El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LOS MÚSCULOS INTERCOSTALES
La armadura elástica que me da vida
¿Alguna vez has notado cómo tu pecho se infla y se desinfla como un globo cada vez que respiras? Para que eso suceda, Dios creó los músculos intercostales. Estos son unos músculos muy especiales que se encuentran llenando los espacios que hay entre tus costillas. Están organizados en capas perfectas y funcionan como los coequiperos de la respiración. Cuando tomas aire, ellos trabajan en equipo con el diafragma y jalan tus costillas hacia arriba y hacia afuera, abriendo el pecho para que tus pulmones se llenen por completo; y cuando soplas las velas de un pastel, se contraen para ayudar a sacar el aire. Además, al unir con fuerza cada costilla, forman un escudo elástico de protección, una armadura flexible que resguarda tus órganos más valiosos: ¡tu corazón y tus pulmones!
Amiguito, mira lo que dice Salmo 133:1 (TLA):
“¡Qué maravilloso y agradable es que los hermanos vivan en armonía!”
Este versículo describe exactamente cómo trabajan tus músculos intercostales. Imagina que cada una de tus costillas fuera un hermano; si estuvieran sueltas, no podrían proteger nada y tu pecho no se podría mover. Dios puso los músculos intercostales entre ellas para mantenerlas unidas, fuertes y trabajando en completa armonía. Cuando los seres humanos nos unimos en amor y trabajamos juntos, nos convertimos en un escudo protector contra la tristeza y los problemas. Así como estos pequeños músculos se unen para hacer un trabajo gigante, Dios quiere que nosotros nos unamos con nuestra familia y amigos para apoyarnos mutuamente. ¡La unión hace la fuerza y trae la bendición de Dios!
La enseñanza que nos dejan los músculos intercostales es la de la constancia y el soporte. Ellos no descansan; cada vez que respiras, hablas o te ríes, están sosteniendo la estructura de tu pecho. Nos enseñan que para proteger lo que es valioso (como nuestro corazón espiritual), debemos estar bien unidos a los principios de Dios. Aunque están ocultos debajo de la piel y nadie los ve, su trabajo es vital para que tengamos vida. Hoy, cuando sientas cómo se expande tu pecho, recuerda que Dios te diseñó para ser flexible ante los cambios pero firme para proteger lo bueno. ¡Sé como los intercostales y conviértete en ese lazo de amor que une y fortalece a los que te rodean!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis músculos intercostales, la armadura elástica que une mis costillas y me ayuda a respirar. Gracias por enseñarme el valor de la armonía a través de mi cuerpo. Te pido que me ayudes a vivir en paz con los demás, siendo un apoyo para mi familia y un guardián del amor en todo lugar. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Cruza tus brazos sobre tu pecho, abraza tus costillas con fuerza y toma mucho aire por la nariz. Siente cómo tus manos son empujadas hacia afuera por el trabajo en equipo de tus músculos intercostales. Mientras lo haces, dile a Dios: “¡Señor, gracias por la armonía de mi cuerpo!”. Hoy, busca unir a las personas: si ves a dos amigos o familiares distanciados, invítalos a jugar o diles una palabra bonita para unirlos de nuevo en armonía.
Visítanos:
www.ministerioinfantil.com
Ministerio Infantil Arcoíris
“No somos un ministerio grande…
…pero sí somos un gran ministerio”
#CuerpoMaravilloso #MIArcoíris
Discover more from Ministerio Infantil Arcoíris
Subscribe to get the latest posts sent to your email.