El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LOS URÉTERES
Las autopistas de la seguridad y conexión
¿Sabías que justo debajo de tus riñones hay dos tubos musculares que funcionan como puentes perfectos? Se llaman uréteres y miden entre 25 y 30 centímetros de largo en los adultos. Su trabajo principal es conectar los riñones con la vejiga para transportar la orina. ¡Y Dios los diseñó con un sistema de ingeniería espectacular! En el punto exacto donde se conectan a la vejiga, entran de forma diagonal, lo que crea una válvula de seguridad antirretorno. Cuando la vejiga se va llenando de líquido, presiona los extremos de los uréteres y los cierra por completo. Esto evita que el líquido regrese hacia arriba, protegiendo a tus riñones de bacterias o infecciones peligrosas. ¡Dios puso un sistema de compuertas inteligente en tu interior para mantenerte bien protegido!
Amiguito, mira lo que dice Proverbios 4:26-27 (TLA):
“Fíjate bien por dónde caminas, y siempre pisarás terreno firme. No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda; ¡aléjate de la maldad!”
Este versículo nos habla de avanzar por el camino correcto y seguro, justo como lo hacen los uréteres. Estos tubos no se desvían, van directo a su destino y tienen una compuerta especial para que lo malo que ya salió no pueda regresar a contaminar los riñones. En nuestra vida diaria, cuando le pedimos perdón a Dios por un error (como haber dicho una mentira, haber tomado algo que no era nuestro o haber sido groseros), Dios limpia nuestro corazón. Sin embargo, a veces podemos sentir la tentación de volver a hacer lo mismo. Ahí es donde debemos activar nuestro “uréter espiritual”: una válvula de seguridad que cierra la puerta al pasado y dice: “¡No voy a regresar a la maldad!”. Caminar en terreno firme significa avanzar hacia adelante, obedeciendo a Dios y sin dejar que los malos hábitos regresen a ensuciar nuestra mente.
La enseñanza que nos dejan los uréteres es la de la obediencia firme, la conexión y la protección de nuestro interior. Ellos sirven como canales fieles que permiten el flujo de la limpieza en el cuerpo. Nos recuerdan que debemos mantener canales limpios de comunicación con Dios a través de la oración diaria y la lectura de Su palabra. No dejes que las malas influencias o los viejos errores regresen a tu vida a quitarte la paz. Hoy, dale gracias al Creador por diseñar caminos tan perfectos y seguros dentro de ti. ¡Mantente conectado al amor de Jesús, avisa a tu corazón cuando haya peligro y camina siempre hacia adelante por la autopista de la bendición!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por los uréteres, por esos dos tubos maravillosos que conectan mi cuerpo y por la válvula de seguridad que pusiste en ellos para protegerme. Te pido que me ayudes a caminar siempre por el camino correcto, sin desviarme. Dame la fuerza para cerrar la puerta a las malas actitudes y no permitir que los errores del pasado regresen a mi corazón. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Toma una regla de tu escuela o imagina el tamaño de un cuaderno grande: ¡ese es el largo de tus uréteres (unos 30 centímetros)! Coloca tus manos a los lados de tu abdomen y muévelas hacia abajo hasta llegar a tu pancita, imaginando esos canales perfectos. Dile a Dios con firmeza: “Señor, guíame por el camino seguro”. Hoy, cumple la misión de la compuerta: si sientes la tentación de hacer un berrinche, decir una mentira o desobedecer en algo que ya sabías que estaba mal, ¡activa tu válvula de seguridad! Di con fuerza en tu mente: “¡No, yo soy un hijo de Dios!”. Elige hacer lo correcto de inmediato y dale un fuerte abrazo de agradecimiento a tus papás por cuidarte. ¡Sé un guardián de tu camino!
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…pero sí somos un gran ministerio”
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