigue guiando tus pasos.
Cuando detiene tu camino, no siempre es para limitarte, sino para protegerte.
“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —declara el Señor—, planes de bienestar y no de mal, para daros un futuro y una esperanza.”
Jeremías 29:11
Que hoy puedas confiar en que el amor de Dios también se manifiesta en aquellas cosas que no permitió que ocurrieran. Aun cuando no entiendas el porqué, puedes descansar en que Él sigue obrando para tu bien (Romanos 8:28).
Discover more from Ministerio Infantil Arcoíris
Subscribe to get the latest posts sent to your email.