“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

EL TRÍCEPS

El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños

EL TRÍCEPS

El maestro de la extensión y el trabajo en equipo

¿Sabías que en la parte de atrás de tu brazo tienes un músculo que es incluso más grande que el bíceps? Se llama tríceps braquial y ocupa casi todo el espacio trasero de tu brazo. Dios lo diseñó con tres cabezas o secciones que se unen en un solo tendón fuerte cerca de tu codo. Su trabajo principal es ser el maestro de la extensión, lo que significa que es el encargado de estirar tu brazo por completo. Cada vez que empujas una puerta pesada o estiras la mano para alcanzar algo, tu tríceps se pone en acción. Pero lo más increíble es cómo trabaja en un equipo perfecto: los músculos no pueden empujar, solo pueden jalar, así que cuando tu bíceps se encoge para doblar el brazo, el tríceps se relaja; y cuando necesitas estirar el brazo, el tríceps se contrae con fuerza mientras el bíceps descansa. ¡Y gracias a este impulso explosivo, el tríceps es el músculo que te permite lanzar una pelota con súper precisión!

Amiguito, mira lo que dice Eclesiastés 4:9 (TLA):

“Es mejor ser dos que uno solo, porque trabajando juntos se logra más.”

Este versículo es el retrato perfecto de cómo funcionan los músculos de tu brazo. El bíceps no podría hacer nada si el tríceps no lo ayudara relajándose en el momento exacto, y el tríceps no podría estirar el brazo si el bíceps no lo soltara. Dios creó este sistema para enseñarnos el valor del trabajo en equipo. En la vida, no podemos hacerlo todo solos; necesitamos de los demás. En la familia, en la iglesia y con nuestros amigos, logramos cosas hermosas cuando nos apoyamos mutuamente, turnándonos para ayudar y dejando que cada quien use los talentos que Dios le dio. ¡Juntos somos más fuertes!

La enseñanza que nos deja el tríceps es la del alcance y la generosidad. Al ser el músculo que te permite estirar el brazo, nos recuerda que Dios nos diseñó para alcanzar a otros, para dar abrazos grandes y para extender la mano al que lo necesita. El tríceps trabaja desde atrás, sin verse tanto como el bíceps, pero haciendo la mayor parte del esfuerzo, enseñándonos el valor de ayudar con humildad. Hoy, cuando estires tus brazos para desperezarte o para lanzar un juguete, recuerda la perfecta sincronía que Dios puso en tus movimientos. ¡Busca a un compañero hoy y trabajen juntos para contagiar al mundo con el amor de Jesús!

Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mi tríceps, el músculo grande que me permite estirar mis brazos y lanzar cosas con precisión. Gracias por enseñarme a trabajar en equipo a través de mi propio cuerpo. Ayúdame a ser un buen compañero y a mantener mis manos siempre dispuestas a extenderse para ayudar a los demás. Amén.

Amiguito, es hora de aceptar una misión:

Pon tu mano sobre una pared y empújala con fuerza. Pon tu otra mano en la parte de atrás de tu brazo y siente cómo se pone duro tu tríceps. Mientras lo haces, dile a Dios: “Señor, gracias por el trabajo en equipo de mi cuerpo”. Hoy, busca a un amigo o a un hermano y completen una tarea juntos (como recoger los juguetes o limpiar la mesa). ¡Disfruta de lo divertido que es trabajar unidos!

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Ministerio Infantil Arcoíris
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…pero sí somos un gran ministerio”

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