El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños
LA NARIZ
El guardián de los recuerdos y los turnos
¿Sabías que tu nariz es una de las partes más inteligentes y trabajadoras de tu rostro? ¡Es mucho más que solo un lugar para apoyar los anteojos! Dios la diseñó con una memoria asombrosa: ¡el ser humano puede recordar hasta 50,000 olores diferentes! Por eso, cuando hueles una galleta recién horneada o el perfume de mamá, tu cerebro viaja de inmediato a un recuerdo feliz. Pero lo más curioso de todo es que tus fosas nasales son expertas en trabajar en equipo. Ellas se turnan para respirar: cada pocas horas, una de tus fosas se inflama un poquito para “tomar una siesta” y descansar, mientras la otra hace la mayor parte del trabajo de meter aire a tus pulmones. ¡Es un sistema de relevos perfecto! Además, tu nariz es como una estufa y un filtro al mismo tiempo: ella limpia el aire de polvo y lo calienta para que llegue a la temperatura ideal a tu cuerpo. ¡Es un equipo de limpieza y calefacción que nunca se detiene!
Amiguito, mira lo que dice Génesis 2:7 (TLA):
“Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz aliento de vida. Fue así como el hombre comenzó a vivir.”
Este versículo nos cuenta el momento más especial de la creación. Dios mismo se acercó al hombre que había formado y sopló aliento de vida directamente en su nariz. ¡Qué detalle tan hermoso! Tu nariz no solo está ahí para oler las flores o la comida rica, sino que es el lugar donde Dios puso el primer suspiro de vida. Cada vez que respiras y sientes cómo entra el aire fresco por tus fosas nasales, es un recordatorio de que la vida es un regalo que viene directamente de las manos del Creador. Él te dio ese aliento para que hoy puedas correr, saltar y alabar Su nombre.
La enseñanza que nos deja nuestra nariz es la importancia de la gratitud y el descanso. Así como nuestras fosas nasales saben tomar turnos para no cansarse, nosotros debemos aprender que Dios nos da tiempo para trabajar y tiempo para reposar. También nos enseña que, así como podemos recordar miles de olores, debemos llenar nuestra mente de “olores fragantes”, que son nuestras buenas acciones y palabras amables. La Biblia dice que nuestra oración es como un perfume agradable para Dios. Hoy, usa tu nariz para respirar profundo y agradecer por la vida, y que tu comportamiento sea como un aroma dulce que haga felices a los que te rodean. ¡Eres un soplido de vida lleno del amor de Dios!
Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mi nariz y por el aliento de vida que pusiste en mí. Gracias por los hermosos aromas de Tu creación que me traen recuerdos felices. Ayúdame a que mi vida sea como un perfume agradable para Ti. Amén.
Amiguito, es hora de aceptar una misión:
Busca algo que huela muy rico en tu casa (una fruta, una flor o el jabón). Huélelo profundamente y, mientras lo haces, dale gracias a Dios por el regalo de la vida y por el aire que entra en tus pulmones. ¡Recuerda que cada respiración es un “te amo” de Dios para ti!
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“No somos un ministerio grande…
…pero sí somos un gran ministerio”
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