El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LA RÓTULA
El pequeño escudo y la polea mágica
¿Sabías que en tus rodillas tienes dos pequeños escudos redondos que son maestros de la fuerza? Se llaman rótulas. Son unos huesos muy especiales porque están “escondidos” dentro de los tendones de tus piernas. Dios los diseñó para funcionar como una polea mágica: gracias a la rótula, tus músculos no tienen que esforzarse tanto para que puedas estirar la pierna, levantarte de una silla o subir las escaleras. ¡Ella multiplica tu potencia! Pero lo más curioso de todo es que, cuando eras un bebé, ¡no tenías rótulas de hueso! Al nacer, estas piezas son de cartílago suave (como el de tu nariz), por eso los bebés pueden gatear y gatear sin que les duelan las rodillas. Tu rótula no se vuelve hueso duro sino hasta que tienes entre 3 y 5 años. ¡Es un casco de seguridad que Dios endurece justo cuando empiezas a correr y saltar más fuerte!
Amiguito, mira lo que dice Efesios 3:14 (TLA):
“Por todo esto, me arrodillo delante de Dios el Padre.”
Este versículo nos habla de la postura más humilde y poderosa que podemos tener. Dios nos dio las rótulas no solo para correr carreras o jugar fútbol, sino para que podamos doblar nuestras piernas y hablar con Él. Arrodillarse ante Dios es reconocer que Él es nuestro Rey y que necesitamos de Su amor. Nuestras rótulas actúan como un escudo que protege la parte interna de la rodilla cuando nos ponemos en esa posición de oración. ¡Qué hermoso saber que el Creador diseñó una parte de nuestro cuerpo especialmente para que podamos estar cómodos mientras platicamos con Él en la intimidad de nuestro cuarto!
La enseñanza que nos dejan las rótulas es que Dios nos da las herramientas exactas en el momento preciso. Así como esperó a que fueras más grande para endurecer tus rótulas, Él también te da la fuerza y la sabiduría que necesitas conforme vas creciendo. No te preocupes si hoy sientes que algo es muy difícil; Dios está trabajando en ti para que, en el momento correcto, tengas la “potencia de polea” para superar cualquier obstáculo. Hoy, usa tus rodillas para ser valiente y también para ser humilde. ¡Eres un diseño de fuerza y oración en las manos del Gran Maestro!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mis rótulas que me dan fuerza para saltar y protegen mis rodillas. Gracias porque puedo usarlas para arrodillarme ante Ti y darte gracias por Tu amor. Ayúdame a crecer fuerte y a confiar en que Tú me das lo que necesito en el momento justo. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Toca tu rodilla estirada y mueve ese huesito redondo que se siente encima (¡esa es tu rótula!). Luego, busca un lugar tranquilo, dobla tus rodillas y haz una oración corta agradeciéndole a Dios por algo especial que te haya pasado hoy. ¡Recuerda que tus rodillas son para correr hacia la meta y para descansar en la presencia del Rey!
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pero sí somos un gran ministerio”
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